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MORODO. Enero de 2005 Confesiones Humeantes
El b-boy de la Alameda de Osuna, aquel que creció con la crew OZM, recuerda aquellos tiempos de graffittis junto a Wason o Wes. Entonces grababa maquetas con la música sonando en un altavoz enorme de fondo y cantando con el micro ante un radio-cassette. Sin olvidar aquellos orígenes humildes, Morodo ha firmado un contundente Cosas que contarte , disco que dará que hablar en los mentideros patrios. Entre la pujante guardia reggae hispana –La Meka 55, Newton, Akel, Casoman, Meekal o Ikah– Morodo ha abierto una gran brecha a base de perseverar con la cuchilla de su talento. Tres años distan desde Ozmlstayl –su carta de presentación– a esta segunda bengala, mucho más luminosa y convincente. Cual nombre de peli de Isabel Coixet, Cosas que contarte casi se asemeja a una jam de estudio. “La grabación ha sido estresante, porque conté con Kafu Banton de Panamá, Jagan de Bélgica, Mefe y Jacobo, que hacen una colaboración muy especial porque no cantan precisamente… Cristóbal, un coleguilla que no aparece en los créditos... Era muy difícil tanta coordinación” . Su pulido a conciencia hace que Morodo se marque un pleno en la bolera de la credibilidad. “El primer disco era mucho más ingenuo y cuando se tocaba un problema se hacía de forma más global y dispersa. Se era consciente del daño pero no del percutor. En Cosas... hay más consciencia y se puede poner la mano en el percutor. Además Ozmlstayl era más hip-hop y tenía una sonoridad y actitud diferentes” . Entre cortes de manga a la actitud machista de b-boys encoñados en “¿Qué vas a hacer?” – “Ante tanta careta y pose se descuida la forma de relacionarse, porque se está más preocupado por aparentar lo que se quiere ser. Mi chica me quiere a mí y no quiere a un icono como Morodo” –, alegatos pro-ganja –“La hierba del Rey”–, ataques fulminantes al sistema –“Los carros de Babilón” y “Más yama” –, se aprecia una buena nómina de colaboradores que saben lo que se cuece. “Me he rodeado de la gente de la casa, como Miguel Rojo y Cobra, a los que conocí a través de Souchi. También de Dahani, que para mi musicalmente es como mi papi y me ha criado” . Dentro de la producción del disco se aprecian dos frentes distintos, el tocado por la varita del reggae y el lacado por el hip-hop. “La producción de ‘Más yama' surgió porque en Francia estaban haciendo una serie con un riddim de colaboraciones norteamericanas, francesas y españolas. Cuando escuché cómo sonaba aquello dije que lo quería sin necesidad de contratos ni dinero de por medio” . Respecto a las bases más hip-hop – “Querido enemigo”, “Yo me pregunto” o “Combination”– asegura que “ no quería perder ese rollito porque vengo de ahí y pienso que hay una unidad con el reggae" . Las alusiones al gran Negus Haile Selassie, el Nyahbingi y los salmos rastafaris pueden hacer creer que es difícil desvincularse de los tópicos inherentes a este género. "Se puede hablar de todo. Yo suelo hablar de fe. Con Newton comparto mucho líricamente pero no compartimos la fe. Él es más socio-político. Chulito Camacho habla más de la calle y no se mete en política ni sociedad. Mr Rango habla sobre todo de amor. Siempre está con las penas de chicos duros que luego no son tan duros. No tienes que atarte a nada. Es la facilidad que ofrece el reggae, que se mueve desde el calypso o el mento hasta el roots o el dance-hall. Tienes un respaldo musical para poder irte a cualquier temática" . Morodo se ha encaramado al puesto 37 de la lista AFYVE, algo que según él “es la manera más bonita de decirme que me callen la boca. Igual que al rap hace cuatro años nadie le daba salida ahora la escena reggae está subiendo. No se sabe donde puede llegar” . El madrileño está bien alto en la cumbre del Monte Zion y lejos de aquel “dolor cabrón de pecho” que le dio cuando presentaba su primer disco. El oxígeno de Cosas que contarte le sienta pero que muy bien. Miguel Ángel Sánchez Gárate
Morodo Cosas que contarte. Taifa
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