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NACHO VEGAS. ABRIL de 2005

El oficio de morir

Personaje y autor. Protagonista de su propia historia y de otras vidas inventadas. Transformista y voyeur de sí mismo. Por encima de todo, intérprete. Nacho Vegas escribe de nuevo su canción (la misma y siempre diferente) en Desaparezca aquí , su tercer disco, inmediatamente precedido del EP El hombre que casi conoció a Michi Panero . Dos nuevos pasos en una trayectoria hostil, reveladora y única.

Con tres discos y otros tantos EP's (a los que hay que sumar otro compartido con Aroah), Nacho Vegas se ha hecho acreedor de seguidores y detractores a partes iguales, y además sin término medio. “Soy consciente de eso, pero la verdad es que casi prefiero la actitud de algunos detractores que la de gente que se queda en la superficie, en algo más epidérmico” . No puede haber otro punto de partida: el autor de Actos inexplicables (2001) y Cajas de música difíciles de parar (2003) se sitúa al norte de sí mismo, entendiendo el norte “como metáfora o símbolo de unas sensaciones un poco extremas” . En esa explicación se puede situar la frase que abre el álbum: “Todo el mundo fantasea con una muerte dramática”. “No me planteaba el disco como algo conceptual, pero al ordenar las canciones decidimos empezar por ahí, porque creo que es necesario para entender la manera en que yo me enfrento al miedo a la muerte; la primera y la última canción, ‘La noche más larga del año', son los dos extremos, y es verdad que esa frase condiciona bastante el resto del álbum” . En sus diarios ( El oficio de vivir ), el escritor Cesare Pavese se preguntaba si hay algo más trivial que la muerte, y de algún modo es un tema que Nacho Vegas aborda aquí a través del sueño y la tragedia: “Cerca del cielo (Canción de Juanito Oiarzábal)” es el ejemplo más cercano: “Ese tema surgió porque leí una entrevista con Juan Oiarzábal y me quedé impresionado con su actitud hacia la muerte; decía que ya había visto morir a varios amigos escalando, y que él sabía que también iba a morir así, pero que era algo que no podía evitar. Y también me llamó la atención la manera de enfrentarse a las ascensiones: lo importante para él no era coronar, sino simplemente la subida” . Una actitud vital que también tiene su trasunto en lo que nos ocupa: “Los discos no son el fin, sino el medio. El medio para ordenar un poco las canciones, porque siempre estoy trabajando en dos o tres temas; con Cajas de música... me puse un poco al día con las canciones que tenía, porque algunas eran de la época de Actos inexplicables e incluso anteriores, y aquí sí son casi todas más recientes, de este último año. Lo que pasa es que no me planteo escribir temas para grabar un disco: ésa es la manera de trabajar con la que me encontré en los grupos en los que estaba antes –Eliminator Jr. y Manta Ray– y no me gustó. Creo que lo natural es estar siempre haciendo canciones” . De ahí que además de tres discos, haya entregado varios EP's que en ningún caso son pasatiempos ni obras menores; en ellos están algunas de sus composiciones más brillantes: “Las manos dentro del agua”, “En la sed mortal”, “Añada de Ana la friolera”, “Canción de palacio nº 7” o “El hombre que casi conoció a Michi Panero”, tema que también está incluido en su nuevo álbum y que supone un acercamiento a la figura del hermano de Leopoldo María Panero: un inesperado punto de encuentro para dos figuras tan aparentemente dispares como Nacho Vegas y Enrique Bunbury (uno de los impulsores del disco-libro sobre el que es uno de los poetas malditos de la literatura española), si bien éste ya dijo a raíz de la publicación de su último disco, El viaje a ninguna parte parte , que Cajas de música... había sido uno de los trabajos que más había escuchado. “Compartimos la admiración por la poesía de Panero y la verdad es que, siendo tan diferentes, sí encuentro cosas en común, sobre todo la actitud tan apasionada hacia la música, y por eso es posible que pronto hagamos algo juntos” .

 

Desaparezca aquí es un disco de contrastes: del desenfreno de “Perdimos el control” y la ferocidad de “Ella me confundió con otra persona”, dos temas de grupo y auténtico rock, con un matiz hasta ahora inédito en su trayectoria, a la quietud de “Ocho y medio”. “Cuando entramos a grabar teníamos unas 16 ó 17 canciones, y al final optamos por prescindir de los temas más acústicos, de los que sólo queda ‘Ocho y medio', que a lo mejor rompe con la línea del disco, pero que también actúa como columna vertebral” . Temas comunes y cambio en el punto de vista: si en Cajas de música... dominaba el uso de la segunda y la tercera persona, aquí la exclusiva es para la primera. “No es algo premeditado; había temas en los que sí utilizaba la tercera persona, pero al final, por una cuestión de dar unidad al álbum, han sido los que se han quedado fuera; probablemente los rescataré para el próximo EP; se trata de buscar distintos ángulos desde los que ver las cosas, y también de crear personajes para poder hablar a través de ellos” . Un cierto exhibicionismo del que en ningún momento se arrepiente: “No, porque por muy explícito que haya sido, siempre ha habido la distancia suficiente como para que fuera algo que trascendiese mis problemas personales” . Un distanciamiento que surge del sentido del humor, de una cierta socarronería o, en este disco, de la candidez de las niñas que hacen los coros en temas tan duros como “Perdimos el control”. “Hablo de mí para vencer la timidez, pero de una manera un poco bastarda; es algo vinculado a la música, pero no al hecho en sí de hacer canciones: eso me sirve para no mentir, para procurar decir la verdad” . Explicándose de nuevo, esforzándose por hacer entender que los textos y la música forman parte de un conjunto indisociable: “Las letras tienen mucho que ver con la forma de interpretarlas, no lo puedo ver por separado. Recuerdo que a Tom Waits le preguntaban en una entrevista que por qué no publicaba sus canciones en un libro a modo de poemas, y decía que para él eso sería como arrancarle la cabeza a un pájaro; es algo así, creo que es una imagen muy acertada” .Enrique Peñas

Desaparezca aquí . Limbo Starr

 

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