JULI MAESO. OCTUBRE 2005
Julián Maeso toca los teclados en el exitoso grupo toledano The Sunday Drivers. Enamorado de los instrumentos antiguos y dueño de un interesante arsenal de instrumentos, nos explica este mes cual es la cacharrería que utiliza y por qué.
¿Cuándo te hiciste con tu primer teclado?
“Bueno, de pequeño había un piano en casa para que todos los peques aprendiéramos solfeo y tal, mis hermanas lo consiguieron, yo no pasé de primero…”
¿Recuerdas qué modelo era y cuánto te costó?
“Más tarde unos buenos amigos de la familia me regalaron una espineta Hammond sin gran sonido pero bien para iniciarse, luego pillé un Rhodes 73 Mark II por treinta mil pesetas (yehhhh!), más tarde con el paso de los años Hammond X500 ,Oberheim 0B3, Hammond L 122, y un Farfisa Vip de un remar… Hammond CV y Hammond C3. Busco teclados en cualquier sitio o situación; da buenos resultados”.
A día de hoy ¿Qué instrumentos utilizas? ¿Cuáles prefieres para el directo y cuales para el estudio?
“En directo suelo llevar el Rhodes y un Nord Electro 61. Siempre prefiero el Hammond C3 pero mis compañeros de grupo y mi espalda ya han sufrido demasiado”.
¿Qué ventajas has ido encontrando en el uso del sonido antiguo frente al sonido digital?
“SONIDO profundo, caliente, perforador y otra disposición a la hora de tocar frente a un cacharro original. Imagínate a Jon Lord o Stevie Winwood con un casio C80000 XPG… como que no… aunque he visto a Ray Manzarek con un Kaway en Benidorm”.
Explica a nuestros lectores, si eres tan amable, qué es un Leslie y qué importancia tiene en el sonido de los Hammond.
“Es sencillo: un amplificador con dos altavoces, uno para los graves y otro para los agudos, ambos altavoces giran en sentidos opuestos y tienen 3 posiciones –Parado, Lento, Rápido– según la velocidad de giro. El ampli genera una especie de trémolo en la velocidad lenta o de vibrato en la velocidad rápida; el movimiento de los altavoces genera un efecto estéreo y hay ciertos trucos para hacerlo crujir –véase en el siguiente tomo. Para Lauren Hammond supuso un pequeño marrón, ya que no supo construir ese efecto de órgano de tubo. Fue Don Leslie quien lo inventó y desde entonces dos empresas ajenas tuvieron que trabajar conjuntamente…”
¿Amplificas el Rhodes a través de material antiguo, como los amplificadores Twin Reverb o no lo consideras necesario?
“Un buen ampli de glándulas que suture siempre suena mejor, sobre todo si extorsiona y tiene ambiente (reverb)”.
¿Qué efectos usas? ¿Por qué? ¿Cuál es tu favorito?
“Muchas veces depende del espacio en la furgo o de las condiciones del bolo. Últimamente llevo el Hammond C3 con Leslie 122 para Speaklow, y el Rhodes y el Nord con un ampli Peavey de bajo para los Sunday Drivers. Me encanta el mutron y los pedales con filtro de Moog”.
¿Sigues buscando tu propio sonido o crees que ya lo definiste?
“En cada disco grabado he conseguido diferentes sonidos, depende del estilo del grupo, de la canción, de la microfonía… de las manos. Pero me gustaría tener un sonido reconocible. Aún no lo he conseguido”.
En tu opinión ¿cómo influyen los aspectos técnicos en el resultado artístico de un disco?
“Igual que en un bocata de jamón. Lo hay con pan de chapata y jabugo, o con pan congelado y jamón de gasolinera”.
¿Quiénes son tus teclistas favoritos actualmente? ¿Y quienes lo eran cuando empezaste a tocar?
“Antes y ahora, Billy Preston, Booker T, Greg Allman, Jimy McGrift, Lou Bennet, Georgie Fame, Brian Auger, Stevie Winwood, Lonnie Smith, Hakam Turkosu, Larry Goldings, Neal Evans… no os quiero aburrir… bueno, perdón, he olvidado a Marta de Sex Museum, Elena de Los Flechazos, Charras de Vacazul, Jesus Coupé…”
¿Con qué ingeniero o productor de los que has trabajado has aprendido más? ¿Con quién te gustaría trabajar?
“Cada uno me ha aportado una visión del sonido diferente, como Pablo Baselga, José Sacrista o J.M, Rosillo. Me gustaría trabajar con Rudy Van Gelder, ¡the master!”
¿Qué teclado te gustaría tener y no tienes todavía?
“Todos”