Pag.Ppal. Artículos Discos Crítica Agenda Directorio Foros Anuncios Contacto

MILLENCOLIN. ABRIL de 2005

Como la palma de la mano

El caso de Millencolin es digno, como mínimo, de mención. Años y años en la brecha desde los primerizos Same old tunes y Life on a plate de hace ya una década, y la creatividad y facilidad intacta a la hora de armar estribillos pegadizos y canciones de gancho innegable. Con la base de un punk-rock más vitamínico que en su anterior entrega, otro gozo para el oído desde la fría Suecia.

Como debió ser la comunicación hace siglos en el extremo país nórdico, tras varias dificultades técnicas nos ponemos en contacto telefónico con Mathias, guitarrista y en gran medida autor de las composiciones de este último disco del cuarteto, junto a Nikola, claro está. La grabación de este nuevo trabajo del grupo parece haber sido tan relajada como lo está él mismo. “Todo lleva su tiempo, escribir canciones, grabarlas luego en el estudio... Es por eso, aparte de temas como el disco en solitario de Nikola, que hemos tardado un poquito en hacer el siguiente disco desde Home from home . Hemos vuelto además a grabar en casa, en Örebro, donde vivimos todos menos Nikola que grabó después las voces en Gotemburgo. Imagina lo cómodo que ha sido para nosotros, en el mes de agosto, un estudio en el campo al lado de casa. Creo que eso se nota al escuchar el disco” . Efectivamente vuelven a grabar en casa como ya hicieran con su anterior disco, pero no se engañe el lector ávido de sacar paralelismos demasiado apresurados en cuanto al estilo. Kingwood tiene esa velocidad y accesibilidad más punk y menos contenida que había, por ejemplo, en Pennybridge pioneers , grabado, esta vez sí, en la inevitable California bajo los mandos del gurú Brett Gurewitz. No hay más que acercar el oído a la descarga de adrenalina que es “Simple twist of hate” o al estribillo ultrasónico de “Biftek Supernova”, destinada a ser una de las favoritas de su parroquia de fans sin duda alguna. “Teníamos veinte canciones, así que hemos desechado ocho, todo ha sido bastante espontáneo en cuanto a la composición, a pesar de llevarnos tiempo. Creo que han quedado unas canciones muy frescas, es cierto que el tono general es sensiblemente más rápido que el del anterior disco pero hay sitio para canciones más rockeras como ‘My name is golden' o ‘Hard times', fruto también de todas las influencias musicales que vas recogiendo cuando compones... y puedo decir que por ejemplo últimamente hemos vuelto a escuchar mucho a The Beatles... La imaginaria ciudad de Kingwood simboliza nuestra inspiración, al igual que la canción ‘Mooseman's jukebox' revela algunas canciones de diversas procedencias que han sido importantes de una u otra manera para nosotros durante todos estos años” . Kingwood es el paisaje en el que Millencolin se mueven con total naturalidad y la soltura del perro viejo, un bosque en el que suena fauna del calibre de Operation Ivy, Suzi Quatro, Bad Religion, Bob Dylan, Samiam, Foo Fighters, Danko Jones, Weezer o The Get Up Kids. Un hábitat en el que los organismos amigos continúan siendo los de siempre. “Para nosotros es muy fácil la comunicación con Burning Heart, tenemos una relación de amistad y además son uno de los sellos más importantes a nivel europeo, si no el que más, de la música que hacemos. Podríamos haber buscado otra compañía económicamente mayor, pero hemos decidido firmar un contrato por dos discos más y seguir en casa” . Después de su experiencia como disc-jockeys del pasado febrero, en la que algunos miembros de la banda estuvieron pinchando música en locales de Madrid, Londres, Berlín, París y Milán, este mes de abril se vuelven a colocar las correas de las guitarras para dar guerra. “Fue curioso ir a varios sitios de Europa a pinchar canciones que nos gustan. En nuestro país es bastante habitual que las bandas, nosotros mismos lo hacemos, hagan eso, pero fuera no parece tan común. Fue divertido. Este mes de abril volvemos con nuestro ‘Kingwood Tour' esta vez para tocar en directo. Siempre que hemos ido a España nos han tratado muy bien y sabemos que tenemos bastantes fans allí así que hay ganas de volver”, nos cuenta un Mathias preocupado por el tiempo que hará para esas fechas en nuestro habitualmente soleado país. Entre tanta dieta del aguacate, dieta de la alcachofa y mil derivadas, uno piensa que muchos grupos deberían hacer la dieta sueca. No sabemos muy bien en qué consistirá, pero lo que sí es cierto es que no hay nada mejor para la inspiración musical a este lado del gran charco. Natxo P. L.

 

Kingwood . Burning Heart

Arriba