JUAN DE PABLOS. ENERO 2005
Me llamo Juan de Pablos. Soy director y presentador del programa “Flor de Pasión”, con más de 25 años en antena. Toda una vida dedicada a la búsqueda de canciones bonitas… aproximadamente desde 1950 hasta nuestros días. Algunas de estas canciones están contenidas en el disco conmemorativo – 25 años de Flor de pasión (Subterfuge, 2004)–, que acaba de editarse. Estos son diez de mis discos favoritos.
David Mc Williams “Days of Pearly Spencer” (1967)
En la primera reunión del jurado de El Gran Musical de radio Madrid a la que acudí, este fue el disco-objetivo que nos presentó Rafael Revert. Todos quedamos entusiasmados, hubo unanimidad pues. ¡Qué tiempos, en los que se apoyaban maravillas como esta sin tener en cuenta su valor comercial!
The Beatles “Rubber soul” (1966)
El primer “disco grande” que podías escuchar de un tirón sin levantar la aguja del tocata (bueno, sólo una vez, para cambiar de cara). Lo tuve prestado en casa unos meses y luego no paré, ahorrando duro a duro hasta comprarlo. Canciones como “Girl” o “Nowhere man”, me han convertido en lo que soy. Gracias John.
The Beach Boys “Pet Sounds” (1966)
La cumbre de la música pop. Mucho se ha hablado desde entonces del talento de Brian Wilson, pero todo lo que se diga es poco. “Good vibrations” es la perfección suma, pero las canciones incluidas en este disco, como “Wouldn't it be nice” o “God only knows” conforman la banda sonora de mis días felices y, todavía, me siguen salvando la vida.
Love “Forever changes” (1967)
Nombre ideal para el grupo de Arthur Lee, que con su tercer álbum consiguió la Obra Maestra: elegancia ya en el diseño de la carpeta y, sobre todo, canciones sublimes. “Alone again or” y “Old man”, ambas compuestas e interpretadas por el otro líder del grupo, Bryan Mc Lean.
Vainica Doble “Primer LP” (1971)
De lo mucho y bueno editado por este dúo me quedo con su primer larga duración. En este disco cristalizan las mejores virtudes que apuntaban Gloria y Carmen en las canciones ilustrativas de tantos y tantos episodios dirigidos por Jaime de Armiñán en las series de TV de finales de los 60. “Refranes”, “Las doce caras de Eva”… ternura, ironía, el toque castizo, las voces al estilo gregoriano; un cóctel irresistible para mis oídos.
Solera “Solera” (1973)
Recuerdo todavía la primera audición de este disco una mañana de abril de 1973. No tenía ninguna referencia y yo, por aquel entonces, estaba muy anglosajonizado. En el lote de discos para escuchar estaban No secrets (Carly Simon) y Houses of the holy (Led Zeppelin), así que puse en el tocata el tercero en discordia, el LP de Solera, pensando que era el más flojo. Sonó “Noche tras noche”, la primera canción y me quedé embrujado. La siguiente, “Una singular debilidad”, aún me pareció mejor… y qué me dices de “Calles del viejo París”. No hay nada como el POP ESPAÑOL, así, con mayúsculas.
Francoise Hardy “L'eclairage” (1972)
Entre los mejores no puede faltar un disco de Hardy, mi auténtica musa. Elijo este álbum porque me llegó en una época de crisis especialmente virulenta. Recuerdo que por aquel entonces tenía en mente una entrevista muy ilustrativa que acababa de publicar “Rock & Folk”. En ella decía que no auguraba ningún futuro a la raza humana, pues intuía en cada individuo consciente la semilla de la autodestrucción. Ella estaba en ese proceso y yo también por aquel entonces. Hardy siempre vendió estilo. Tan elegante, tan etérea que a mí me parecía inalcanzable. Con canciones como “Ma vie interieure” o “Et si je m'en vais avant toi” se me hizo de carne y hueso.
Fabricio de André “Non al denaro, non all'amore, non al cielo” (1971)
En este disco se refleja el devenir cotidiano del medio oeste a la altura de 1919. Todo ello basado en la antología Spoon River , del poeta E.L masters, que tradujo al italiano Fernanda Rivano. Una empresa ardua perfectamente llevada a cabo por el cantautor genovés de voz grave y estilo brasseniano. Otro disco para mis tiempos… canciones como “Un malato di cuore” o “Un blasfemo” siempre me sirven de básamo.
Marty Robbins “El árbol del ahorcado” (1963)
Cuando en casa por fin me compraron el tocadiscos, este vinilo de 4 canciones vino con la remesa de adquisiciones. El mejor del lote sin duda. Recuerdo que hasta gustó a mi padre (que en paz descanse), poco amigo de estas cosas. Si “El árbol del ahorcado” es el nombre de la canción épica de película del oeste, qué decir de la “Balada del Álamo”, tema principal del film favorito por aquellas fechas. Me emociono pensando en el enorme artista que fue Marty Robbins; la auténtica voz de las praderas del far-west.
Michel Polnareff “Love me please, love me” (1966)
Aquel año de 1966; el más musical de mi vida (pienso ahora). Cuando todavía hacía balance con la lista de los mejores discos del año, éste fue el que ganó de calle… No es sólo la calidad, es algo muy íntimo, difícil de describir. La sensibilidad de este músico parisino me atraviesa el corazón. ¿Qué más puedo decir?