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ESPLENDOR GEOMÉTRICO. SEPTIEMBRE 2005

 

Guardianes de la Ortodoxia.

Texto: Enrique Peñas
Fotos: Archivo Geometrik


Empezaba la década de los 80 y las diferencias no dejaban otra solución: de Aviador DRO salieron tres de sus miembros, que estaban más por el culto a la máquina que a la imagen. Nacía así Esplendor Geométrico, grupo seminal de la electrónica española y uno de los baluartes de los sonidos industriales a nivel mundial, que ahora cumple un cuarto de siglo, un cumpleaños que Geometrik celebra con el lanzamiento de Antologhy 1981-2003 , el resumen de una ecuación tan sencilla como apabullante: ritmo y ruido, sin trampa ni cartón.

 

El esplendor geométrico de la mecánica del mundo , obra del padre del futurismo, Filippo Tomasso Marinetti, les sirvió para bautizar al grupo tras su ruidosa salida de Aviador DRO, iniciando así una trayectoria de leyenda que pronto se desmarcó de una movida madrileña con tendencia a asimilar todo lo que de bueno y malo pasaba por la capital; si el Rockola fue para unos el lugar donde consagrarse, para Esplendor Geométrico fue el escenario ideal para demostrar que eso no iba con ellos. Acostumbrados a una electrónica que por lo general pasa con un mínimo de dos años de retraso por el territorio que otros ya han explorado, Arturo Lanz, Gabriel Riaza y Juan Carlos Sastre sí fueron contemporáneos de Whitehouse, Throbbing Gristle o SPK, abanderados de un sonido industrial que importaron a España y transformaron primero en tecno-pop (“Moscú está helado”) e inmediatamente en una epatante descarga de corte sensacionalista (“Necrosis en la poya”, “Negros hambrientos”, “Destrozaron sus ovarios”). Arturo Lanz, el único miembro fundador que continúa en activo, hablaba hace años de las letras de esos temas como la constatación periodística de una realidad: “Negros hambrientos te piden clemencia”, como si fuera un telediario amplificado. En la música de EG no hay piedad; es la banda sonora del estajanovismo. ¿Recuerdan a Björk en Bailar en la oscuridad inventando coreografías en pleno proceso de producción? Bien: aquí no hay tiempo para fantasías, es una cadena de montaje con dos únicos elementos (ritmo y ruido), maquinaria básica (de hecho, no hay diferencia sustancial entre la utilización de aparatos analógicos y equipos digitales) y resultado demoledor. Después de varios singles autoeditados (uno de ellos con la aportación económica de un mecenas anónimo), su primera gran demostración de fuerza fue el LP Héroe del trabajo/El acero del partido , dejando a un lado los primerizos textos impactantes y decantándose sin atisbos de duda por una violencia inédita que les situó aún más lejos de una escena a la que evidentemente no pertenecían.

 

Desde entonces, y van 25 años, no hay tregua, acentuando el mito y resurgiendo en el mismo momento en que parecían enterrados. Juan Carlos Sastre dejó el grupo pronto, aunque luego ha seguido vinculado haciendo las portadas de algunos discos; en 1992 se incorporó Saverio Evangelista (un italiano que seguía al grupo casi desde el comienzo, y miembro también de Most Significant Beat); y en 1995 fue Gabriel Riaza el que abandonó. Lo que no cambia en ningún caso es la presencia de Arturo Lanz, cuyas composiciones se vuelven cada vez más obsesivas, entrando en un círculo que anticipa el trance y la electronic body music , además de servir como referencia a grandes nombres de la electrónica de los 90, de Autechre a Pan Sonic, Surgeon o Mouse on Mars. De esa deuda también daría cuenta de manera sobresaliente el disco de remezclas EN-CO-D-eSPLENDOR , publicado por el sello japonés Gift y que además de algunos nombres más o menos cercanos vía Geometrik (el sello de Andrés Noarbe, colaborador del grupo), como Víctor Sol o IPD, incluía a Coil, Chris & Cosey o Muslimgauze, entre otros. A su lado, Alec Empire es un activista del ruido con ganas de llamar la atención, mientras que EG suena como suena porque sí, sin necesidad de darle más vueltas. Durante años se especuló sobre la posible filiación ideológica del grupo (del comunismo al fascismo, sin pedir explicaciones a los interesados), que finalmente se resuelve con una ausencia de contenido político, salvo en lo anecdótico: ritmos marciales, estética constructivista, títulos de contenido soviético y algún que otro tema que partía de la información dirigida como fuente de inspiración (“Tass”, tomando el nombre de la agencia de la extinta URSS). Sí tiene más calado la progresiva introducción de elementos ajenos inicialmente a un sistema herméticamente cerrado: sonidos de influencia árabe, cantos paquistaníes, apuntes orientales... samples primitivos que después de Comisario de la luz/Blanco de fuerza y Kosmos kino aparecen por primera vez en Mekano turbo , marcando un punto de inflexión en una evolución que se caracteriza precisamente por la fijación en un sonido sin fisuras, áspero y sin dejar un mínimo resquicio al descanso.

 

Y en situaciones así, cuando el terror se instala, lo único que queda es rezar. ‘Ave María, gratia plena': el saludo del ángel que cerraba “Dinuma”, o toda la letanía de misterios con que adornaban “A 30 kilómetros de radio” en Balearic rhythms , el primer disco con Gabriel Riaza fuera de la formación y sin embargo con una matemática precisión que no lograban desde hace tiempo. Con Juan Pablo II, el Papa del Rosario, como invitado especial, recuperaban aquello de la religión como opio del pueblo; de nuevo, como en los inicios, hay más de simple trascripción que de interpretaciones subjetivas, y –visto con perspectiva– el único opio venía en forma de esa maquinal y repetitiva sucesión de ritmos, hasta alcanzar una abstracción que una vez más les situaba a la cabeza de las vanguardias y al margen de cualquier etiqueta. Ellos son, sin más, guardianes de una ortodoxia agreste e incómoda, tan lejos de las iglesias como de los templos de la modernidad.

 

A la extrañeza de su música empezaron a añadir entonces una sucesión de episodios con carga exótica: Riaza se convirtió al Islam y Arturo Lanz emigró a China por cuestiones de trabajo, ya con Saverio Evangelista como único compañero; antes, dejó Polyglophone (1998), y después –la distancia no ha impedido que continúen en activo– Compuesto de hierro (2002), otra monumental entrega con la influencia asiática en primer término y más reposada (dentro de lo que cabe) que en anteriores ocasiones; la última demostración (hasta que han llegado los cuatro temas inéditos en el doble compacto editado ahora) de una inabarcable revolución industrial que, aprovechando la efeméride, podrían celebrar en directo, a voz en grito y con el volumen reventando tímpanos. Esto es: como dios manda. Enrique Peñas

 


Guía de compra

 

1 Polyglophone (Geometrik, 1998)

Con casi dos décadas de carrera, éste fue el primer álbum de Esplendor Geométrico grabado completamente en un estudio profesional, y desde luego es el más rotundo, audaz y completo de toda su discografía. Con una virulencia que no exhibían en años, “Hemen nago” se pone a la cabeza de las andanadas de EG, con ocho temas más que refrendan una soberbia sucesión de ritmos encadenados con una precisa y medida brutalidad.

 

2 El acero del partido/Héroe del trabajo (Tic Tac, 1982/Geometrik, 2000)

Si hay un disco que verdaderamente suponga el primer gran paso de la electrónica en España es éste: un tratado de sonidos industriales en su versión más primaria en el que el ruido se impone a cualquier otra consideración, con el taladro de EG anticipando logros futuros. Geometrik reeditó el álbum hace cinco años con el añadido de “Necrosis en la poya”, “P.I.E.” y “Negros hambrientos”, donde el epatante aliento punk de los 80 se ofrecía en forma de incómodo tecno-pop.

 

3 Balearic rhythms (Geometrik, 1996)

Con Gabriel Riaza fuera del grupo, Arturo Lanz y Saverio Evangelista despejaron todas las incógnitas con un disco que, a pesar del nombre, poco tiene que ver con el hedonismo del verano balear. Simplemente se grabó allí, en Palma de Mallorca, retorciendo ritmos sobre la base de una contundencia mecánica y tribal que tiene en “Arizona 1962” y “Villa Esplendor” dos de sus mejores ejemplos.

 

4 Veritatis Splendor (1994)

5 Live in Utrech (1990, reeditado en 1999)

6 Mekano Turbo (1988, reeditado en 1994)

7 Kosmos kino (1988, reeditado en 1996)

8 Compuesto de hierro (2002)

9 Comisario de la luz/Blanco de fuerza (1985)

10 Arispejal astisaró (1993)

 


 

Sus 10 mejores temas...

 

1 “Hemen nago” (1998)

2 “Ven a jugar” (1988)

3 “El acero del partido” (1982)

4 “Villa Esplendor” (1996)

5 “Negros hambrientos” (1981)

6 “Rotor” (1988)

7 “Moscú está helado” (1980)

8 “Nuevo procedimiento” (1994)

9 “30 kilómetros de radio” (1994)

10 “Trans Umma” (1989)


Si te gusta Esplendor Geométrico te gustará...

 

THROBBING GRISTLE

TG Live Volume One 1976–1978 (1993)

Genesis P. Orridge, Cosey Fanni Tutti, Peter Christopherson y Chris Carter trazaron una improbable línea entre Suicide, Sex Pistols, Kraftwerk, Velvet Underground y Residents y dieron lugar a la música industrial, siendo uno de los grupos que, junto a Cabaret Voltaire, más caló en Esplendor Geométrico. En este directo, el primero de una larga serie, descargan un primitivo bizarrismo ruidista y extremo más allá del punk: el sonido de la furia.


PAN SONIC

A (1999)

Desde Finlandia, Mika Vainio y Ilpo Väisänen dieron una nueva vuelta de tuerca al ruidismo, alejándose de postulados industriales y centrándose en una exploración minimalista en la que el ruido tiene tanto valor como el silencio, dibujando con este disco su particular cuadratura del círculo, una obra cumbre que demanda la implicación del oyente como condición indispensable para disfrutar de su sonido en toda su amplitud.


AVIADOR DRO

Síntesis: La producción al poder (1983)

Sincrotón (Arturo Lanz), Multiplexor (Gabriel Riaza) y 32 32 (Juan Carlos Sastre) abandonaron en 1980 Aviador Dro, grupo que continuó su andadura para publicar tres años después un doble álbum en el que la habitual legión de cyborgs , la estética maquinal y un cierto nihilismo combativo son los ingredientes fundamentales. Es un tecno-pop del que Esplendor Geométrico desertaron pronto pero que sí alcanzó algunos de sus primeros temas.

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