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BERRI TXARRAK. DICIEMBRE de 2005 Buenos Augurios.
Poco amiga de los decibelios y la electricidad, la villa navarra de Lecumberri puede congratularse de tener en Berri Txarrak a sus hijos pródigos, una alternativa al habitual sonido de las esquilas y los txistus . Este trío de visionarios en medio de la nada poco tiene que ver con lo que guisan Barricada, Koma o Lehendakaris Muertos. Simplemente porque su discurso es tan variado como los ingredientes de un suculento plato de migas navarras. Jaio.Musika.Hil confirma de nuevo su versátil pitanza. Todavía resuenan en las paredes del frontón de Lecumberri los ruidosos sones de “Qui pagui Pujol” y “Piel roja”. Como psicofonías de aquella velada en la que L'Odi Social y Monstruación jugaron a la pelota vasca con los cuerpos de los asistentes. En aquellas alturas de la historia, año de 1986, nuestros protagonistas seguramente se las verían con el pupitre. Como el niño que copa la portada de Ikasten , su segundo álbum. Nada les haría presagiar sus posteriores devaneos con el rock en un entorno tan paradisíaco como el de su pueblo natal, rodeado de montañas. Allí se inicia la vía verde del Plazaola, un paseo ideal para hincar la bota y darle a los pedales. Y también parte la carretera que lleva hasta el santuario de San Miguel de Aralar, monumento digno de visitar. “Nuestra premisa es ‘fuera complejos' ¿Por qué cortarse cuando hay tanto donde elegir? Nos gusta la rabia, pero también una buena melodía o la actitud punk. Nuestro juego no es ser el más rockero o el más duro, sino transmitir nuestras dudas, ideas y sentimientos a través de la música. Y eso significa intentar hacer las mejores canciones posibles. Por eso nos gustan desde Blood Brothers hasta Pedro The Lion, desde Sade a In Flames, de Bloc Party a Metallica” , apunta Gorka Urbizu, guitarrista y cantante de la banda. Jaio.Musika.Hil es su quinta carga de profundidad. Un barrenazo en la cantera del rock más exaltado e inquieto. Y con pocas variaciones respecto a lo pergeñado en Libre© , su marca ahora batida. Todo empezó hace ya unos cuantos lustros con Nahi ta nahi ez, un grupete de imberbes aprendices del catecismo del rock. “Siempre tendremos un buen recuerdo de NTN, pero no tenía nada que ver con Berri Txarrak ni en estilo, ni en planteamiento, ni en filosofía. De hecho no tocábamos ni los mismos instrumentos, pero supongo que nos ayudó a entender lo que significa estar en un grupo, ya con 14 años” . Desde ese arranque inicial apenas se han resentido de las turbulencias. Es más, han asistido a una escalada firme y sin pasos en falso. Primero un disco de título homónimo en 1997, que ya apuntaba el universo estilístico de la banda. En 1999, un segundo y m
Al margen de su personal carrera de fondo, participaron en el disco de tributo a Judas Priest que orquestó Zero, donde versioneaban “Breaking the law”, “porque era la que mejor se podía moldear y llevar a nuestro estilo” . También hicieron lo suyo en un álbum colectivo donde bandas navarras como Marea, Barricada, Hemendik At! o Skalariak atacaban el repertorio de los bertsolaris , esos poetas rurales que se miden deportivamente con sus rimas en euskera: “ Fue un proyecto de la Federación de Bertsolaris de Navarra. Escogimos ‘Bizitzaren iturria' de Aritz Saregueta porque es del valle de Araitz, muy cerca de donde somos, y nos pareció natural trabajar con él” . Su nueva rúbrica refleja bastante bien la manera de sentir del otrora cuarteto. Defiende a capa y espada el vivir melomaníaco y a ultranza de tres seres que se dejan las uñas y los dientes en esto del rock. “El título significa Nacer.Música.Morir ” , explica. “Es una especie de homenaje a la música, una forma de vivir la vida que nos permite transmitir ideas, crear o intercambiar sentimientos, gracias a la cual hemos pasado unos momentos increíbles. Además con el título pedimos respeto, ya que en muchos entornos se la trata como un mero producto comercial. Para nosotros lo es todo” . Aunque el resultado muestre el cuadro clínico habitual de taquicardias y estados eufóricos –el luminoso comienzo de “Zertarako amestu” que da paso al maremoto a la Kuraia de “Berba eta irudia”, los aires a lo Foo Fighters de “Oreka”, las adictivas melodías de “Iparra Caldu: Hecora Joan” o “Bueltatzen”, la velocidad de “Onak eta txarrak”, la emotividad de “Isiltzen bañáis”, los guiños stoner de “Breyten” o la apresurada galopada neo-punk de “Celaneuria”– esta vez el registro ha seguido otros derroteros. “Las diferencias más evidentes son que es nuestro primer disco como trío, el especial proceso de grabación en un caserío con Karlos Osinaga de Lisabö, con quién nunca habíamos trabajado, y las mezclas en Kansas con Ed Rose. Musicalmente una vez más hemos ofrecido algunas cosas nuevas, aunque suena a Berri mil por mil. El disco ha pasado por muchas manos antes de llegar a la fábrica, con lo que se puede decir que hemos arriesgado, pero para nosotros es primordial crecer y enfrentarnos a nuevos retos. Por lo tanto, aunque ha variado en la forma de grabar, no ha diferido nada en la convicción que teníamos y en lo claro que llevábamos lo primordial, las canciones. El sonido está en segundo plano para nosotros. Todo gira en torno a lo creado, a los temas y sus letras" . Una lírica poética que hurga en los vericuetos del interior humano y en las injerencias de su centro de gravedad: la sociedad. Muy en la línea de escritores vascos como Kirmen Uribe, Harkaitz Cano o Julen Gabiria, y que lejos de amedrentarse ante las manidas aguas del idioma mayoritario opta por la expresión localista y distintiva. “Nosotros hablamos dos idiomas y elegimos hacerlo en euskera porque cuando vamos a un bar o a comprar el pan nunca lo haríamos en inglés. Para nosotros es importante lo que decimos, y para poder transmitir tienes que sentirlo tú primero. No vale eso de que el inglés es el idioma del rock. Eso es tan idiota como decir que el idioma de la literatura es el castellano porque el Quijote esté escrito en esa lengua. Mucha gente nos dice que venderíamos un montón cantando en otro idioma, pero probablemente dejaríamos de ser Berri Txarrak y seríamos Malas Noticias o Bad News. Si alguien tiene interés por leer las traducciones de las letras lo puede hacer en nuestra web” , sentencia. Como no podía faltar alguna pincelada de humor, ahí va una anécdota de lo más cachonda en su incursión por las tierras centroamericanas: “En el concierto de Jinotepe (Nicaragua), un espectador se pasó toda nuestra actuación pidiéndonos que tocáramos una de los Hombres G. A lo que respondimos con un ‘sufre mamón' musical tocando ‘Zirkua'. No sé si le gustó, pero desde luego dejó de pedir temas” . A eso se le llama ser explícitos y contundentes. Miguel Ángel Sánchez Gárate
Berri Txarrak Jaio.Musika.Hil. Gor
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