KILLING JOKE. OCTUBRE 2005
Baila Mientras te Quemas.

De difícil localización en nuestro mercado, los primeros trabajos de Killing Joke en el amanecer de los años ochenta marcaron un punto y aparte ineludible para la génesis del rock inventado a lo largo de las dos décadas posteriores. Seminales, oscuros, influyentes y catárticos, ahora se reeditan con nueva masterización y el añadido de remezclas y tomas no oídas anteriormente. Celebrémoslo, pues, y bailemos por ello una particular danza, la del fuego y el combate. La suya propia.
Tambores de guerra
Es, seguramente, una historia tan larga y longeva como la misma existencia del ser humano y concierne a su capacidad para la comu
nicación. Esa habilidad innata que le une al resto de los animales al tiempo que traza una barrera insalvable entre ambos mundos. Antes del desarrollo del lenguaje escrito hubo habla, transmisión oral, fluir de conocimientos de boca a boca. Y, con una alta certeza, antes aún ya hubo música, ya existía una forma de comunicar entre uno y sus semejantes mediante la rudimentaria emisión de sonidos, bien fuera percutiendo piedras o recurriendo al grito. Ruido, en cualquier caso, para salvar la distancia y forjar vínculos. Repitiéndolo varias veces se obtiene el ritmo más primario. Percusión, gritos y ritmo. Una primigenia expresión musical que podía desempeñar diversos cometidos. Para festejar; para ahuyentar espíritus o convocar fuerzas afines; para crear identidad.
Viene toda esta parrafada a cuento de Killing Joke, sí. Reunida tras el espasmo, las convulsiones y el colapso final del punk, la banda británica fue a finales del siglo pasado uno de los más claros exponentes de esa ancestral historia de ritos colectivos y danzas tribales, del ritmo sentido como vehículo de contagio pero también como satisfacción de una necesidad individual destinada al sofoco de ese fuego interior que impulsa a crear. Sólo que, en su caso, esa historia era interpretada en un idioma cercano, el rock, en el que todos esos elementos y funciones están presentes en mayor o menor medida. Killing Joke, además, sí alcanzaron la ansiada y complicada conjunción entre fondo y forma de la narración: si una de sus canciones se titula “Tension”, eso es lo que se siente al escucharla; cuando suena “Wardance”, se nota que las espadas están en todo lo alto.
La más macabra de las bromas
Las canciones de Killing Joke, bañadas por un barniz tenuemente metalizado que se iría acentuando progresivamente, atraían por igual a fans del rock gótico, punks revenidos, el sector enterado de la vanguardia rockera, jóvenes pre-ravers en busca de caña guitarrera… Exactamente lo mismo que ocurriría con las de Trent Reznor unos diez años después. ¿Casualidad? Difícil sostener esa posibilidad. Lo que hicieron Nine Inch Nails fue recoger el testigo de un culto que músicos de distinta ralea venían profesando. Si citamos los nombres de Metallica, Shellac, Moby, Jesus Lizard, Therapy?, Murder City Devils, Rammstein, Foo fighters o los vascos Akauzazte encontraremos que el único posible común denominador entre todos ellos reside en su atracción por la música de Killing Joke. El caso de Dave Grohl va más allá de la anécdota ya que el batería pasó de admirador rendido a ser parte de la banda en 2003, con su participación en el muy notable –y muy metálico– álbum que registraron ese año. Era su tercer retorno, dado que en 1994 ya se habían juntado de nuevo tras un hiato de cuatro inviernos en el que vieron cómo la herencia de sus primeras composiciones alcanzaba gran resonancia gracias a Ministry, principalmente. Entonces editaron Pandemonium , intento de actualizar una propuesta cuyos continuadores estaban rentabilizando sobradamente. El primer regreso se había producido en 1990 con Extremities, dirt and various repressed emotions después de que la formación tocara fondo un par de años antes, cuando la publicación de Brighter than a thousand suns había mostrado a un grupo con muy pocas cosas que decir, habiendo perdido el tren y muy difícilmente reconocible en un disco que tenía más de tecno-pop impostado que de su anterior energía industrial.
Donde
habita lo mejor, lo más esencial, de la discografía de Killing Joke es en sus primeras obras. En ellas –los singles “Nervous system” y “Pssyche” o la actuación en la emisora Capital Radio, editados en formato digital más de veinte años después en la recomendable compilación The unperverted pantomime? ; también, por supuesto, los dos primeros LP's–, el grupo sentó las bases de su sonido y, al igual que sucede con las grabaciones iniciales de otros pioneros (Stooges, Black Sabbath o Pixies, por ejemplo), en esas canciones se aprecia la frescura de una música sin fórmula preestablecida y destinada, paradójicamente, a convertirse en molde, en paradigma a seguir en el futuro. Paul Ferguson, Jaz Coleman, Youth y Geordie, el cuarteto original, dieron vida a una música atrevida y fronteriza, cuya idiosincrasia se reflejaba no sólo en esas guitarras que suenan como si un cuchillo rasgara las cuerdas o en la trepidante percusión sino también en el reconocible trabajo gráfico de Mike Coles. Posteriormente, el fuego que les quemaba se iría apagando –pasaron una temporada en la fría Islandia, decisión motivada por el abrazo del vocalista a teorías ocultistas– pero sus rescoldos darían calor a brasas venideras.
Si te gusta Killing Joke, te gustará:
BIG BLACK
Atomizer (1985)
Hay una línea imaginaria que principia en Joy Division, continúa en Killing Joke y llega a Big Black en imparable progresión hacia la devastación más absoluta. El primer grupo de Steve Albini es pura sosa caústica que derrite a Kraftwerk y a Gang of Four hasta llegar al hueso y dejarlo al descubierto: funk, punk y distorsión chirriante en su mínima expresión.
GODFLESH
Selfless/Merciless (1996)
La línea alcanza su final y cesa abruptamente. Después de Selfless/Merciless , nada. O nada igual, desde luego. Elevando al cubo la ya de por sí ingente carga explosiva de Killing Joke, Justin Broadrick (también en Napalm Death, Techno Animal y, ahora, Jesu) revienta el metal desde el dub ( Merciless es la reinterpretación reptante de Selfless de 1994) en 140 minutos salvajes, abrumadores, terroríficos. Si alguna vez ha parecido que hay luz al final del túnel, este disco lo confirma. Lo malo es que se trata de un tren.
LIARS
They were wrong so we drowned (2004).
Puesto que el mundo estaba equivocado, decidimos ahogarnos. O cómo burlar la presión, sortear las expectativas y actuar únicamente en función de la propia voluntad en versión New York principios del siglo XXI. Venciendo al bullicio de los mentideros e ignorando el revuelo armado un par de temporadas antes (Strokes, Yeah Yeah Yeahs, Radio 4, ellos mismos…), Liars se salieron por la tangente con un disco que carece precisamente de lo que les alzó a esa posición con su debut, esto es, canciones. En directo, eso sí, son una experiencia muy a tener en cuenta.
Guía de compra
1. Killing Joke (1980) 
Desde la misma cubierta se advierte que algo subversivo y peligroso está siendo preparado en la penumbra. En el interior, la amenaza se concreta en uno de los álbumes más representativos de la resaca tras el punk. Percusión marcial, asfixia pre - industrial y algunas de las canciones que alcanzarían la categoría de himnos (oscuros) de una época. La actual reedición incluye “Change”, uno de los primeros singles de la banda.
2. What's THIS for…! (1981) 
Muy pocas diferencias con respecto a su predecesor. Killing Joke consolidan su oferta en un trabajo que remarca una personalidad forjada desde el punk, el pop sintético, el funk y el aliento metálico de sus canciones. Algunas de éstas son las más destacables de su carrera, como “Follow the leaders”, “Tension” o “The fall of because”.
3. Fire Dances (1983) 
Grabado a la conclusión del periplo islandés y con un nuevo bajista en sus filas, Paul Raven, Fire dances puede resultar el disco más recomendable para iniciarse en el catálogo de Killing Joke. Más fácil de asimilar, más pop podría decirse, el cuarto larga duración de la banda reduce la inquina de las entregas previas pero mantiene las constantes vitales de los ingleses.
4. Revelations (1982)
5. Killing Joke (2003)
6. The unperverted pantomime? (2003)
7. Pandemonium (1994)
8. Night time (1985)
9. Extremities, dirt and various repressed emotions (1990)
10. Brighter than a thousand suns (1988)
Sus diez mejores canciones:
-“Wardance”, de Killing Joke
-“Unspeakable”, de What's THIS for…!
-“Follow the leaders”, de What's THIS for…!
-“The fall of because”, de What's THIS for…!
-“Requiem”, de Killing Joke
-“The wait”, de Killing Joke
-“Tension”, de What's THIS for…!
-“Madness”, de What's THIS for…!
-“Pssyche”, de The unperverted pantomime?
-“Eighties”, de Night time