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ANARI. DICIEMBRE de 2005

En Blanco y Negro

Texto: César Luquero

Fotos: Archivo

La publicación del tercer disco largo de Anari es el último gran suceso rock del año. Gracias a él, la cantante y compositora confirma su excepcionalidad e inquietud creativa, culminando en clave abiertamente rock un proceso de construcción artística que empezó hace una década y que ahora arroja dividendos inapelables.

Anari Alberdi (Azkoitia, 1970) ha llegado a San Sebastián con la intención de comprar el nuevo libro del francés Michel Houellebecq. Previo a la merca, un alto en el camino para echar un bocado al cuerpo, después de fichar en el instituto en el que se gana el pan desde hace años. “Trabajo como profesora de secundaria” , explica a través del móvil mientras apura el refrigerio. “Enseño lengua castellana, francés, filosofía… mis alumnos no pueden preguntar sobre su profe rockera; cuando comienza el curso les doy tiempo el primer día de clase para que me pregunten por ese asunto, pero después, nada. Yo creo, eso sí, que lo de la profe rockera les gusta” . No sólo a ellos, también a ella: “Gracias por llamarme rockera y no llamarme cantautora o algo así… bueno, ahora llaman rock a cualquier cosa, pero me gusta más el término rockero, porque el rock va de Fugazi a Nick Cave, lo de cantautor me parece más cerrado, más encorsetado. A mí me gusta más hablar de solistas, pero bueno…” . Menudencias terminológicas, aunque sólo a priori, porque Zebra , su tercer álbum, es lo más rockero que ha entregado jamás. Y con mucha diferencia. “Sí, así es. Ha sido muy intencionado. Ha marcado mucho Borja, el guitarrista. Hemos ensayado el disco con batería, bajo, dos guitarras y voz. Quizá tire más al primer disco, aunque aquel era acústico, no había bajo y todo estaba envuelto en el celofán del chelo, y puede que eso engañe. Este es muy seco, no hay chelos, pero era lo que me apetecía, buscar silencios, aire…” . Sí. Hay más espacio en Zebra que en Habiak , su anterior larga duración, pero que nadie se llame a engaño. El crudo planteamiento sonoro de éste amplifica aún más las desesperadas metáforas que jalonan su lírica. Aquí no hay cuerdas que hagan llevadero tanto dolor, pero sí conmovedores arreglos de piano escurriendo postración en “Zebra” y “Naufragoak”. Aquí la voz de la cantante guipuzcoana dialoga con el masculino singular, ya sea desde el susurro –Rober!, cantante del grupo vizcaíno Atom Rhumba le acompaña en “(H)egoak”– o la purgación –Karlos Osinaga, productor del disco y miembro de Lisabö, se desgañita en “Gu”. Aquí hay un disco con visos de clásico y canciones tan grandes como las de Come, Calexico, Ruper Ordorika o, ahora sí que sí, Polly Harvey.

 

Han pasado cinco años desde Habiak ; mucho tiempo. ¿Te ha costado más terminar este disco que los anteriores?

Habiak también se llevó casi cuatro años. Entre Habiak y el primer disco en realidad sólo hubo algunos conciertos y currar de profe, que ya es mogollón; pero ahora sí ha habido más cosas, he estado con –gailu, el grupo de Mikel, y también estuvo el Pil Pil Sessions con Petti. Pero sí, me ha costado más que el anterior, aunque no sé si realmente queda reflejado todo el tiempo que ha pasado”.

Desde luego que se nota, es otro planteamiento…

“Yo antes de grabar los discos los tengo que escuchar en mi cabeza, y me ha costado. Con Habiak estuvimos dos años tocando y me quedé muy dentro del nido. Estuve mucho tiempo tocando sola o con chelos, y necesitaba un cambio… bueno, quería otra cosa. Me gusta experimentar y me puse a mirar la instrumentación, intentando dar un paso adelante y buscando otra forma de hacer con la voz”

Las razones de sus amigos

Secundada por el grupo Inorem Ero Ni, la batería de Mikel Abrego y el bajo de Drake (ambos ex componentes de los míticos BAP!) y la guitarra de Borja Iglesias (que sustituye a Xabi Strubell, miembro de los añorados Dut), Anari ha cambiado de tercio en la producción, confiando tan delicada tarea a Karlos Osinaga (Lisabö). Con la lección de trabajos anteriores bien aprendida, ha decidido dejar hacer al otro lado de la pecera, en un ejercicio de respeto y buen sentido que ha dado resultados. Aunque la última palabra siga siendo suya: “Sí, claro. Ellos son compositores, tienen otros grupos y entienden que debe ser así. Pero son gente con mucho gusto, y me dejo llevar por ellos también y tengo en cuenta sus opiniones” , explica.

Creo que en este disco todo encaja; que apenas hay distancia entre la intención, entre el mensaje y el sonido final del disco. ¿Estás de acuerdo?

“Sí. A ver, Kaki Arkarazo, que grabó Habiak , es el mejor técnico del mundo mundial. Es un gran referente, un técnico que te cagas… digo esto porque en Habiak no le dejé hacer, quería que sonara todo grave, una puta bola que ahora no puedo ni oír aunque entonces buscaba aquello… era un disco para adentro, reflexivo, sobre las relaciones… y este es todo lo contrario, habla de mí, con fuerza, sin dramatismo, con mala hostia… es un poco lo que dices, que el sonido va unido a las letras, a la intención”.

¿Por qué has querido trabajar ahora con Karlos Osinaga?

“Para él y para mí era un reto personal lo de hacer un disco juntos. Estoy súper contenta, y él ha aportado mucho y me ha parado mucho los pies, y yo me he dejado llevar por él”.

Profuso en colaboraciones, Zebra acoge en sus créditos a unos cuantos renovadores de la escena rock vasca. Además de Rober! y Karlos Osinaga encontramos las guitarras slide de Gaizka (Audience), el harmonium y el acordeón de Xabi Erkizia, además de las guitarras de Jabi (Amodio) y Hannot (Audience). Aportaciones prudentes pero efectivas que, sólo en parte, figuraban en la hoja de ruta previa a la entrada en el estudio: “Lo del acordeón estaba previsto, pero Xabi trajo el harmonium también y Gaizka el slide … y con Rober! tenía muchas ganas de colaborar. Otro colaborador que estaba previsto era Josetxo Anitua de Cancer Moon, pero nos pilló el toro… y lo de Rober! casi no sale, porque le pillamos de vacaciones, pero Karlos se enrolló y lo pudimos grabar al final” .

¿Qué te atrae de colaborar con tanta gente?

“A mí me gustan las colaboraciones porque es una forma de hacer amigos. También es una forma de salir un poco de los corsés. A mí me relacionan con la gente que canta en euskera, pero yo voy a conciertos de Atom Rhumba o de Audience, es para reivindicar… Imagínate la gente de la música en euskera que escucha a Atom Rhumba, pues dirán que no pueden ser de Bilbao… aunque eso se va rompiendo, pero sigue siendo más probable que yo aquí toque con Ruper Ordorika o Petti. Luego vamos al Primavera Sound y coincidimos con Audience”.

De hoy en adelante

Además de filología, Anari estudió en su primera juventud solfeo y piano por imperativo paterno. Aunque sea a regañadientes, algo quedó: “Yo empecé solfeo y acabé. Cuando estás bajo la tutela de tus padres las cosas se empiezan y se acaban… luego ya no, luego tú decides. Y estudié hasta tercero de piano. Yo creo que me ha servido, lo que toco en la guitarra es poco, pero hay conceptos que enseguida pillas, cómo funcionan los acordes, la armonía… eso siempre ayuda” . De forma autodidacta, tocó la batería en sus tiempos mozos en el grupo Akauzazte, y luego cambió las baquetas por la guitarra, la libreta y el boli. En estos años de actividad artística ha conseguido edificar un universo lírico muy personal, plagado de metáforas protagonizadas por los pájaros, el agua en sus diversos estados, la naturaleza y sus fuerzas, el tiempo y las estaciones del año. En Zebra , dicho material retórico permanece, en austeros y contenidos versos de gran potencia visual.

Las relaciones personales siempre son el hilo conductor de tus canciones y el material literario que usas suele ser el mismo… ¿va a seguir siendo así?

“Me he prometido no volver a hablar de mí en un disco. Si vuelvo a hacer un disco tendrá que ser desde una perspectiva más social… no sé si podré… bueno, no sé si debo decir esto, porque luego no haces lo que has dicho y todo a tomar por culo…”

¿No temes que se agote el cupo de metáforas?

“Me gusta eso en la poesía, me gustan las metáforas… en este disco se repiten algunas frases, de hecho ‘Gu' está hecha tomando trozos de letras de las canciones de todo el disco. Y luego están los pájaros, que hay un montón en el disco, es una referencia a los nidos de Habiak … pero no me da miedo el repetir las cosas, me gusta usar esas imágenes… lo que sí me apetece es cambiar el punto de vista. Mi descubrimiento de los últimos años ha sido Bob Marley, así que espero que me marque de alguna manera. Este disco ha sido bastante exorcismo, sacar mucho de dentro, y llega un momento en que te planteas ‘ya vale, ya no voy a contar más, voy a hacer canciones sobre otras cosas'”.

¿No descartas tirar para otro lado entonces?

“Me gustaría tirar por otro lado, pero esto seguirá si tiene que seguir. Mi vida ha cambiado mucho en cinco años, ahora soy ésta y necesitaba hacer un disco y lo he hecho, pero creo que esto es el fin de un ciclo… lo siento así”.

 



DISCOGRAFIA

Los caminos hacia ella

 

Anari
Esan Ozenki, 1997

Coetáneo del llamado acné-pop, de Devil came to me (Dover) y de los primeros discos con enjundia del rap hispano, el debut de Anari suponía un islote que, junto a los primeros trabajos de Migala y Chucho y la alianza entre Corcobado y Manta Ray, conformó un pequeño archipiélago ajeno a las recesivas marejadillas de un indie-rock extenuado. Secundada por Mikel Abrego y Xabi Strubell, Anari se aproximaba ya a un decir personal, inédito por estos pagos. No había aprendido a administrar su voz, a sacar todo el partido de la misma, pero en esta imperfecta y reveladora muestra de talento ya era capaz de calar (“Eszeptikoarena”, “Desnúdame, desdúdame”).


Habiak

Esan Ozenki, 2000

Anari abrevia su registro pero multiplica su capacidad interpretativa, subrayando con sutileza algunas de las líneas más certeras de las hasta entonces escritas por aquí en lo concerniente al amor y sus plagas. Hammond, chelo y guitarras de diverso grosor rematan unas canciones sostenidas en estribos de sobrio clasicismo y arrebatadora belleza. Fue uno de los mejores discos del año. Del año en que debutaron Lisabö y Mala Rodríguez; el mismo en que Vainica Doble entregaron En familia , Migala publicaron Arde , Los Planetas se perpetuaron en Unidad de desplazamiento y Dut se salieron con Askatu korapiloa . Formidable.


Anari Ta Petti. Pil Pil Sessions 02

Metak, 2003

En compañía de Petti, compañero de generación en la canción vasca, Anari da forma a la segunda entrega de la serie de colaboraciones del sello Metak: las Pil Pil Sessions. El resultado es breve, sólo cuatro temas, pero intenso y satisfactorio. Dos canciones llevan su firma, trémula y desolada en “Orbainak”, vehemente en “Inon izatekotan”. En las que rubrica Petti brilla a gran altura, especialmente en “Asperkeria”, feroz invectiva contra el entretenimiento masivo alimentado por exclusivas, maledicencias, dimes, diretes y demás vacíos. Delicioso y nutritivo entremés que cierra la bellísima “Bergmanen mamuak”, apuntalada en arreglos de chelo y sierra caídos del cielo.


Zebra

Metak, 2005

El alambique de Karlos Osinaga (Lisabö) ha destilado unas canciones de cosecha excepcional, preservando su genuina graduación rock. Las burbujas de antaño tornan en una aguja tenue –el piano de “Zebra”, las guitarras de “Ateak”, el slide y el harmonio en “Desertua”, la bordonera de “Harresia”– que alarga un paladar tan cálido como implacable. En la garganta rubí de Anari las palabras no precisan de intérprete, porque fluyen doloridas hacia el exterior, ajenas a cualquier estatuto que no sea el de la vida y sus apuros. Por eso éste es el mejor disco de alguien que asegura preferir “estar sedienta y no tener agua, a tener agua y no sentir sed”. Y es sólo el tercero.

 

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