Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

REFREE. JUNIO de 2005

Otro Pop es Posible.

Hay discos de los que disfrutar de verdad, encontrar motivos para la alegría a cada escucha, vivir una íntima felicidad y contarlo a renglón seguido a todo aquel que sale a tu paso. La matrona , el tercer álbum de Refree (Raül Fernández), es uno de ellos. Un trabajo carnal, mediterráneo, brillante, urbano y festivo, aunque la dicha se convierta a veces en melodrama. Una delicia.

Lo primero que llama la atención en La matrona es que es un disco mucho más accesible que Nones , el segundo de Refree, que a pesar de su indudable belleza tenía también un punto de oscuridad. Aquí domina una cegadora claridad: “Mi intención era hacer un disco de pop, continuar con lo que probé en Nones , pero en este caso no quería hacer un álbum lento, sino poner un elemento más alegre, con melodías más redondas y acercándose en algún momento al pop de los 60; pero también es cierto que las estructuras son más complejas” . Una paradoja que se repite en una tristeza que tiene su contrapunto en el ambiente festivo: “Intento huir de la tristeza porque sí, y es verdad que hay situaciones deliberadamente más alegres. Es una constante en este disco; por ejemplo, en ‘La invasión de los cuerpos', que es un tema en el que pasa algo que hace que todos seamos más felices, pero mira por donde al final se tuerce, como insinuando que la condición humana siempre acaba jodiéndolo todo” . El suyo –en lo musical y también en los textos– es un realismo mágico que brinda escenas sorprendentes dentro de lo cotidiano, en este caso con el perfil de la ciudad (Barcelona) como telón de fondo: “Bueno, es que es inevitable que aparezcan las preocupaciones; y cada mañana, cuando voy al trabajo, pienso ‘joder, cómo está la ciudad', porque a veces es un auténtico infierno. Creo que es algo que le pasa a mucha gente, que mantiene una relación de amor-odio con su ciudad: llegas a casa y piensas que es una mierda, que tienes ganas de irte, y al día siguiente estás paseando y te das cuenta de que no podrías vivir en un sitio mejor. Eso lo he vivido en los últimos años y es imposible que no salga” . Un recorrido en el que aparecen rotondas, autobuses y afirmaciones cargadas de doble sentido (“es tan moderna esta ciudad que hay que celebrarlo todo”, canta en “Ya no hay pena”). Definitivamente atrás quedaron los dubitativos tiempos de Quitamiedos , un debut que hubiera sido otro “con un enfoque mucho más claro” ; los temas ganan en identidad gracias a un compromiso estético que se resume en una frase ( “No entiendo los discos como un fin en sí mismo, sino como un paso dentro de un aprendizaje” ) que podrían suscribir también autores como Nacho Vegas y Aroah, con la que repite colaboración. Un proceso que empezó hace una década con Corn Flakes (grupo de hardcore melódico al que Raül llegó en su etapa más pop) y que luego ha explorado nuevas vías con proyectos como Èlena o Romo, hasta encontrar en Refree mucho más que un entretenimiento: “Me he dado cuenta de que puedo hacer lo que quiera; es como muchas cosas en una, y lo llevo hacia donde quiero. No sé, es suficiente, y la verdad es que me da mucho trabajo, pero ahora es imposible no estar volcado en este proyecto, me siento muy cómodo con las canciones de Refree y posiblemente no me sentiría tan bien haciendo algo que no me apetece. Aquí tengo la ventaja de que no dependo de una banda, y puedo buscar lo mejor para cada canción, mientras que en un grupo tienes siempre lo mismo; no sé, el mismo bajista, que a lo mejor es bueno para unas cosas pero no para otras” . Eso sí, repite con la mayor parte de los músicos de Nones , aunque es significativo el hecho de que ahora aparezcan hasta tres baterías distintos a la hora de cerrar la parte rítmica de unas canciones con arraigo en el pop clásico (ecos a los mejores Beach Boys) pero que de nuevo coquetean con el jazz (“Batís” es el mejor ejemplo): “Tengo la sensación de que éste es un disco de pop, pero últimamente parece que se ha reducido el pop al uso de tres acordes y punto. Mi intención en cambio es trabajar siempre a favor de la canción, que haya una melodía, una armonía y también unos arreglos; pocas veces pienso únicamente en una guitarra y una voz. Me interesan los desarrollos armónicos, que a veces se entiende como algo exclusivo del jazz, pero que en el pop de los 60 se utilizaban mucho” . Alternando el catalán y el castellano de manera completamente natural (su padre es de Soria, su madre catalana), la tradición mediterránea de Nones es ahora más sutil, culminando el camino que hay de Serrat a Sisa con la colaboración de éste último en “L'herència”, colofón de un disco sobresaliente y tremendamente personal: “Creo que las influencias no deben notarse de manera inmediata, y a Sisa lo había escuchado en casa de mis padres. Nunca me lo había planteado como una referencia clara, pero en una frase de ‘Refree i l'Astròleg' –tema que cerraba su segundo álbum– sí veía claramente a Sisa. Y aquí me pasaba lo mismo en ‘L'herència'; fue muy fácil, porque aunque yo no le conocía, él sí me conocía a mí y le gustaba mucho Nones , así que estuvo encantado en venir. Para mí ha sido un honor porque es uno de los grandes de la música catalana” . Es el punto y final para un trabajo de un lirismo íntimo, luminoso y carnal. “La verdad es que uno mide las cosas respecto a uno mismo, aunque a veces no debería ser así, y es cierto que respecto a Nones éste disco sí es más carnal, aunque a lo mejor para Sidonie no lo sea. Aparece mucho más la carne, la intimidad incluso a nivel del desnudo físico, y con ello todo lo que de bueno y de malo pueden tener conceptos como el sexo y la infidelidad. Tiene un punto íntimo pero creo que también es un álbum expansivo, que se abre e intenta abarcar mucho en el terreno de las emociones” . Y por lo que a mi respecta, para abrir puertas y ventanas de par en par y gritar sin pudor lo bueno que es. Enrique Peñas

Refree

La Matrona . Acuarela

Arriba