Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto


FIB 2005

Benicàssim (Castellón). Del 4 al 7 de agosto

 

Jueves 4 de Agosto

Fiesta de presentación para un festival que mira más allá de nuestras fronteras, con presencia masiva de público británico y francés y, por tanto, una proyección más que evidente. El cartel, que incluía nombres-reclamo para ese creciente público (Oasis, Keane) cumplió las expectativas: el FIB sigue siendo un referente para la música independiente. Dorian tuvieron el dudoso placer de abrir el festival ante poco público, y no salieron mal parados pese a que su pop contagia más respeto que pasión. Casi lo mismo que Deluxe que ha dotado de mayor coherencia a su último disco pero sigue empeñado en la variedad, en la repesca de antiguos hits y en guiños (“With or without you” de U2) que enfrían mucho la sensación final. De frío no saben nada los resucitados The Posies , que se presentaban con un nuevo trabajo que en directo es casi tan disfrutable como sus clásicos, que fueron asomando en un concierto apasionado y especialmente disfrutado por Jon Auer. Lo de The Polyphonic Spree fue un mesiánico viaje a Fraguel Rock, una de las apoteosis de pop más estratosféricas vista en toda la historia del festival, con veinte tíos en túnica reinventando las lecciones de los Beach Boys. Único y mágico. Underwold pusieron la guinda con un concierto accesible rematado por “Born slippy” planeando por todo el recinto, algo que muchos esperábamos desde hace años como símbolo de lo que fue el festival en sus comienzos.

 

Viernes 5 de Agosto

Les Très Bien Ensemble no fueron capaces de llevar al directo la gama de matices de su debut, aunque la veteranía de sus miembros y la bonita voz de Suzette dejaron buenas sensaciones. Lo mismo que The Zephyrs , que se movieron con soltura en un concierto tenso de principio a fin que terminó por entusiasmar al público. Tensos, pero mucho más, se mostraron The Kills , extraña pareja que desplegó desnudez (batería grabada, guitarra y voz) y agresividad. Allison, en plan Patti Smith, no dejó de berrear y de insinuarse, dando voz a un repertorio basado en No vow y necesitado de depuración. Todo lo contrario de Lemon Jelly , idóneos para un festival por su falta de prejuicios y porque son divertidos; su abuso de los samples y del corta y pega les permite hacer lo que les dé la gana, y esa inconcreción llega a divertir. Mucho menos que Mando Diao , que son guapos, de cerebro punk y corazón pop, ruidosos cuando quieren, ligeros cuando lo necesitan, pero que se mueven en la cuerda floja de los hypes de temporada. Con tanto fanfarronear sobre un espectáculo de bailarines y performances, se esperaba a unos Fischerspooner más coloristas y menos estáticos. La gente bailó lo que pudo, pero podían haber bailado mucho más si no hubieran sonado a refrito 80's de segunda.

Basement Jaxx con guitarra y pose de riff pesado de rock. Sorpresa. Basement Jaxx con divas de peso específico y, zas, Lisa Kekaula de The Bellrays a subir la temperatura. Funk, soul, disco y un poquito de house, pero poco, para uno de los conciertos de baile menos oportunistas, más clásicos y divertidos que se recuerdan en el escenario grande. Doves , que han aprendido las lecciones de James, The Verve o U2, pero que además tienen inteligencia y un sonido demoledor. Sólidos como pocos grupos de su país en estos momentos, recorrieron con tino sus tres discos dejando claro que ellos sí van en serio. Ya son uno de los grandes, aunque menos, mucho menos que The Cure . Muchos temían que volvieran por sus fueros más oscuros, otros esperábamos la magia desplegada el pasado año en Santiago de Compostela, aunando el peso de sus más reconocibles temas con su más reciente trabajo. Pero, como mandan sus cánones, no hubo repetición. Así que ni decepción ni tomadura de pelo, sino más bien unos The Cure exigentes con su público, entregando temas históricos, multitud de singles poco conocidos y oscuridad. The Cure tocando para The Cure.

 

 

Sábado 6 de Agosto

En su primera visita a nuestro país , Kings of Convenience se entregó a un público que les recibió con los brazos abiertos y las palmas acompañando el sublime repertorio de sus discos. Momento de comunión que se da pocas veces y que, cuando se vive con la lagrimilla asomando, hace que todos los esfuerzos merezcan la pena. Un bonito sueño que poco tiene que ver con los hypes que van y vienen y que por el camino entretienen. En el caso de Kaiser Chiefs , la puesta en escena de Employment sirve para justificar su presencia en el festival. Son dueños de su futuro y de momento superan la prueba del algodón con creces. No les buscamos referentes, no los necesitan. No como Raveonettes , que parecen perdidos en su propio concepto (lo-fi, art-punk, repetición). Para colmo, su último trabajo no es tan poderoso como los anteriores y el concierto roza la medianía, muy lejos de ser la gran banda que apuntaban hace un par de años. El que sí es grande es Richard Hawley , quien convertido en auténtico crooner de bar de carretera ofreció un concierto íntimo y bello ante una audiencia mínima, buscando en los clásicos de los cincuenta una inspiración que hace de su pop una bonita rareza que ha de ser más difundida. Tanto como el debut de !!! , cuya floja actuación fue recibida con jubileo por el público, algo tan ilógico como la acogida dispensada en su momento a Louden up now . En fin… Evan Dando es un egocéntrico, por eso desaparecieron Lemonheads . Su resurrección le muestra como un egocéntrico venido a menos. Todo va bien hasta que Dando despide a sus ayudantes y se queda con la acústica para echar abajo muchos de los bonitos recuerdos que teníamos de sus canciones. Sólo él sabe lo que pretendía. Con Xiu Xiu , lo de siempre, concierto anticlímax y espacios largos entre canción y canción acentuados por la dificultad de La Foret . No son para todos los públicos, pero su tensión brutal en un festival se transformó en una feria de muestras raras en las que casi todos salieron encantados. La electrónica de Mouse on Mars se abre paso a canciones con estructuras más reconocibles, una sabia elección para un festival en el que parece que todos los glitch-heads prefieren a Can antes que a Autechre. Hartos de defender que no son flor de un día, The Robocop Kraus disiparon dudas. Ellos son referencia porque su actitud en directo y sus canciones son esencia de muchas cosas que superan el hit , la pose y las grandes campañas de promoción. Como Radio 4 , que volvieron a dar lecciones de solidez, de repertorio y de monotonía. Verles en directo es una experiencia necesaria para los músculos y la fibra, pero sus ideas parecen tan claras que empiezan a repetirse sospechosamente. Triunfaron otra vez, pero parece necesaria una ampliación de miras con su próximo trabajo.

 

Domingo 7 de Agosto

No puedo con los directos de Maxïmo Park . Su disco me gusta, pero en directo me aburren. Mucho más que los de The Wedding Present , que son un clásico y se comportaron como tal. El hermético David Gedge se acordó del ayer, aunando vitalidad y potencia en los temas nuevos, en un concierto soberbio aunque no sublime. Tal vez los años de parón pasaron factura. Empiezan Hot Hot Heat y me pillan de espaldas. Se plantea el cansancio de este sonido punk enlatado: ya no se discrimina cual es cada grupo. De la nueva hornada, estos son de los mejores y su directo no es malo. En otras circunstancias sería más que suficiente. Con Oasis nadie debe engañarse: los hermanos Gallagher están en las últimas y nos acercamos al escenario grande a comprobarlo. Su nuevo disco es flojo, otra vez. La reproducción de sus clásicos en directo es apagada y distante; además, siguen culminando con el “My Generation” de The Who. De seguir así, les espera la puerta de atrás, aunque a lo mejor la abren a patadas. Insolentes. Kasabian tienen a su favor un directo muy bueno. Estirando el espíritu madchester , explotando la chulería de Primal Scream y calcando la espiritualidad de The Verve se metieron al público en el bolsillo y triunfaron en el escenario grande con un sólo disco en su haber. Mientras tanto, Tarwater bregaban con poco público, menos del que merecía su concierto, relajado, oxigenante y realmente adecuado a su momento y su lugar. Migala venían a despedirse otra vez, con las proyecciones de La increíble aventura y una potencia que nunca se les había visto en el FIB. Sin dejar de ser Migala, valdrá con el comentario de uno que pasaba por allí y que al oírlos dijo, “¿Nick Cave es tan pronto?”. Pues sí. Nick Cave and The Bad Seeds lo tocaron todo, desde “Tupelo” de hace más de veinte años hasta “Breathless” de ayer por la tarde pasando por “The ship song”. Había hambre y Cave bordó el mejor concierto imaginable para un festival: fuerte, dinámico, espectacular, encabronado y, sobre todo, volando a una altura que parece que ningún otro grupo podría alcanzar en esta edición. Después, le tocó cerrar el escenario grande a unos LCD Soundsystem que no dieron la talla. Sabemos que pueden dar más de sí aunque apabullaron con “Movement”, balancearon con “Losing my edge” y engatusaron con “Yeah” en un concierto de trámite que no les pega nada. James Murphy sabrá lo que hace. Jose M Gallardo y Jorge Obón

 

 

Arriba