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El Sol. 4 y 5 de marzo Abrieron la doble velada los teutones The Cheeks , que pasearon sus camisas de paramecios y su buen hacer por las tablas. Una estupenda propuesta sixties que dejó al personal con ganas de mucho más y daba paso a los dueños del asunto. Cuando Los Flechazos pusieron el cartel de “Se vende” más de uno pensó que la retirada de Álex no podía ser más que un mal sueño. Afortunadamente se trataba de un traspaso por cambio de negocio. El local y el dueño seguían siendo los mismos. Los inicios en solitario del alicantino siempre traían a colación las comparaciones con su banda de toda la vida. Pero hace tiempo que Cooper respira por sí mismo, mudándose de Paul Weller o Ray Davies a Dave Gibbs o Kim Shattuck. Llenó una noche, llenó otra y si hubieran sido tres más, Cooper habría seguido poniendo el no hay billetes. Acompañado de una banda que ya forma parte, por méritos propios, de la realidad Cooper, Álex dejó la sensación de que siempre se quiere más. Por algo los sueños siguen siendo los mismos Nacho B. Sola
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