|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Orlando. Enero de 2005 Sentado al Borde de Ti
La primera gran sorpresa nacional de 2005 no es un grupo nuevo, sino unos ex de aquella generación indie de los 90 que han dejado de pisar pedales y se han concentrado en destapar un catálogo de canciones intensas y sensuales que hacen olvidar todo su pasado, como si cualquiera de estos días pudiéramos comenzar desde cero y tener una vida aún más interesante.
Las mejores intencionesSi todos los días he de comer algo parecido, como mínimo, que sea por obligación. Vivir al menos dos días y no cambiar completamente de idea una vez ha de ser muy triste. Tener completa conciencia de lo que nos está ocurriendo en todo momento, aparte de innecesario, es un horror. Mejor atravesar un estupor íntimo y sensual como el que encierra Songs before sunrise , la reinvención hermosa de Orlando. Al borde de la conciencia, contenido, con final abierto, como el mejor libro de suspense y la mejor película de amor. Los guitarrazos oxidados de sus primeros discos han caído al suelo y quedan las canciones más desnudas pero con la misma intensidad. No, con más intensidad. Dice Alfonso, una mitad de Orlando, que “aunque parezca que no está pasando nada, pasan muchas cosas ” . Hasta dieciséis músicos han ayudado a Ana, Alfonso y Pachés a poner en su olimpo particular el folk de Karen Dalton en el sitio en el que antes estaba el rock de Thalia Zedek. Ellos dicen que lo que antes hacían las guitarras, ahora lo hace un piano o un coro de voz. Tampoco es que haya que creer todo lo que dicen, incluso aunque tengan razón. En música el envase distinto siempre encierra licores diferentes, y encima lo han titulado, “Canciones de (o para) antes del amanecer”.
Desnudarse para explicarseEs un desvestirse lento del que no suelen hacer gala muchos grupos nuevos. “A base de analizar lo que haces, aprendes a separar el polvo de la paja y empiezas a saber qué aportas, y lo que aportamos son melodías, y a lo mejor todo lo demás, realmente sobra” . Claro. Con mucho respeto, y en comparación, el sonido de Usura –su primer grupo, que debutó en 1993 con el ruidoso Hake romana para luego desvanecerse– ahora casi parecería un fuego de artificio. “Muchos artistas llegan a la misma conclusión, que tienes que destaparte un poco porque tienes que hacerte entender” . Desnudarse para explicarse, tolerarse un poco menos a uno mismo, y alabar “Songs before sunrise” : casi parece un desdén hacia toda su investigación sonora anterior. “No te creas, porque se le han dado cincuenta mil vueltas a todo y es realmente una locura” . Una locura, bendita, es, en los tiempos que corren, olvidarse de lo que pasa fuera de la cabeza, de tendencias y de oportunidades, y lanzarse de una manera casi obscena a cultivar la dignidad que salpica este tercer álbum de Orlando. (Alfonso) “No puedes hacer algo muy personal pero que sólo te guste a ti, también tienes que estar dentro del momento que vives” . (Ana) “Pero la filosofía de Orlando ha sido que siempre hemos hecho lo que hemos querido, y sabes qué consecuencias acarrea. Siempre hemos comentado que a nivel nacional éramos un islote ahí solo” . O mantener la dignidad y mimar su trabajo, o llamar la atención. No deberían ser conceptos contrapuestos, aunque llevan al músico independiente español a dejar de soñar con ese reconocimiento a su trabajo que podría reducirse meramente a darles las gracias por ser como son. Vamos a hacerlo aunque sea sólo haciéndoles preguntas que se suelen guardar para los grupos de fuera. Sirva la siguiente como ejemplo:
Con todos los elementos que hay en Songs before sunrise , aún suena contenido, y es un elemento de Orlando cada vez más importante. ¿Qué se consigue con esta contención? Tenéis un montón de elementos para explotar pero nunca explotáis. (Ana) ¿Qué se consigue con una película sin final? (Alfonso) Nosotros siempre intentamos sugerir más que dar las cosas masticadas. (Ana) Quedarte ahí antes de romper. Es el mejor final del cuento.
Orlando.Songs before sunrise . Astro Discos DISCOGRAFÍA ORLANDO
Twilight star RFTOS/Everlasting (2000)
Los años de exilio y de silencio editorial concluyen a finales de 1998: ronda una maqueta a su nombre, con “Lowlife” y “All gone” ya en los créditos –“Eyewash early morning” se llamaba por aquel entonces “It seems to me”– y un sonido envidiable, certificando que la intuitiva propuesta de Usura había pasado a mejor vida. Un año más tarde llega este álbum para confirmar las buenas hechuras de su tándem compositor, un equipo creativo conocedor de sus deudas (los Bad Seeds y, sobre todo, Come) pero capaz de dotar de entidad a sus canciones, de hacerlas sonar como deben y de tocar la fibra de las emociones sin aparente esfuerzo. Lejos de envejecer mal, crece y crece a cada escucha. César Luquero
Grand silence RFTOS/Everlasting (2003)
Se habían propuesto huir de la grandilocuencia, recoger redes y acotar los términos con los que presentar su pop preciosista y visceral. Grand silence supuso el primer paso en ese camino y por ello las intenciones quedaron más esbozadas que resueltas. Haciendo hincapié en su querencia por los elementos tradicionales de toda buena canción (“Farewell”, “Sand” y “The moon and the sun” lo son), dejándose llevar por momentos de intensidad desbocada (la titular y “All about to burn” erizan el vello) y manifestando una voluntad más proclive al recogimiento que al exhibicionismo (se llama “Gran silencio”, no lo pasen por alto), firmaron un elegante y taciturno tratado de conciliación entre ensueño y realidad, entre el crepúsculo estrellado y el imponente silencio del amanecer. José Durán
Songs before sunrise Astro Discos (2005) Sumergido en una duermevela que, como siempre, viene acompañada de un fragoroso silencio –todo encaja, con aplastante naturalidad, desde Farewell (2002), sencillo que sirvió de puente entre sus dos primeros largos–, el trío madrileño da la espalda a lo contingente para consagrarse a lo necesario. El resultado es una colección de canciones breve –la edición ampliada incluye versiones de Tim Hardin, Gene Clark y Spirit– pero arrebatadora, llena de detalles de clase. Prescrita para esas noches en las que no apetece dormir y duele hacer recuento de lo perdido y lo por venir. Soñamos con dejarlo todo un día de estos, con alejarnos de lo que duele. Salimos fuera. Las estrellas se disuelven, poco a poco, entre los vapores de la ciudad. Casi amanece. César Luquero
|