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NUEVA VULCANO . NOVIEMBRE de 2005

Quemando Frases Hechas

Principal primera les cogió por sorpresa incluso a ellos. Sietemesino, aquel debut causó revuelo y generó disenso en el sanedrín del rock estatal pese a su temprano y algo precipitado alumbramiento. Dio que hablar, para bien y para mal. Transcurrido apenas un año y medio desde entonces, más asentados y con muchas horas de local en el zurrón, Nueva Vulcano regresan con Juego entrópico para seguir azuzando la controversia.

La irrupción del trío catalán hace un par de temporadas provocó división de opiniones en el tendido. La ortodoxia arrugó el rictus al escuchar a Artur Estrada, antaño al frente de Aina, poniendo voz castellana a unas letras casi tan ininteligibles como las de J. Y, precisamente, los seguidores de Los Planetas no acabaron de comulgar con una propuesta muy montaraz para su gusto. Quienes conectaron, en cambio, lo hicieron a fondo, sin tibieza. Su cantante, guitarrista y autor de los textos es un tipo llano, franco y un tanto socarrón que se hace cargo de desentrañar el nuevo disco sin haberlo digerido aún del todo. “No he hablado mucho del disco aún, a ver si me hago un esquema para la siguiente entrevista” , reconoce Artur en agradable charla telefónica. “Nos apetecía parar algún momento, que hubiera algún silencio en las canciones, que fuese un disco un poco más rico. No creo que sea mejor pero sí hay un mayor trabajo de local. En el otro te imaginabas a un tío cantando en su habitación y después haciéndolo con el volumen a tope y con dos personas más” . A pesar de piezas tan sentidas y briosas como “El día de la Luna” o “El beneficio de la duda”, Principal primera carecía del empaste que hace de un grupo una propuesta sostenible. Artur lo refuta, apelando a una coartada coyuntural pero también a nociones menos perecederas. “No creo que el primer disco fuera precoz. Es posible que un primer disco de cualquier grupo dé esta sensación y además me parece una cosa positiva y valiente, si acaso. No tocaría nada, por respeto al momento y a las circunstancias del momento. No creo que hayamos cambiado tanto, sigue siendo punk rock… Es la suerte que tenemos, que no somos intelectuales ni científicos, somos punkis y hacemos música” . Más difícil lo tendrán ahora los detractores de la banda puesto que el esfuerzo colectivo, otra vez bajo la batuta de Santi García, invertido en ensayos y grabación ha generado cuantiosos dividendos en el decir de Nueva Vulcano. Hasta cinco motivos para el elogio se citan en los tres cuartos de hora que dura Juego entrópico : el trepidante arranque con selvática percusión en “Solamente un fuego”, el adictivo estribillo en forma de trabalenguas de “El día de mañana”, la contenida emoción que finalmente se desboca en “Sagrada Familia” (la mejor de las veinticuatro canciones firmadas por el trío hasta hoy, porque con su escucha se puede describir al grupo sin necesidad de añadir explicación alguna), la confesión explícita en la preciosa “En cualquier contexto” y el colofón instrumental de “Contexto” que parece inspirado en Standards de Tortoise. Momentos todos cuya procedencia acredita a Nueva Vulcano como lo que es, un grupo sin trampa ni cartón ni pretensiones fuera de su alcance. “Las canciones vienen de la necesidad de ordenar la realidad o la irrealidad, del aburrimiento, de la incertidumbre y, desde luego, del placer por hacer música que creo que nosotros es algo que tenemos… Somos un grupo clasicón, vaya, se ve que nos gustan más las pelis de Cary Grant que las de Steven Seagal, nos gusta más Billy Wilder que Greenaway… Ya sabes que hay mucha gente que dice que es una necesidad hacer canciones, que ‘si no hago música me muero y parto del sufrimiento para hacer música' pero en lo nuestro hay una parte lúdica importante, incluso en el juego del título” . Sus guías –las que se adivinan y reconocen: Psychedelic Furs, Bob Mould, Jets to Brazil y los Seam de The pace is glacial – hicieron bandera de la amargura expresada en términos de rock. Ellos comparten ese mismo léxico pero traducido al castellano, lo que suscitó una reiterada mención a Los Planetas al hablar de Nueva Vulcano. Artur zanja la cuestión desde la primera persona. “¿Que si me ha llegado a molestar? Supongo que si me lo estoy pensando es que sí… Con Aina al final también nos preguntaban si nos jodía que siempre nos compararan con Superchunk o Jawbox y mientras sean grupos buenos… Depende de quien lo diga, quizá. A mí me gustan mucho Los Planetas, es un gran grupo. No he crecido con ellos, no me he interesado por sus discos hasta más tarde, no venimos del mismo sitio, hemos tenido vidas e influencias distintas pero, desde luego, puede haber puntos en común aunque el que escribe sus canciones es del Barça y yo del Espanyol” . La búsqueda de nuevos sentidos y el retorcer las palabras, ese pulso con el lenguaje, se acentúan ahora en el quehacer del letrista, cuya pluma abandona momentáneamente la deixis para divagar hacia terrenos menos definidos. “No ha sido un año fácil, han pasado muchas cosas y es posible que yo esté aprendiendo y encontrándome escribiendo. Cuando no te sirve lo establecido, las frases hechas, el juego de palabras se apodera del ‘Bic Cristal escribe normal' y acabas jugando más con las palabras, huyes más del significado explícito de la frase y te puede llevar más a la abstracción, a una textura o un olor, hablando así demasiado artísticamente, que a una imagen concreta” . Finalmente, revela la causa de la distancia que separa su presencia en vivo de lo que suena en los discos y anuncia un inesperado propósito de enmienda. “Hay un cierto gusto por el exceso más que por el defecto en varios temas en este grupo. Uno sería que si tengo que bajarme o subirme el volumen, me lo voy a subir siempre, y otro es que si me puedo tomar otra cerveza, me la tomaré. Tanto un aspecto como el otro estamos trabajando para pulirlos un poco” . Apuntado queda. José Durán

 

Nueva Vulcano

Juego entrópico . BCore


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