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Doggo. Octubre de 2004

El valor de las canciones

“Por encima de modas y generaciones perduran las canciones. Se te puede olvidar el nombre de un grupo o cómo se llamaba tal o cual componente, pero siempre te acordarás de la melodía, una melodía que asociarás a un estado de ánimo, a un momento de tu vida o a un sentimiento especial. Eso es lo que queda y en eso consiste la magia de la música. Si conseguimos llegar a eso el objetivo estará cumplido”. Quienes hablan son los componentes de Doggo, un nuevo grupo madrileño cuyos componentes ya se habían curtido largamente en formaciones como Canallas, Tribu X o Grass. “Todos tenemos experiencia en estudio”, afirman. “Sin embargo, en este disco nosotros hemos controlado todo de principio a fin. Eso es lo que hace de él un trabajo muy especial. Mucho más personal que los demás. Hemos obrado en total libertad y eso se nota. Los temas no suenan forzados”. Se refieren a “Todo es distinto”, su debut discográfico. El contenido del mismo es definido por sus componentes como “Rock cantado en castellano, sin artificios. Influenciado por el rock de los 90. El toque personal lo da el cantar en español un estilo que siempre se ha escuchado en inglés. El idioma cambia totalmente el concepto. No venimos a crear un nuevo estilo ni a intentar el más difícil todavía. Buscamos llegar, emocionar a quien escucha. Quizás si cantáramos en inglés resultaríamos menos personales”.

Doggo está formado por Javier Díaz en las voces, Korman como bajista, Sergio Coomonte a la guitarra y José Manuel García en la batería. Se unieron hace año y medio y comenzaron a trabajar en base a numerosas influencias, aunque “ya no nos fijamos en nombres concretos, sino en canciones, en buenos temas. Nos gustan mucho Muse, Mars Volta, Police, King Crimson…”. Después de haber dado vueltas y vueltas a sus composiciones surgió este “Todo es distinto”, “un disco fresco, alejado de las corrientes actuales y movido por el hecho de hacer buenos temas. Temas que cuando pase el tiempo se puedan seguir escuchando sin sonrojarse”.

Doggo tendrá, a partir de ahora, que competir en un terreno en el que, al parecer, la oferta supera a la demanda, si bien, como ellos mismos dicen, no es ése el único problema: “Hay buenas bandas, buenas ideas y, sin embargo, falta apoyo. Sólo con ver lo caros que son los locales de ensayo y los instrumentos es para echarse a temblar. Tener un grupo se está convirtiendo en un hobby de lujo”. Sus proyectos más inmediatos son dar a conocer su obra y poner en marcha una gira que comenzará en invierno. “Si todo va bien, en verano pisaremos el escenario de muchos festivales”, añaden. Su objetivo, de momento, no es otro que disfrutar de lo hecho y ponerlo sobre el escenario: “Esperamos que la música siga haciéndonos sentir especiales. No queremos ser esclavos del dinero. Cuando se hacen las cosas pensando en el negocio pierdes el sentido que tiene todo. Si nos llega algo de propina… pues fantástico. No obstante, esto no puede llegar a ser una obsesión. Haciendo bien tu trabajo los frutos llegan tarde o temprano”.

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Doggo. “Todo es distinto”. Zero