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Camàlics. Marzo de 2004

Un paso hacia el optimismo

Dicen haber bebido del funk ‘made in usa’ para este disco, pero sus orígenes y raíces mediterráneas --pese a los saltarines y vivarachos arreglos de loops o scratches-- no se los salta un gitano. Su tercer trabajo les muestra tremendamente risueños y festivos, pero sin perder la conciencia.

-- Es vuestro tercer disco. ¿Cuáles son las diferencias principales con los anteriores?

-- “La principal es, sin duda, el estilo y tratamiento del sonido, con claras referencias al funky norteamericano, y la utilización de nuevas tecnologías: samplers y loops. En esta ocasión, los hemos utilizado desde un ámbito más moderno. También la utilización de letras en casi todas las canciones, algo que, aunque ya se veía venir en ‘1420’, en ‘Una noche a la sombra’ lo hemos asumido como algo natural. Tenemos temas surrealistas, sociales e, incluso, de amor, con referencias variadas. La incorporación de nuevos músicos al grupo, con los que ha sido un placer trabajar, ha abierto los horizontes creativos del trabajo y eso se nota. Es un disco con una arquitectura sonora más contemporánea y menos étnica que los trabajos anteriores. La idea de cambio en cada trabajo la hemos mantenido, por lo que cada álbum es muy diferente al anterior aunque, curiosamente, todos mantengan entre sí un sello indiscutiblemente Camàlics. El proyecto de ‘1420’ estuvo basado en la experiencia del grupo en el viaje y en el contacto con otros músicos y culturas. Por el contrario, el proceso creativo de ‘Una noche a la sombra’ ha sido urbano, dentro de nuestros paisajes habituales, basado sobretodo en la composición personal y el trabajo de grupo en ensayos puros y duros en nuestro eterno local”.

-- Los adjetivos que aparecen en la hoja de promoción a propósito de “Una noche a la sombra” son: optimista, lúdico, fresco, bailable… ¿Se ajustan a la manera en que habéis enfocado el disco?

-- “La verdad es que sí; quizás, tal como están las cosas, el término ‘optimista’ sea algo ingenuo, y lo que nunca hemos olvidado son los orígenes del grupo y su posicionamiento ante la realidad que nos envuelve. El ambiente ha sido muy divertido durante el trabajo, con la idea general de que todo puede tener cabida, y ese aspecto se mantiene en el directo. La calidad y la originalidad que siempre hemos intentado mantener no tiene por qué estar reñida con la idea de que el concierto ha de ser una fiesta más. Temas como ‘Dios existe, se llama Paco’, ‘Dinero’ o ‘No sé lo que digo’ llaman más que nada a una reflexión absurda de la existencia, y, por el mismo motivo, al escape y al ‘apaga y vámonos’. Como esto no tiene remedio lo mejor es el borrón y cuenta nueva particular: no los necesitamos para nada. Somos capaces de hacer algo diferente”.

-- ¿Qué facilidades o dificultades habéis ido encontrando a lo largo de vuestra carrera trabajando en la fusión de diferentes ritmos del mundo?

-- “Cada trabajo ha sido un proyecto diferente, siempre con el ojo y la nota puestos en el directo para que éste sea algo sorprendente y divertido. Desde el primer momento hemos hecho lo que nos apetecía y nada nos ha obligado a nada. La verdad es que hemos encontrado, de una manera más o menos natural, la forma de hermanar estilos y músicas en teoría dispares e, incluso, antagónicas. El acercamiento a una idea o su desarrollo puede enfocarse desde infinidad de posiciones. Nosotros hemos intentado no tener una idea preconcebida sobre qué es lo que más puede pegar o no con un estilo o por dónde se puede fusionar un determinado ritmo. Nos hemos dejado llevar un poco y el otro poco ha surgido a partir de nuestra experiencia. El problema principal casi siempre lo encontramos en la fusión de ritmos de una determinada cadencia con melodías de otra. También ha sido complicada, en ocasiones, la mezcla de timbres acústicos con eléctricos y electrónicos. Pero, con humildad y alegría, al final todo llega”.

-- ¿Qué queréis decir con el título, “Una noche a la sombra”?

-- “Juega con una determinada sensación de grupo: después de tanto tiempo tocando y viajando estuvimos una temporada prácticamente rehaciendo el grupo y creando los temas, por lo que la vuelta a la normalidad era algo así como el final de una noche. La salida coincidió con la invasión a Irak y la época de neofascismo que nos invade, por lo que quizás sea algo premonitorio. También, con el rollete canalla y festivalero que tenemos, el título hace referencia al paso obligado que mucha gente tiene que hacer en algún momento de su vida por el cuartelillo. Por último, tiene un cierto regusto a las películas de los hermanos Marx (de los que somos fans incondicionales)”.

Kike Babas & Kike Turrón