E.S.T. MAYO 2005
Jazz sin miedo

E.S.T. se ha convertido en uno de los tríos más celebrados de los últimos años en cuanto a nuevo jazz se refiere, pero el combo sueco es mucho más que eso. Defensor de la libertad creativa sin las imposturas de los géneros, su música fluye con la libertad de las obras de arte imperecederas, y con Viaticum , su nuevo disco, dejan claro que han llegado para quedarse.
Esbjörn Svensson, pianista del trío y la persona que nos atiende al otro lado de la línea telefónica desde su propia casa en Estocolmo, capitanea una formación que nació para dar salida a sus propias composiciones y que, gracias a la total implicación de los tres músicos que la integran, ha devenido en un grupo sólido, compenetrado y de estructura formal que, precisamente por ello, decidió acortar su nombre, a partir del álbum From Gagarin's point of view (1999), pasando de Esbjörn Svensson Trio al actual E.S.T. “El cambio a las siglas fue el resultado natural de nuestra evolución como banda. Al principio nuestro repertorio se basaba únicamente en mis composiciones, de una forma mucho más personal, pero llegó un momento en el que lo más lógico era que mi nombre desapareciera como protagonista absoluto dado que, aunque la idea de nuestra música sigue naciendo casi siempre de mi, el trabajo de composición se completa estando los tres”.
El peso de las composiciones no recae en el protagonismo del piano, eje principal de su música, sino que deja espacio a la libre expresión de la sección rítmica en uno de sus principales aciertos como grupo, que les ha llevado a elaborar un sonido propio, totalmente reconocible. “Nosotros sólo tocamos lo que nos sale. Quiero decir que no nos proponemos sonar a tal o cual cosa, sino que solemos llevar nuestras ideas a los ensayos, y después de improvisar sobre esas ideas surge lo que más tarde se convierte en un tema, sin pensar en si se parece a esto o aquello. Tan solo nos guiamos por nuestra intuición como músicos y por nuestros gustos personales” . Esa querencia hacia la improvisación forma parte de sus actuaciones en directo, a través de las cuales han labrado un prestigio sobradamente merecido. “En directo siempre improvisamos, porque es una de las partes fundamentales de eso que llaman jazz, y porque además es nuestra forma de expresión. Me refiero a que nos gusta expresar qué es lo que sentimos a través de nuestros instrumentos, y la mejor forma de hacerlo es sobre un escenario. Pero la improvisación forma parte de nuestra música más allá de los directos, y a la hora de grabar también solemos improvisar. Durante la grabación de Viaticum , por ejemplo, hemos improvisado constantemente, y eso se nota en el resultado final, al igual que lo hace el hecho de que grabemos los tres juntos siempre, a la antigua usanza” . Es ese mimo especial con el que tratan a su música el que les lleva a controlar todo el proceso de gestación, producción y ejecución de cada nuevo disco. “Es la única forma de la que lo sabemos hacer” .
Consecuencia directa de esta particularidad es el cariz especial y característico de su sonido, fresco, tan actual y rompedor como respetuoso con el pasado y sin miedo a la mezcolanza de géneros, algo que queda claro, sobre todo, a partir de su quinto trabajo, el destacable y por momentos futurista Good morning Susie Soho (2001) –al que siguen obras de belleza y originalidad indiscutibles como son Strange place for snow (2002) y Seven days of falling (2003), hasta llegar a Viaticum (2005)–. “Realmente no sabría decir cuáles son las diferencias entre los otros discos y el nuevo. Sí que hay una evolución, como en la carrera de cualquier otro grupo, pero no sé qué es lo que nos impulsa a seguir una determinada línea de creación. Solo puedo decir que mis amigos comentan que este nuevo disco es más femenino que los anteriores, pero no podría decir qué significa esto realmente” , asegura entre risas. ¿Y qué hay de sus gustos e influencias?, ¿qué pasa por los oídos de E.S.T.? “Solemos escuchar mucho a los clásicos. Hace algunos años grabamos un disco con composiciones de Thelonious Monk –se refiere a EST plays Monk (1998)– que, particularmente, me parece el mejor compositor de jazz de todos los tiempos. Hace sólo un rato, mientras comía, he estado escuchando un disco de Herbie Hancock, que también me gusta. De cosas más actuales destacaría, por ejemplo, a The Bad Plus” . Hay quien habla del paralelismo de E.S.T. con el trío norteamericano. “¿Sí? El grupo me gusta, pero de ahí a decir que nos parecemos... yo no lo veo” . En cualquier caso, la correlación musical salta a la vista, aunque sólo sea por la intención descarada de dar la
vuelta a un género a menudo ceñido en las formas, acercándolo al rock y al pop. “Mi forma de tocar el piano es innata. Yo aprendí a tocarlo porque era el único instrumento que había en mi casa y, de la misma forma, no creo que – Dan Berglund, contrabajista– ni Magnus –Öström, batería– estén buscando deliberadamente romper con ninguna forma preestablecida de tocar jazz. Mas bien es que, simplemente, no hacemos caso de ninguna forma de entender la música, y sólo nos guiamos por la libertad creativa y la confianza en nuestra fuerza como banda” . Buena cuenta de esta energía escénica pueden dar, a lo largo y ancho de Europa, cualquiera de los asistentes a alguno de los innumerables conciertos que el trío, en sus más de diez años de historia, ha ofrecido hasta el momento. “El directo es nuestra principal razón de existir. Sin él no seríamos nada, porque es ahí donde demostramos lo que realmente somos. Dentro de poco comenzaremos una nueva gira y estaremos tocando por varios países, incluido España, donde creo estaremos en el mes de julio” . Allí estaremos para comprobar que el jazz, de la mano de bandas como E.S.T., es un abuelo con salud de hierro. JuanP Holguera
DISCOGRAFÍA
Winter in Venice (1993)
Incontestable disco debut en el que el trío aúna esfuerzos interpretativos ante once piezas compuestas, casi en su totalidad (la excepción es Stella By starlight , de Victor Young), por el propio Esbjörn Svensson. Jazz de corte clásico que apunta maneras y, en cortes concretos como “4am”, “Hands off” o “Silly walk” , ganas de romper esquemas, exponiendo así lo que serán sus coordenadas estilísticas a desarrollar en obras venideras. Con todo, un excelente disco de jazz influenciado por algunos de los grandes del género, como Thelonious Monk, Dexter Gordon o el infravalorado pianista Hank Jones.
Juan P Holguera
Good morning Susie Soho (2001)
Después de cinco discos, E.S.T. encuentra aquí la clave para hacer de su sonido algo único. Sin olvidar las formas jazzísticas clásicas, dejan entrar un aire renovador que les hace, por méritos propios y sin saberlo, portadores del mensaje del jazz más moderno. Un mensaje que impregna, sobre todo, a una sección rítmica en estado de gracia que se descubre aquí como una de las más sólidas, originales y potentes del panorama actual, utilizando con sabiduría elementos funk, rock y, en cortes como “The Wraith” y “ Spam-Bo-Limbo”, incluso electrónicos. Por su parte, el piano juega con nuevos sonidos, rítmica aplastante y fraseos melódicos que buscan de la improvisación y del lado más free . Todo un clásico por descubrir.
Juan P Holguera
Seven days of falling (2003)
E.S.T. continúan su búsqueda de las raíces rock dentro del jazz, y por el camino se encuentran (metafóricamente hablando) con Brad Mehldau, Radiohead y demás renovadores de las músicas para el siglo XXI, abriendo una senda por la que transitar entre el rock, el pop y el jazz, con naturalidad y valentía. Es su disco más agresivo y directo, pero también el que contiene algunas de las melodías más bellas del trío . El contrabajo y la batería incorporan distorsiones y efectos, mientras las progresiones musicales de cortes como “Seven days of falling” o “Why she couldn't come” llegan a ser abiertamente rock. Probablemente su mejor obra hasta la fecha, y un ejemplo inmejorable de hacia dónde viaja el jazz de hoy.
Juan P Holguera