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LA HABITACION ROJA . Febrero 2005

Ahora, mejor que mañana

Nuevos tiempos abre página, porque La Habitación Roja ha cambiado de sello y de paisaje. A empujones, con doce temas de inspirado pesimismo y una marca de esperanza, busca su sitio. Producción de talla para un álbum que retoma lo bueno y lo mejor del grupo, que propone el desamor como jarabe curativo y el transcurso del tiempo como referencia de una cronología imparable.

 

La Habitación Roja tiene mucho de club de los poetas muertos. No es sólo que Jorge, Pau, Mark y José defiendan con su lírica un proyecto tan personal como profesional, o que su música invalide cualquier signo de erosión producto del paso de los años. Es también su pregón del carpe diem, exento en este caso del común apego a la cultura “sexo, drogas y rock and roll”, y su modo de afrontar un camino que ahora se ensancha. Su quinto disco, Nuevos tiempos, se presenta como un manifiesto de cambios: “Bueno, hay muchos cambios. Hemos firmado un nuevo contrato discográfico con una nueva compañía, hemos cambiado de management; es la primera vez que grabamos fuera de España y también que tocamos fuera del país… Estamos realmente convencidos con lo que hacemos, y eso se ha notado a la hora de grabar, y esperemos que se note también en los próximos conciertos” . Desde sus primeros pasos, LHR ha construido las canciones a partir de sentimientos, y sus discos han recorrido el kilómetro que separa la felicidad de la herida, hasta alcanzar un espacio de reflexión equilibrada. “Uno siempre intenta reflejar en lo que hace los momentos que vive. También influyen las épocas, porque a lo mejor antes no estábamos preparados para hablar de otras cosas. Además, es interesante tener unas letras que se adapten al formato de canción pop” . La pregunta es de qué hablaría LHR si no hubiera amor, eso a lo que tantas vueltas ha dado la música en su historia: “Haríamos música instrumental” .

La mirada de Jorge, compositor de los temas junto con Pau, encierra búsqueda, además de una preocupación casi extinguida por responder de manera que las palabras recojan exactamente lo que quiere decir. Interrogado acerca de la importancia del tiempo para LHR, le sorprende que pueda presumirse relación alguna entre canciones como “Algún día” (La habitación roja) , “Ahora” (Largometraje) , “Aquellos maravillosos años” (Radio) , “Pasarán los días” (4) o “Scandinavia” (Nuevos tiempos). “Nunca me he puesto a analizarlo. Creo que si analizas mucho las cosas, pierden la espontaneidad y la frescura. De alguna manera, sí que reflexionamos a veces sobre eso, pero no es intencional” . Pau asiente y reconoce la importancia del tiempo como unidad de medida, precisamente porque es eso, el tiempo, lo que pasa. De la mano de Jorge, la charla gira hacia la sensación de pérdida que produce mirar atrás: “Yo tenía un amigo que decía que el mejor momento siempre tiene que ser el actual, el que vives. Me gusta pensar así, aunque a veces no parezca posible” . Gracias a Mushroom Pillow, LHR ha volado a Chicago para grabar con Steve Albini, conocido por arropar con su producción los trabajos de Pixies, Nirvana o PJ Harvey. La oportunidad de dar forma a un disco con tan buenas condiciones no los ha dejado indiferentes, pues de su perfeccionismo implacable se deduce la autoexigencia en cuanto a calidad y pureza del sonido. “Albini ha respetado nuestro sonido; le ha gustado cómo lo concebimos y ha quedado muy contento. Nos ha ayudado a conseguirlo, pero el sonido es el nuestro. Desde que empezamos con el grupo hemos querido sonar bien” . Al igual que casi todas las formaciones españolas que disfrutan de una grabación en EE.UU o Inglaterra, los chicos de LHR quedaron encantados con el ambiente musical norteamericano, y han alimentado su equipaje: “Aquí te sientes extraño porque los estudios y las tiendas de instrumentos o de discos se orientan a la tradición de la música española, y allí lo hacen hacia el rock. Se nota que estás en la cuna del rock. Compramos dos guitarras, un bajo y una batería. Allí entrabas en una tienda y te decían que probases lo que quisieras. Aquí, preguntas por una guitarra y te miran como si fueras a robar la caja, como si no pudieras comprarla” .

Aunque parezca fruto de la falsa modestia o de la costumbre, LHR observa Nuevos tiempos como otro capítulo distinto dentro de su biografía, sin conceder al crédito de su experiencia más protagonismo que el aprendizaje. “Con el quinto disco queríamos sobre todo sonar más como lo hacemos en directo, porque era una asignatura pendiente. Hay mucha gente a la que le gustan nuestros conciertos, pero luego, yo incluido –comenta Pau– , nos dice que a los discos les falta viveza” . A pesar de ser el tiempo un indicador recurrente de sus letras, LHR ha resistido el envite de cruzar la década sin deshacerse, sin olvidar en el trayecto los por qués de su comienzo. De ellos llama la atención que se hayan defendido con dignidad de la arruga musical, del envejecimiento prematuro de proyectos que en su día fueron prometedores y hoy son poco más que reseñas amarillentas de revista. “No nos hemos quemado. Grupos que llevan mucho tiempo, como Los Planetas o La Buena Vida, continúan porque se han basado más en las canciones que en el concepto” . “También se debe a saber estar más cerca del clasicismo que de la modernidad, porque la modernidad se pasa de moda muy rápido. Nunca hemos sido un grupo de moda” , apostilla Jorge.

Algo aburridos de justificar sus influencias, coinciden cuando se les mencionan bandas como The Cure, y añaden New Order a la lista de perceptibles en Nuevos tiempos, donde “Gran turismo” recoge, premeditadamente, su legado. “Antes las influencias eran más obvias. Ahora, aunque tenemos en cuenta cosas que nos interesan, lo hacemos cuando la canción ya es nuestra” . Después de compartir tiempo de giras y grabación, de creación y puesta en marcha, LHR se queda con la memoria y el recuerdo, con la cicatriz de haber estado ahí para vivirlo. “De estos años nos llevamos haberlos vivido, haber viajado gracias a la música, aunque la música en sí ya es un viaje al alcance de todo el mundo. Hemos tenido la oportunidad de viajar dentro del viaje” . Mónica Plaza

 

La Habitación Roja

Nuevos tiempos . Mushroom Pillow

 


DISCOGRAFIA

 

ARMARIOS Y CAMAS

Nuevos tiempos

Mushroom Pillow (2004)

Nada es casual en Nuevos tiempos: ha cambiado la discográfica, ha cambiado el país donde se graba; también son nuevos el productor y las intenciones. Las hazañas musicales del grupo y ese tesón tan característico de lo independiente, unidos a la permanente sensación de que el tiempo es lo importante en la trayectoria, han alumbrado un álbum de mérito, curtido y reposado en experiencias que no se repetirán pero al fin y al cabo recientes. Ya no hay un par de temas que despuntan y otros alrededor, sino una entelequia; el fin que perfecciona el propósito.


4

Grabaciones en el Mar/Astro (2003)

Si en Radio parecían haber tocado el techo de la profundidad, 4 encierra en su título una creencia brutal en sí mismos y en un proyecto del que nunca han parecido estar cansados. Es un álbum repleto de cortes capaces, abundante en el surtido de melancolía y en el que el enamoramiento primerizo que nunca fue tal en LHR ha muerto, sustituido por el desdén y la furia, por el portazo y el nunca más. La fuerza del propio Sillitoe, que inspira el tema de apertura, empuja un trabajo que presagia futuros inmediatos.


Radio

Grabaciones en el Mar/Astro (2001)

Metidos de lleno en su reinvención como grupo que ha dado la vuelta a la década, Radio mezcla la ternura adolescente rezagada en el poso juvenil y una madurez casi literaria. La tristeza arrincona al oyente por la contundencia de afirmaciones que sin melodía producirían pánico y no nostalgia, y se resucita la preocupación por el transcurso del tiempo y sus formas de dictar sentencia. Agarrados a los calendarios viejos, LHR se adentran en una época de temas mucho más allá de los tres minutos y medio, donde el horror vacui domina todo espacio entre cortes.


Largometraje

Grabaciones en el Mar (1999)

Con el salto al digipack, LHR se apartó definitivamente de la estela optimista que en sus inicios se le pudo suponer por sello y procedencia. Escudados en un ritmo más elaborado, consecuencia del paso del tiempo y la reflexión post-debut, se pasean por el lado amargo del amor y apuntan a la soledad y a la marcha del reloj como semillas de su universo creativo. Largometraje tampoco deja escapar la oportunidad de brindar al seguidor un estribillo de oro (“Crónico”) que cualquier visitante accidental de sus conciertos recuerda.


La habitación roja

Grabaciones en el Mar (1998)

Como todo primer trabajo, no quiere pecar de atrevido, pero la oferta nunca deja de ser interesante: dos o tres temas con escandaloso aroma a single y una vitalidad contenida que los alejó desde el principio del postulado más pop para situarlos a un paso de su propia tendencia. Sorprende que incluyesen quince cortes, y ya fue significativo que ningún título superase las dos palabras, pues de su brevedad tan explícita se dedujo poco a poco una intención poética: a escasas letras, grandes axiomas.

 

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