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PEARL JAM . FEBRERO 2005

 

Una foto en la carpeta

Con siete discos de estudio y el final de su relación contractual con Epic tras la publicación de Riot act en 2002, tocaba ya resumir casi 15 años de trayectoria en un doble recopilatorio de grandes éxitos. Un buen momento para hacer memoria y recordar a la que fue una de las bandas punteras del malogrado movimiento grunge.

 

La primera imagen que recuerdo de Pearl Jam es la de la agresiva fotografía de Vs. en la carpeta de una compañera del último curso de Bachillerato. Era 1993 y ella defendía la “autenticidad” de los de Eddie Vedder frente a la deriva pop de Nirvana. A esas alturas, ya habían compartido gira con Alice in Chains, se había hecho pública la rivalidad con Kurt Cobain, habían surgido de las cenizas de Green River (grupo en el que estaban también dos futuros miembros de Mudhoney) y habían participado en el homenaje al fallecido líder de Mother Love Bone –Andrew Wood– con el disco de Temple of the Dog. En definitiva: se encontraban en el centro mismo de la escena de Seattle, en medio de una vorágine grunge que salió del underground con el Nevermind de Nirvana el mismo año (1991) en que ellos publicaban su debut, Ten , aunando rock, hardcore y, por qué no, también algún que otro ramalazo heavy. Carolina, que así se llamaba (y se llama) mi compañera, fue la que me grabó ese disco; no me convenció, pero unos cuantos temas sí conseguían rescatar la fuerza de los grandes grupos de rock de los 70 (cierta herencia de Led Zeppelin) con un sonido actualizado a los 90. Y de ahí, unos años después, a telonear a U2, The Rolling Stones y llenar estadios. Vs. los colocó en lo más alto de las listas a pesar de que la crítica los recibía con recelo y la sobredosis de riffs los situaba en un pantanoso terreno que bordeaba lo más rancio del rock (hay quien habló incluso de AOR, aunque no creo que fuese para tanto).

Edward Louis Serversen III –Eddie Vedder, un surfista de San Diego con una poderosa voz– fue el último en llegar y el primero en decidir: en principio, el nombre, que pasó de Mookie Blaylock (el base de los New Jersey Nets) a Pearl Jam, en recuerdo a la bisabuela de Vedder y su receta de mermelada con toques alucinógenos. Suya fue la voz cantante, en todos los sentidos: su tono le convirtió pronto en un frontman reconocible y reconocido, una de las grandes figuras del rock de los últimos 15 años. Vitalogy confirmó ese camino, aunque a la vez empezaron a alejarse de los postulados más musculosos, coincidiendo con un auge de su vena más espiritual y un particular regreso a las raíces que acompañaron de una cierta lucha contra la industria: dejaron de hacer videoclips y se declararon en guerra contra Ticketmaster (el servicio que regulaba el precio de las entradas a los conciertos en Estados Unidos). Una cruzada a medias: lucha contra el sistema cuando ya estaban bien dentro, aunque algo consiguieron, por lo menos hacer ruido, mientras que de los tribunales salieron derrotados. No code fue el siguiente paso, y de rebote (o no: por allí sonaban los ecos de Neil Young o Bob Mould) hicieron su mejor disco, alejándose por completo de una estética grunge que por entonces (1996) ya estaba pasando a mejor vida.

Los chicos de Pearl Jam (incluyendo al ex Red Hot Chili Peppers Jack Irons, que sustituyó a Dave Abbruzzese como batería) habían madurado, pasando de ser el grupo de instituto que conocí a una banda de rock clásico con un evidente toque personal en constante rebelión contra el establishment y con el directo como mejor baza. Yield (1998), Live on two legs (1998), Binaural (2000), Riot act (2002) y el recopilatorio de rarezas y caras b Lost dogs completan hasta el momento su recorrido oficial (el del contrato con Epic, que se cierra con ahora con el recopilatorio Rearviewmirror. Greatest hits 1991-2003 ), aunque para este año prometen nuevo álbum, esperemos que superando el declive que se inició con Yield y del que sólo se salva Binaural . La madurez, en cuestión de un par de años, les había dejado mayores y, lo que es peor, cansados; el paso del tiempo se les atragantó de manera estrepitosa mientras su actividad política (que siempre había estado ahí) pasaba a primer término vía ecologismo y defensa de la independencia del Tibet, entre otras acciones, colocándoles –si no por la música, al menos sí por otras cosas– como portavoces de la épica rock de los últimos 90 y primeros años del nuevo milenio.

Influenciados por Neil Young, Sugar, Minor Threat, Fugazi, The Who, Tom Waits o Social Distortion (en unos casos de manera clara, en otros sólo tangencialmente), la historia del rock norteamericano les guarda un espacio importante en las enciclopedias, aunque Seattle esté ahora mismo más lejos que nunca de Nueva York, donde de verdad se corta el bacalao. Y entre tanto, ellos –con REM o Bruce Springsteen, entre otros– se embarcaron en la frustrada gira Vote for change , a la vez que Eddie Vedder –como Damon Albarn, pero en versión rock– amplía horizontes y graba The Molo Sessions con el Walmer High School Choir de Port Elizabeth (Sudáfrica). A mi compañera de pupitre, la misma que me grabó el debut de Pearl Jam –y ahora Binaural y Riot act para completar discografía– le cuento todo esto mientras tomamos una copa y me dice que Ten sigue siendo su favorito. Y en el bar ponen del tirón Radio 4, Franz Ferdinand, The Strokes y –sorpresa– una de Nirvana. Los tiempos han cambiado, aunque no mucho. Enrique Peñas


 

SI TE GUSTA PEARL JAM TE GUSTARÁ

 

NEIL YOUNG

Mirror ball (Reprise, 1995)

Después de recordar a Kurt Cobain con Sleep with angels , Neil Young, considerado por muchos el padre del grunge, hizo de Pearl Jam su banda de acompañamiento –sin acreditar para evitar problemas más que seguros con su sello– en este disco que contiene algunos grandes momentos, como “Act of love” o “I'm the ocean”, aunque también otros que palidecen ante los clásicos del rockero canadiense, de quien los chicos de Seattle debieron escuchar hasta la saciedad After the gold rush , Zuma y Ragged glory .

FUGAZI

The argument (Dischord, 2001)

Eddie Vedder ha hablado en numerosas ocasiones de Fugazi y The Who como dos de sus bandas favoritas. De los primeros, por haber reflejado a la perfección la angustia existencial que aparece a menudo en sus composiciones; y de los segundos por la actitud y, desde luego también por la música: una descarga punk que también sirvió como punto de arranque del emocore, con una intensidad que Pearl Jam asimilaron en algunos momentos de Vs. y No code . Y como muestra de que no hay por qué envejecer mal, con el nuevo milenio firmaron uno de sus mejores discos.

BLIND MELON

Blind Melon (Capitol, 1992)

Publicado un año después del debut de Pearl Jam, el de Blind Melon fue uno de los grandes estrenos de los primeros 90, aunque si en el caso de los de Seattle la influencia más notoria era del rock de los 70, aquí eran los 60 los que dulcificaban la estética grunge. Y si Eddie Vedder es una de las grandes voces de los últimos años, Shannon Hoon también aportó lo suyo. Un segundo disco por debajo de los notables logros de Blind melon y la muerte de su vocalista por sobredosis en 1995 malograron una carrera prometedora.

 

GUÍA DE COMPRA

1. No Code (Epic, 1996)

Para los fans de toda la vida, los que empezaron con Ten , este disco supuso un cierto bajón; para los que habíamos llegado más tarde, una espléndida oportunidad para redescubrirles, a lo mejor perdiendo en las distancias cortas (aquí no hay ningún single de relumbrón) pero con un conjunto notable y de largo recorrido que ha hecho de este álbum su mejor obra hasta la fecha. Además, el hecho de que su sonido recuerde más que nunca al Neil Young más entonado no hace sino multiplicar sus virtudes.

2. Ten (Epic, 1991)

Uno de los clásicos del rock de los primeros 90, y además un debut que dio en el clavo. Contemporáneo del Nevermind de Nirvana, Pearl Jam también estuvieron en el sitio adecuado (Seattle) y en el momento adecuado. Con un sonido clásico y un fuerte apego a las melodías, este disco asentó definitivamente el sonido más enérgico del grunge, con el único lastre de abusar hasta el extremo de los riffs de Stone Gossard. En todo caso, ha aguantado sin problemas el paso de los años.

3. Vs. (Epic, 1993)

Su segundo disco fue el más vendido -casi un millón de copias en la primera semana-, y había razones para ello, con unas cuantas canciones que funcionaban sin problemas a las primeras de cambio. La producción de Brendan O'Brien recrudeció las cosas, acercándoles a un cierto sonido heredado del hardcore que no les sentó nada mal. Incluso las baladas marca de la casa (“Daughter” o “Dissident”) se situaban muy por encima de la blandenguería de la que adolecían en su siguiente trabajo, Vitalogy .

4. Vitalogy (Epic, 1994)

5. Binaural (Epic, 2000)

6. Yield (Epic, 1998)

7. Live At Benaroya Hall (Ten Club, 2004)

8. Live on two legs (Epic, 1998)

9. Lost dogs (Epic, 2003)

10. Riot act (Epic, 2002)

 

Sus 10 mejores canciones

1. “Spin the black circle” (de Vitalogy )
2. “Alive” (de Ten )
3. “Rearviewmirror” (de Vs. )
4. “Smile” (de No Code )
5. “Off he goes” (de No Code )
6. “Animal” (de Vs. )
7. “Deep” (de Ten )
8. “Corduroy” (de Vitalogy )
9. “Present tense” (de No Code )
10. “Evacuation” (de Binaural )

 

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