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Los nombres. Septiembre de 2004 Un abecedario punk De las varias decenas de listados y clasificaciones posibles que podrían hacerse según autor y preferencia, hemos optado por un registro que refleje, más o menos, las bandas punk (concepto “manga ancha”) que están rulando por la península con algún trabajo discográfico reciente. Hay muchas, muchas más. Lo sabemos, y collejas nos caerán por no haber metido a fulanito o a menganito, o por haber metido a los zutanito, ya que nos dirán “en el fondo eso no es punk”… Nosotros nos lavamos las manos con este escupitajo: una batida competente, aunque no exhaustiva, del panorama. Vayan tachando. • 59 mm. Tras numerosos cambios de trastienda, los madrileños Alfonso (bajo y voz) y Hache (guitarra y voz) encuentra en Sergio (batería) el tercero en discordia para grabar el autoproducido “Breaking friendships”, una brebaje que bebe del punk californiano y ramoniano a partes iguales, es decir, cuidando el rugido y mimando la melodía. Airbag
• Baby Horror. Están en el listado como reseña al punk de terciopelo, al punk engalanado con exquisito gusto, punk pop de escaparate cuya inspiración llega por la imaginería adolescente de los años 50, todo enlazado en una trenza con los años de la movida en este país, el punk de KaKa de Luxe, por ejemplo. “Teletransportador” es su último CD, un vibrador rosa lleno de guitarras distorsionadas. • Barrapunk. Son de Corral de Calatrava y su CD “Más trabas” los presentó en sociedad hace más de un año. Aquello fue la excusa perfecta para salir a tocar por toda la geografía patria. Aunque su alma sea punk, tienen musicalmente su parte roquera. Se parapetan con unas letras que buscan ser cantadas por la peña y que bucean en la queja social. Empezaron en el 99. Su siguiente disco los confirmará, o no, como grupo a tener en cuenta dentro de la escena. Boikot • Chingaleros. Adictos al hard-punk rock burro, donde las guitarras no andan por hostias y las cuerdas vocales se ajan cosa mala. Su último artefacto editado fue un single de vinilo, “Dancefloor dictators”, aparecido a principios de este año y que se aprieta los machos con respecto a lo ofrecido en su debutante “Bravo karate gospel”.
• Disturbio. Este cuarteto de Salvatierra tira, más que al punk, que es de donde nacen, al rock’n’roll de guitarras rechinantes y deje chulesco en la voz. Acelerados punk rockers que también atacan a los medios tiempos. Y, aunque sus temáticas más que sociales son personales, se les nota las ingentes cantidades de escuchas de discos de La Polla y Reincidentes. Acaban de editar disco, titulado “Pólvora”. • Disidencia. Nacieron en Alicante en el 96. Su doctrina punk habla de preocupaciones sociales y de ensanchar el alma, abogando por la libertad y por los derechos del individuo, siempre con las guitarras afiladas. Su arrebato musical dará pronto para un quinto disco, que estará a punto de publicarse cuando leas esto. Se pueden encuadrar, en estilo e idiosincrasia, junto a Boikot, con quienes han girado largo y tendido (¿recuerdas “La Línea de ataque”?), o con Maniática (recordemos que Disidencia fueron los músicos de Banda Jachis, el proyecto de Javi Chispes tras Maniática, durante dos CDs). Ahora, con solvencia absoluta, su nombre encabeza festivales: punk sin espinas aunque rabioso.
• Elektroduendes. Practican punk ochentero con dosis hardcoretas y voz femenina y masculina. Ellos lo definen como “punk acelerado con voces chico-chica”. Son un trío de Barcelona: Uri, (guitarra y voz), (Itxaso (batería y voz) y Aleja (bajo y voz). Su disco se titula “Salgo a la calle” y lo editan en su propio sello, Grita o Muere. ¡Ah! Y, lejos de atorrar con “La bola de cristal” (que tendría cierta lógica), en el disco adoptan a Nacha Guevara. • Envidia Kotxina. “Así en la tierra como en el cielo” es su última entrega, la tercera, una muestra de punk que trata de refinarse y adaptarse a los tiempos aunque sigue una senda que no quiere buscarse complicaciones. Introducción: Punk, la dichosa palabrita
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