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LUNA. Marzo 2005

 

Amigos para Siempre

Luna se separan en 2005. Podrían haberlo hecho antes por aquello de mantener intacta la dignidad, pero no siempre es fácil aguantarle la mirada a un espejo, y como a Dean Wareham y a Britta Phillips ya no hay quien los gane a guapos, vamos a recordar cómo eran antes, cuando estaban siempre a un paso de ser los más grandes.

 

Si uno se pone delante la discografía completa de Luna, no se entiende demasiado su extraordinaria trascendencia durante los 90. Se percibe más cariño ante la continuación del mito de Galaxie 500, ya que la característica fundamental del grupo ha sido una irregularidad manifiesta que sin embargo no ha desanimado a una legión de fans rendida completamente a los devaneos de Dean Warehan, Sean Eden y compañía. Vamos a ver si desentrañamos alguno de los por qués de este grupo que no ha hecho otra cosa que luchar consigo mismo desde que Wareham se separó de Damon y Naomi, hasta que se han dado cuenta de que una retirada honrosa a tiempo no va a hacer otra cosa que hinchar su leyenda.

Aunque no haya unanimidad sobre cual es el mejor disco de Luna, es trascendente el trabajo de experimentación guitarrera de sus tres primeros álbumes, que se rompió cuando Wareham abrió las puertas a canciones como “Bobby Peru , románticas, levemente melancólicas, y sobre todo, ay, únicamente bonitas. En Luna se ha intentado empaquetar una perfecta canción pop con un envoltorio heredero de un rock clásico y elegante que podría resultar de la mezcla de Velvet Underground, Television, Big Star y Harry Nilsson. De la escuela de la Velvet y Television, Luna consiguieron reinventar un toque de guitarra que crea espirales limpias que son la únicas de todo el universo indie capaces de hacer que se desempolvara la peligrosísima expresión de héroes de la guitarra, más que nada porque sus conciertos se han alojado en el subconsciente colectivo entre las experiencias más entrañables de los últimos diez años. De Big Star y Nilsson, Wareham heredó una manera preciosista de componer ambientes hechos canciones que ya era característica de Galaxie 500, a pesar de lo cual, Wareham se hartó de repetir que Galaxie 500 no sabían tocar, y que no entendía que se convirtieran en una leyenda nada más que porque sus discos estuvieran descatalogados.

Cínicos hasta la médula, Wareham y Eden no siempre han estado juntos en el grupo aunque ahora parezcan la pareja indispensable para entenderlos. El germen se encuentra en Anaesthesia , un EP que publicó Wareham en solitario en 1991. Entonces se anunció el nuevo proyecto, que durante un par de años tuvo que llamarse Luna 2 por problemas de anterioridades de propiedad industrial, y se montó el grupo con los dos calvos más cool del indie , Stanley Demeski, batería de The Feelies, y Justin Harwood, bajista de The Chills, o lo que es lo mismo, el primer supergrupo de la nueva generación, con el que colaboran Grasshopper de Mercury Rev y Kramer en la grabación de Lunapark (1992), un disco con el que no pasa nada. Ya suena a Luna, pero hay que esperar a Bewitched (94) con la incorporación de Sean Eden para notar que el grupo haga un poco de ruido mediático.

Con la entrada de Eden, las composiciones se concretan, Wareham puede pensar más en sus caprichos, y nacen Bewitched y Penthouse , los dos discos en los que Luna se desarrollan y consiguen que sus mitos, Sterling Morrison (Velvet) y Tom Verlaine, entren al trapo grabando solos de guitarra frente a frente con Wareham. Como me confesó él mismo, solo le faltaría el capricho de hacer algo con Ron Asheton (The Stooges), aunque cualquiera hubiera imaginado qué haría un bruto de las seis cuerdas en medio de los remansos de paz que estaban grabando. Se forja el mito de Luna. Wareham compone historias escapistas que siempre tienen un trasfondo real y crudo. Pero no venden. Se lleva el grunge y Luna están en un universo diferente. La generación indie incluso comienza a interesarse por la pista de baile, y prefieren mantenerse al margen. “Lo que puedan hacer todos esos con tanta máquina requiere un estado de ánimo demasiado particular. Cuando tomo éxtasis prefiero escuchar a Dusty Springfield” . Son una rareza y Wareham llega a sentir ese cansancio que sintió cuando finiquitó Galaxie 500: “La gente a veces no se entera una mierda... ”.

Pero Pup Tent (1997), con una producción mucho más convencional, les regala su momento de máxima popularidad, y Luna comienzan esa relación tan especial con España en la que todo aquel que haya querido acercarse a ellos lo ha podido hacer. Se sienten bien. Se sienten demasiado bien y se abandonan. Con la salvedad de Romantica (2002), Luna no vuelven a ser los mismos. Wareham cada día está más guapo y cada vez se luce más, como sus canciones, que son un pop cada vez más bonito y menos trascendente. Pero antes de que el público les dé la espalda, Wareham, Eden, Lee Wall y Britta Phillips deciden dejarlo después del flojo Rendezvous (2004) con una gira mediocre que los trae por última vez a España y en la que resolvemos el enigma. La solución es la cercanía. Luna han estado siempre frente a nosotros y no han ocultado nada. El público es agradecido, y aunque no hayan revolucionado el rock ni hayan conseguido el disco perfecto que andaban buscando, se han metido en nuestras vidas, y ni siquiera se les dio la espalda en los momentos en los que Wareham jugaba a ser Nilsson con aquellos guáguaguagua nasales tan ridículos. Y aunque solo sea por el magnetismo de la belleza que sugerían, ya no habría que preguntarse nada más. Luna eran nuestros y eran la hostia, con perdón.

 


 

Guía de Compra

 

Bewitched (Elektra, 1994)

Colorines por todas partes en su mejor colección de canciones. Wareham susurra y el grupo acaricia. Se nota que buscan algo y que no lo han encontrado, pero la búsqueda da siempre mucho más placer, y las imperfecciones se han hecho delicias clásicas con el paso del tiempo. Sean Eden añade una segunda guitarra que los acerca a ese sabor Velvet que luego tratarían de quitarse de encima, Sterling Morrison incluido. Estos son los Luna con los que vale la pena soñar.

 

Penthouse (Elektra, 1995)

El último disco de la etapa más experimental de Luna, y el más cohesionado de todos, de ahí que prevalezca el tono gris en la portada y en el interior. No es una colección de canciones brillantes como Bewitched sino el ladrillo sonoro que Wareham andaba buscando. Con Laetitia Sadier (Stereolab) de invitada, sí, pero con Sterling Morrison (Velvet Underground) y Tom Verlaine realizando los sueños de Wareham. Momento perfecto.

 

Pup tent (Beggars Banquet, 1997)

Pup tent es un juego pícaro de niños que juegan a ser mayores. Wareham sufre un ataque de cinismo, pisa pedales, sube distorsión, y deja que Pat McCarthy añada todos los elementos que le dé la gana. Entra en escena “Bobby Peru” , la perfecta-canción-monísima de Luna, que en el momento fue una decepción para sus fans. Pasan los años y este disco no deja de ganar. Fue el último momento de altura inalcanzable aunque se notara que ya habían saltado al abismo.

 

Lunapark (Elektra, 1992)

Romantica (Jet Set, 2002)

Luna Live (Beggars Banquet, 2000)

Rendezvous (Jet Set, 2004)

The days of our nights (Beggars Banquet, 1999)

 


Si te gusta Luna te gustará

 

The Velvet Underground The Velvet Underground (Verve, 1969)

Cuentan que este disco suena así de dulce porque les robaron en un aeropuerto los aparatos de hacer ruido. Leyendas aparte, prevalecen las composiciones de Lou Reed, se mantienen algunas de las estructuras clásicas del grupo sin John Cale y se recupera el misterio. Un secreto fundamental.

Television Marquee Moon (Elektra, 1977)

Cuentan que este disco supo aunar tradición y vanguardia como ninguno de la época, y que las guitarras de Tom Verlaine y Richard Lloyd rompieron el punk en medio del punk. Leyendas aparte, muy pocos en la historia del rock han conseguido un toque de guitarra tan distintivo como el de Verlaine. Luna lo sabían, y trataron de emular esas canciones hechas ambientes desarrollados que no tenían nada que ver con el aburrimiento guitarrero de los setenta.

Big Star Third-Sister Lovers (Rykodisk, 1978)

Cuentan que éste disco es tan bello porque después de los fastos comerciales de los sesenta con los Box Tops, Alex Chilton estaba tan desesperado que sólo era capaz de mostrar su desesperación en canciones anticomerciales. Leyendas aparte, en muchos sentidos, Chilton sentó las bases de una composición pop tan llena de luz como de tormento emocional que ha sido el libro de estilo del que han aprendido todas las generaciones de la música independiente.

 

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