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Chema Sáiz. Septiembre de 2004. Cambiando
-- Antes que nada, lo obvio: cuéntame cómo te planteaste el álbum, qué era lo que querías hacer y cuáles son las mayores diferencias que querías remarcar entre tus dos trabajos anteriores y éste. -- “Sencillamente, quería dejar plasmadas unas cuantas composiciones que tenía y desarrollar otras cuyas ideas me rondaban. En cuanto a las diferencias, una es el sonido global: quería una banda cuyo sonido fuera distinto al que estaba acostumbrado, pues, por lo general, lo nuevo, si bueno, me estimula y me hace tocar diferente; al menos… eso es lo que siento mientras toco. Otra diferencia es el sonido específico de la guitarra, que en algunos temas está aderezado con el pedal wammhy o con la linda y suave distorsión del tube-screammer. La última es la apertura en los estilos, aunque dentro del jazz: en este disco hago temas modales, latinos, boleros, sonidos orientales e incluso temas puramente hard bop”. -- ¿Cómo decidiste los componentes de la banda que te iba a acompañar? ¿Tenías ya contacto con ellos? -- “A Guillermo McGill lo tenía claro de hace tiempo. Es uno de mis bateristas preferidos, si no el que más, y el de mucha gente, para mi desgracia: es muy difícil encontrarlo disponible para un proyecto. Con Bobby Martínez llevaba unos meses trabajando y me gustaba el tándem sonoro que formábamos. Además, me encanta su sonido y su manera de improvisar. A Tom Warburton lo conocí un mes antes en el Central tocando con Richie Cole y me gustó su concepción del tiempo, su precisión, su afinación, su eficacia y su sencillez. Realmente, lo fiché porque tenía en mente otra persona que, a última hora, no pudo colaborar. Y a Germán Kucich lo decidí después de oírlo en la radio, pues llevaba años sin oírlo; sólo colabora en cuatro temas. En un principio, el grupo iba a ser con piano y sin saxo, pero la suerte hizo que, tras trabajar con Bobby, volviese a la idea de la instrumentación de mi anterior época. Consentí en que en algunos temas quedaría bien . No ha sido así: ¡ha quedado extraordinario!” -- En tus dos trabajos anteriores hacías notar tu deseo que hacer jazz partiendo de música tradicional española. En "De fuera a dentro" ese hecho no está tan presente (o tan obvio). ¿Por qué? -- “Sí. No está presente de forma tan obvia, pero en algunos temas está indirectamente: de hecho, algunos son una remelodización de una rearmonización y reestructuración de temas populares. Y en otros está subliminalmente presente. Esto ya lo habían hecho Parker, Mingus, Gillespie, Grappelli, Reinhardt, Mozart, Bartok, Mahler , Stravinsky, Kodaly, Hendrix, Fripp...” -- Haz una breve valoración de tus dos álbumes anteriores… -- “’Mi carro’ fue un buen trabajo y un buen proyecto. El problema con él fue no tener una gestión de bussiness como se merecía, porque lo cierto es que ese repertorio y esa forma de hacerlo siempre era un éxito rotundo y a la gente le encantaba. Y ‘Solo álbum’ ha sido un reto para mí: es a base de guitarra sola, sin superposición de pistas y sin ningún tipo de truco, ni pinchazo, ni efectos ni nada. Guitarra pura y dura. Fue un año para escribirlo y otro para aprender a tocarlo. Tuvo una crítica de prensa excelente. Sin embargo, el proyecto en directo no interesó por los tópicos aquéllos de que ‘¡Es que claro, sólo guitarra, es que... claro...!’ Sólo lo presenté en tres ciudades: Gijón (Fundación de Cultura), Toledo (Círculo de Arte) y Ciudad Real (Cajamadrid)”. -- El otro día, en un festival, un aficionado me hizo notar que, con la calidad que tienen los guitarristas españoles, llamaba la atención que no fueran tan buenos compositores como, por ejemplo, los pianistas. ¿Estás de acuerdo con esa apreciación? -- “Bueno. En general, los pianistas suelen estar formados también en la escuela de la música clásica y muchos han estudiado e interpretado a Bach, a Listz, a muchos otros, y han cursado contrapunto, fuga y composición, asignaturas de endiablada complejidad. Normalmente, los guitarristas de jazz no han recorrido ese camino; por lo tanto, es lógico que sus composiciones sean, por así decirlo, más llanas. Estoy de acuerdo con la opinión de ese aficionado aunque, por supuesto, con sus excepciones”. -- Otra: "los guitarristas son los músicos que menos piensan en la accesibilidad de su música de cara al público". Tu opinión, please… -- “Bueno. Supongo que se refiere a guitarristas de jazz puro y duro, porque a los de rock o a los de fusión no les veo yo con esa actitud”. -- Tienes razón: se refería a los guitarristas de jazz, precisamente en contraposición con los de rock. -- “No obstante, no creo que sea así: Sí podría ocurrir que hubiera un desequilibrio entre lo que algunos creen que pueden estar transmitiendo y emocionando y lo que realmente está pasando, pero eso no creo que sea exclusivo de los guitarristas”. -- Ya que estamos hablando de esto… dime cuál es tu particular visión sobre tus compañeros de instrumento dentro del panorama jazzie español. -- “Pues, sin mencionar nombres, admiro mucho a algunos, pero más que por la música que hacen por la capacidad de trabajo que tienen, por el ahínco con el que se enfrentan a determinados proyectos y por lo estoicamente que lo llevan a cabo a pesar de todas las dificultades que, me consta, ello ha conllevado. No sólo les admiro, sino que les envidio. Ahora bien: la música que hacen o como tocan, si bien me parece de calidad, no me vuelve loco, ya sea porque se ha tratado de imitar a Fulano, de sonar como el grupo de Merengano o se ha tratado de demostrar no sé qué cosa a no sé quién. En otros casos… ni siquiera se ha tratado nada: simplemente suenan como Martino, Benson, Montgomery o Metheny. Por supuesto que las influencias no sólo son necesarias, sino imprescindibles, pero para mí es diferente que ‘debajo de lo que toca Zutano está Metheny’ a que ‘Zutano suena a Metheny’ (o a quien sea). También es verdad que hay otros, bien pocos, que creo que tienen sonido propio”. -- Háblame un poco de tus influencias, de los músicos que más adoras y que más presentes crees que estén en tu estilo… -- “Mis influencias jazzísticas son Wes Montgomery, Jim Hall, Django Reinhardt, René Thomas y John Scofield. Eso en cuanto a los guitarristas, porque mayores han sido las influencias que ejercieron los pianistas Thelonious Monk y Lennie Tristano. A la hora de llevar un grupo y de desarrollar la música desde lo visceral es Charlie Mingus el que más huella ejerce, y con él Eric Dolphy. Por supuesto, Coltrane en la época con Elvin y McCoy. Realmente, podría citar a Hanckock, Corea, Parker, Powell, Rollins, Weston, Adams, Burell, Green, Shorter, Brecker, Silver, Evans y un larguísimo etcétera. Y cómo no va a estar presente en mi espíritu la música clásica. Terminé en el 99 el grado superior de guitarra. Esto se puede apreciar claramente en ‘Solo álbum’, el cual grabé meses antes de los exámenes finales. Entre mis clásicos preferidos está Dowland, Narváez, del Encina, Monteverdi, Beethoven, Mozart, Bach, Bartok, Mahler, Stravinsky, Shostakovitch... Aquí también hay una interminable lista. A algunos los he interpretado y a otros (la mayoría) los he disfrutado. De todos los citados, unos están más presentes que otros en el estilo, pero a todos les debo mucho”. -- Dame tu opinión sobre la valoración que se tiene en este país de los músicos españoles de jazz. -- “Pienso que, en general, no es muy real: yo admiro a algunos que no son valorados y detesto a otros que sí lo están, y no estoy de acuerdo con determinados ensalzamientos mitológicos que existen. Pienso que algunos que están valorados no lo están lo suficiente, también que se confunde mucho la calidad con la gigantesca producción discográfica o de bussiness que hay detrás, o la mala calidad con la miserable producción que la respalda... En general, aparte de todo esto, pienso (más bien observo) que a los músicos españoles no se nos da ninguna prioridad, quitando a tres o cuatro, y que participamos en los festivales cuando el presupuesto es bajo y no hay dinero para traer a un foráneo. Véase la cartelera de la mayoría de los festivales”. -- ¿Qué opinión te merecen otros géneros musicales? Rock, pop, flamenco... -- “Pues que, independientemente de que sean más o menos comerciales (lo cual no es bueno ni malo), merecen y les tengo mucho respeto. Normalmente, los jazzeros desvalorizan (o desvalorizamos) la música pop: ‘eso es muy fácil, eso lo hace cualquiera, eso no tiene calidad’... Sin embargo, no conozco nadie que, diciendo eso, haya montado un proyecto pop y haya salido adelante. Cualquier música lleva un trabajo tremendo y venderla es harto difícil. Pienso, además, que, si de verdad amas la música, puedes llegar a disfrutar lo mismo tocando un tema de Alejandro Sanz que uno de Coltrane. Si hay discriminaciones en los estilos hay también un problema. Del flamenco… ¿qué te voy a decir? Es de las cosas más bellas y a la vez insólitas que hay en el mundo. Por no hablar de la música hindú, el folklore pakistaní, la tradición musical de Europa del Este, ... - Sí, sí. Lo he cogido. Háblame, por último, de tus próximos proyectos y de tus actividades en directo para los próximos meses. -- “El disco acaba de salir y espero que para el otoño pueda presentar el proyecto en lugares donde lo estoy proponiendo. Aún es pronto para hablar de sitios y fechas. Ya te iré contando”. -- Cuando quieras. E.P. Foto de Sergio Cabanillas
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