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GALLYGOWS. DICIEMBRE de 2005

Regreso en Todoterreno.

Si la lógica impera, un grupo ha de debutar, crecer y consolidarse. Nacidos de las cenizas del indie, en plena transición hacia el nuevo siglo, Gallygows pegaron el salto y alcanzaron la órbita de la casi veteranía. Años más tarde, con experiencia y tesón en la funda de sus guitarras, han decidido reencontrarse en la senda de la autoedición.

Cinco años han pasado desde la publicación del último álbum, Give it to her, de este cuarteto catalán. El nacimiento de este disco vino también acompañado de su salida del sello Houston Party. Por eso, tras un lustro para aclararse, definirse e incluso autoconvencerse, la hora de la autoedición ha llegado. Un largo período de espera que por fin da sus frutos. “La salida de Houston Party no fue algo natural. Ha sido un proceso que ha requerido de cierto tiempo y se ha comido muchas horas de música del grupo. Igual ha sucedido con la autoedición. Hemos tenido que invertir muchas horas en cosas que son más propias de grupo de gestión que de grupo de música” . No hay mal que por bien no venga. Este tiempo ha servido para que la banda, además de dedicarse a las cosas que se le suponen a la gente de música, haya aprendido las complejidades de una mamá industria que, en numerosas ocasiones, acaba devorando a sus hijos. “Además de ensayar hemos estado preparando los temas en el local, hablando con el abogado de Houston Party, grabando, produciendo, mezclando, constituyendo Safari Music [su sello], masterizando y haciendo la portada. En este período también hemos grabado varias versiones de otros grupos, participando en el disco de tributo a Teeenage Fanclub con una versión de ‘Everything flows'. También dimos nuestra particular lectura de ‘I wrote a letter' de nuestros amigos Mondo Fumatore” . Por todo esto, a pesar de no haber estado tocando demasiado a lo largo de esta época de hibernación, su intensa actividad los ha hecho seguir trabajando con perseverancia. Aun cuando algunos de sus seguidores pudieran pensar en una disolución, teniendo en cuenta que la actividad pública, prácticamente, ha sido igual a cero, la mente de Gallygows jamás ha considerado estarse quieta. “Hombre, la verdad es que a lo largo de estos 5 años hemos estado inactivos en etapas muy concretas y breves” . De Parkinson DC, icono indie de la escena estatal de la década de los noventa y germen de Gallygows, hasta Safari, pasando por el influjo Posies en su anterior trabajo (Jon Auer produjo Give it to her ) , su trayectoria, musicalmente hablando, no ha sido precisamente homogénea. Las expectativas de este disco, además, pasan por asentarse e ir más allá. Manifiesto o meta, lo cierto es que su redefinición aterriza en plena madurez. “Se trata de una evolución natural. Este disco demuestra que todavía tenemos cosas interesantes que decir y que seguimos aquí. Por otra parte, esperamos recuperar al público que ya nos conocía y, por supuesto, buscamos que nos escuche el mayor número posible de gente, y no sólo en España” . El 11 de septiembre de 2001, Gallygows también vieron, en cierta medida, cómo algo se les escapaba. Iban a tocar en Nueva York en los días siguientes y, tras la caída de las Torres Gemelas, se vieron obligados a suspender los bolos americanos. Complicaciones y desventuras han servido para que retomen la idea de actuar en Estados Unidos con muchas más ganas. El mercado americano ya conoce de las andanzas de estos chicos. Rainbow Quartz, sello de sellos, grande entre los grandes del pop, licenció para Estados Unidos y el resto del mundo Give it to her. “Vamos a intentar promocionar al máximo el álbum. Tocar en Nueva York sería fantástico; y estaremos encantados de hacerlo en cualquier parte del mundo. En España vamos a hacer una serie de conciertos promocionales y, después, ya veremos, en función de cómo marche el disco” . Las primeras impresiones al escuchar Safari dejan el regusto de disco repensado, ganado al tiempo, menos precipitado. Transmite una sensación de reposo con respecto a trabajos anteriores, que tal vez sea reflejo del momento por el que atraviesan. “No se trata de la tranquilidad de una persona serena; se trata de esa tranquilidad que viene después de la agitación. También es debido a la intención a la hora de plantear las canciones, creando sonoridades y bases atmosféricas. Son canciones para ser escuchadas con calma, muy meditadas, y su lento proceso de creación puede haber contribuido a ello” . Su música, más adulta, podría en cierta medida corresponderse con el sentido de la vida que ahora tienen. “Como individuos, no sé si seremos adultos. Como grupo de música, sí que creemos que somos una banda con una trayectoria adulta” . Aparte de mostrar estos sentimientos, las canciones también permiten apreciar el influjo de toda la música pop contemporánea que asimilan los Gallygows. “ Pues seguramente sí se dejarán ver esas influencias, porque escuchamos de todo: Rufus Wainwright, Wilco, dEUS, Doves, Supergrass, Interpol, Trash Can Sinatras, Engineers...” . Safari gana con cada escucha. Es un disco para dedicarle los cinco sentidos. Toda una paradoja en estos tiempos, en los que se busca enseguida el tema pegadizo, en los que es raro escuchar un álbum más de una vez. Safari podría pasar, por ello, con más pena que gloria. “Nunca ha sido una de nuestras metas entrar en listas ni hacer música de consumo. Eso está bien, porque nos permite tener un grado de libertad que grupos consagrados o artistas masivos no tienen. Por otro lado, tal y como apuntas, puede ser un hándicap para que tenga una gran repercusión. Primero, porque el grupo tiene que alimentarse a base de donaciones de los miembros, y segundo, porque mucha gente se puede perder una buena experiencia auditiva” . Nacho Sola

 

Gallygows

Safari . Fireyellow/K Industria

 

 

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