BUIKA. ABRIL de 2005
R & B Jondo

Los americanos tienen a Erykah Badu o Alicia Keys. Nosotros tenemos a Estrella Morente, la Niña Pastori y a Concha Buika. Esta camaleónica e increíble cantante negra nacida en Palma de Mallorca nos regala un sabroso gazpacho sónico en el caben todo tipo de ingredientes: flamenco, soul, r&b, jazz, tango, funk. Eso sí, con acento sureño. Cálido y pasional a más no poder
“Chiquillo, que mechón más guapo que tienes en el pelo” , suelta a modo de ocurrencia la menuda pero enorme Concha Buika. La diva de raíces guineanas nacida en Mallorca es todo espontaneidad con su chaqueta hippy de punto y su imagen algo desaliñada y resultona. Se ha liado un flai nada más aposentar su culo y se ríe hasta con el vuelo de una mosca. La ópera prima que ha concebido poco tiene que ver con lo que usualmente ofrece sobre las tablas. El jazz es el epicentro de su actividad, su género dominante. “Vivo del jazz. Ahora compagino el jazz con las canciones del disco. Cuando empecé a cantar hacía blues. El jazz me viene de mi madre, que era la música que escuchaba: Billie Holiday, Miles Davis... pero también oía a Manolo Escobar, escuchaba de todo” . De todos modos conviene no engañarse, la versatilidad de Concha le hace abrazar doctrinas tan diversas como la electrónica –ahí están esos éxitos europeos con el tribal house de “Mama calling”, el electro-jazz de “Jaleo” de Trüby Trío, o el house de “Up to the sky”–; la banda sonora de la película Kilómetro cero de Rafael Albero que “surgió a través de Joan Bibiloni, que es mi coleguita" ; la relectura de diversos textos de Federico García Lo
rca de la Fura dels Baus o el codo a codo con raperos como Violadores del Verso, que según ella son “unos chavales de puta madre” . Su buen rollito le ha llevado a afrontar este experimento de estudio que constituye su primer largo sin demasiados miramientos. “ Es un disco que no está hecho para mí en el sentido de que no es lo que hubiera hecho normalmente. Es lo que me he encontrado cuando llegué a la discográfica. Algo diferente” . Los ramalazos funk de “New afro spanish generation”, “Little freaky girl” o “Tu caramelo” cohabitan con temas que rayan el nuevo flamenco con bases programadas en “Jodida pero contenta”, con el r&b meloso en “Talk to me”, o con el mejor tango en esa pieza de Enrique Cadícamo que es “Nostalgias”: “Se lo escuchaba a mi madre y a mi tita Virginia. La versión que tenía mi madre era de Zsa Zsa Gabor. Es un delirio para mí” . Quizás este broche sea el momento más espectacular de un disco en el que despunta el tono aflamencado de la singular y portentosa voz de Buika. “Cuando era pequeña vivíamos en barriadas muy humildes con trabajadores y gitanos. De ahí que se me quedara esa especie de sensación tan cálida” . En su carta de presentación ha recurrido a músicos tan dispares como “África Gallego de Mojo Project, Pedro Andrea con su armoniquita, o El Bicho, que me han hecho una cosa superguapa. Son mis niños, les quiero mucho. Se me lleva el corazón cuando estoy un ratito con ellos” . Buika lleva cinco entrevistas en el cuerpo y delata que no está hecha para la promoción, que lo suyo es dar en el cante, en el buen sentido de la palabra. Concha lo vive al subirse al escenario, le va la vida en ello. “Yo tenía maquetas de cosas que vas haciendo pero no pensaba que iba a terminar en una discográfica. Había gente que me decía que esto no me lo iba a pillar nadie: un tema de blues, un tema de jazz, otro de rock... llevo muchos años viviendo de ello y aún así lo del disco ha sido como una sorpresa” . Su última colaboración le ha llevado hasta el disco Putcheros de amor de la actriz Victoria Abril. “Me lo he pasado muy bien con ella y con Josele” , admite. En estos momentos está embarcada en la grabación de un disco de jazz. Como dirían Presuntos Implicados esta morenaza tiene alma de blues. Y mucho duende. Miguel Ángel Sánchez Gárate