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Moby Dick. 5 de abril El directo del sexteto madrileño, investido de la prestancia que sólo da la guerrilla continua en el local de ensayo, es un regalo al que la mayoría prefiere hacer oídos sordos. Peor para ellos, porque los que acudimos al concierto –auspiciado por la web Popmadrid.com, otro indomable de la trinchera independiente– nos llevamos a casa una hora de folk-rock sensual y transparente, ejecutado con tanta pasión como delicadeza. Contribuyó a dicha excelencia la interpretación de Ana Béjar, pletórica, bordando piezas como “Heart of the glow”, “Sweet time”, “Farewell” o “This town”, metiéndose en la piel de Dino Valente en “Something's on your mind” y en la de Tim Hardin en “If I were a carpenter”. Pero la dama no sería nadie sin sus cinco vagabundos, porque la suma de las partes implicadas en el asunto –los pespuntes de Charlie Bautista al teclado, los apuntes de lap-steel de Alfonso Pozo, la sólida contención de Pachés y Ricardo Ruiz en la base rítmica y los detalles de clase de Jesús Martínez, un guitarrista de casta– conforman un todo soberbio que, de llevar matasellos foráneo, agotaría al instante la reserva de parabienes y el cargo en taquilla. César Luquero
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