JAVIER COLIS Y LAS MALAS LENGUAS. JULIO de 2005
Lo Eterno Dura Siempre.

Charlando en un bar de Madrid, Javier Colis se muestra como un conversador curtido, un músico apasionado y un soñador incansable, dedicado en cuerpo y alma a la búsqueda de la canción perfecta. Con Lo eterno es lo que más dura deja claro que lo suyo es honestidad creativa. Atentos, porque aquí huele a disco del año.
Puntual a la cita, Colis se muestra amable y simpático desde el primer apretón de manos. De palabra fácil y agradecido conversador, su dilatada experiencia y su exquisito gusto le convierten en referencia indispensable y personaje respetado, a reivindicar por todos los aficionados a los sonidos más arriesgados de la música en nuestro país, pese a que él quiera desmarcarse del halo de malditismo que otros adoran. “ Yo siempre he querido vender discos y llegar a la gente. Mi eterna ilusión es que mi música pueda llegar al mayor número de personas. A mí no me va ese rollo de artista de culto que a otros les gusta tanto. Yo quiero que la gente pueda acceder a mi música, y luego si no les gusta pues vale, adiós, pero no hacerlo al contrario, renunciando de primeras a la opción de que alguien pueda sentirse identificado con lo que haces, tan sólo porque normalmente escuche otras cosas ”. Colis se muestra como un dialogador encendido, lleno de ilusiones, como un recién llegado al mundo de la música. “ La verdad es que después de tanto tiempo tocando con grupos –la lista es de órdago: Vamos a morir, Demonios tus ojos, Mil dolores pequeños– terminé un poco saturado y necesitaba retirarme. Por eso he estado algunos años alejado de la música, sin tocar. Pero yo no sé vivir de otra forma, y sabía que tarde o temprano iba a necesitar formar otra banda. Este disco es el resultado de eso, de haber conocido otra vez a gente con la que me apetecía tocar, y creo que en él se resume muy bien todo lo que ha pasado en mi vida durante este tiempo ”, concluye. Será por eso por l
o que las letras destilan un cierto aire urbano, opaco, inmerso en un universo propio lleno de tristeza contenida. “ Mis letras nacen de mi propia vida. No sabría nombrar a letristas o escritores que me influyan a la hora de componer, porque realmente no me fijo especialmente en nadie, y trato de que lo que hago sea lo más personal posible ”, afirma con seguridad. Ese afán por lograr un resultado original abarca también al terreno meramente musical, pese a que este sea el disco más accesible de la extensa carrera del guitarrista. “ Se me ha comparado con Nick Cave o Tom Waits, pero yo no lo veo tan claro, a no ser que esa comparación venga por el timbre de voz. Me gustan mucho los dos como artistas, pero creo que mi música ha estado influida por otras cosas. Antes, al principio, me influyeron mucho las bandas de la No Wave de Nueva York pero ahora, para este disco, he tirado por un sonido más cercano, más blues, y lo que me ha salido es algo bastante alejado de la experimentación y la vanguardia, por mucho que a algunos no les parezca así ”. Desde luego, podemos afirmar que Lo eterno es lo que más dura carece del afán experimental de otras obras de este riojano afincado en Madrid, sin por ello abandonar su personalísima forma de cantar y arremeter contra las seis cuerdas, ahondando en las raíces del rock para crear un muro de sonido apoyado en una sección de guitarras –las del propio Colis y Julen Palacios– en pleno estado de gracia. “ El disco lo hemos grabado en directo, tocando todos a una. Para las guitarras hemos decidido prescindir de cualquier tipo de efecto, y hemos desenchufado los pedales para tocar a pelo, con los amplis a tope y sonando tal cual. O sea que lo que suena en el disco es lo que se ha tocado, y está tal cual ha sonado, sin trucos ”, dice sonriendo. Para terminar, debemos hacer hincapié en la autenticidad creativa, fiel a sus principios estilísticos, de un artista cuya obra merecería una mayor atención mediática y un público desprovisto de prejuicios. Porque su música es, ante todo, verdadera. Y eso es mucho. JuanP Holguera
JAVIER COLIS Y LAS MALAS LENGUAS
Lo eterno es lo que más dura . La Ecléctica Madrileña