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KARATE

El Sol. 17 de febrero

Suerte que apareció “Caffeine for me?” (de su homónimo estreno en 1995) para el rescate de una actuación que se encaminaba al hundimiento, por el peso del plomo de una cadencia sólo prescrita para insomnes incurables y por el exhibicionismo en el mástil de Geoff Farina. Con ella, los de Boston consiguieron remontar el vuelo, espantaron algunos fantasmas (el del rock adulto sobre todo) y advirtieron que los pasajes más vivos, nerviosos y necesarios de su música habitan en sus primeras obras, especialmente en In place of real inside y The bed is in the ocean , cuando se les citaba junto a June of 44 y Fugazi. Su interpretación de “Diazapan” lo ratificó con mayoría absoluta, al tiempo que el extenuante bis, en discurrir paralelo al de su discografía desde Unsolved , tomó un cariz pulcro, correcto, muy dotado técnicamente –al batería había que verle-, repetitivo y sí, también adulto. Como una de esas bandas de estándares a la que parecen abocados a convertirse. José Durán

 

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