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LEVELLERS. JULIO de 2005 Vamos a Contar Mentiras.
En aquellos tiempos en que The Waterboys y The Pogues estaban todavía en su apogeo, el carraspeo de las guitarras eléctricas y la lisonja de los violines de los Levellers engatusó a una juventud cansada de un porvenir gris y ávida de emociones nuevas. Su actitud punk regada sobre una base folk les convirtió en abanderados de una causa pérdida: la de los desheredados. Con Truth and lies rescatan de las arcas ese sonido primigenio que les vio nacer. ¿Quiénes no recuerdan a estos mesías de la parroquia crusty británica? Allí donde tocaban llevaban cuales flautistas de Hamelín a su cohorte de desarrapados de estética rasta que se desplazaban en auto-caravanas. Su leyenda se forjó a principios de los años noventa con el acoso de la Criminal Justice Act y la peligrosa escalada política del British National Party en ciertas zonas de la capital inglesa. No estaban solos en el combate, en su compromiso político les acompañaban Credit To The Nation, Chumbawamba, Oysterband o Gunshot. Su noveno álbum de estudio, Truth and lies , es una vuelta a los orígenes de aquel encumbrado multiplatino llamado Levelling the land . Violines, mandolinas, cierto poso a campiña inglesa y oratoria de taberna salpican un disco irregular con las subidas y bajadas de una montaña rusa. Su primer fogonazo, "Last man alive", promete fiesta y desenfreno a base de unos violínes que ostentan plena forma, pero la realidad es otra y salvo contados momentos –“Make u happy", el single promocional que expide "¿No quieres comprar una bebida para mi?"; "For us all", todo un himno que clama "Si estás bailando, mejor baila para todos nosotros";"Steel Knife", una pieza acústica con los mejores coros de la colección o "Who´s the daddy", una proclama política que nos pone sobre aviso: "¿Quién es el papá? ¿Quién es el que realmente controla? ¿Quién consiguió tu número? ¿Quién está en posesión de tu alma?"–, la cosa se queda en agua de borrajas. El bajista Jeremy Cunningham habla al otro lado de la línea distendido y vivaz: "Fue una de las grabaciones más divertidas que hayamos tenido nunca. El productor del disco estaba metido en una banda de punk-rock llamada The Rope y se hizo muy amigo nuestro" .
Su conciencia social sale a relucir a colación del título elegido para la ocasión. "Lo cogimos de la rima de la canción ‘Who's The Daddy'. En medio del tema los tres cantantes hablan de ‘verdades y mentiras disfrazadas'. Sabes que somos una banda muy política y hablamos de temas comprometidos. Así funciona el mundo actual con sus verdades y sus mentiras" . Con un sonido áspero y similar al que exprimían en su segunda andanada, Levelling the land , ese morderse la cola parece aludir a una fidelidad que han mantenido a lo largo de estos casi diecisiete años de entrega desde que se conocieran en The Eagle, un pub de Brighton en el que se juntaban mohicanos y porreros. "Quizás lo más grande de nuestra carrera sea llevar tanto tiempo juntos. Y probablemente ser los cabezas de cartel del Festival de Glastonbury y disfrutar de una gran multitud aquel glorioso sábado por la noche. Tocar con Neil Young y Joe Strummer han sido otros momentos realmente importantes" . Su idolatría por la música les ha llevado a gestionar sus propios estudios de grabación, Metway, un sitio de referencia para algunos nombres del actual rock británico. "El noventa por ciento de las ganancias de la banda van a parar a Metway. Las utilizamos para el mantenimiento bar que tenemos allí y para comprar nuevos equipos. En una ciudad tan competitiva a nivel musical como Londres hay que tener el estudio al día. Allí han grabado bandas de todo pelaje desde British Sea Power a Orbital pasando por The Electric Soft Parade o Clearlake" . Alejados de sus escarceos con las drogas –hay que decir que Jeremy estuvo enganchado a la heroína durante diez años– parecen haber encontrado solaces menos nocivos: "Me gusta leer libros de historia europea, el cine independiente alemán y una banda que se llama The Magic Numbers. Ahora me encantan el Baileys, los helados y el chocolate. Son vicios mucho más sanos que el caballo " . Niveladores ellos, como aquellos que demandaban la reforma de la Constitución y la igualdad de derechos ante la ley en la Guerra Civíl Inglesa (1642-1648) se consideran "de izquierdas en el corazón. La mayoría de los cantautores suelen quedarse con toda la pasta y pasan de pagar a sus músicos. Nosotros como somos tan democráticos repartimos todas nuestras ganancias a partes iguales".
Miguel Ángel Sánchez Gárate
LevellersTruth and lies . Sanctuary/PIAS
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