|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
It’s Not Not. Junio de 2004 La savia corrosiva del punk actual
Algunos componentes de la banda han sacrificado las vacaciones con sus respectivos grupos, los también interesantes Tokyo Sex Destruction y Standstill, para marcarse este ejercicio de concienzuda y desalmada selva sónica donde los matices arañan. “Somos infieles por naturaleza, buscando siempre algo más para satisfacer todo lo que te pide el cuerpo. It's Not Not es una buena forma de desconectar de las otras bandas y pasarlo muy bien. Pero que quede claro que It's Not Not no es sólo para mojar el churro; hay algo más: no es un rollete de una sola noche”. Guitarras sucias que arrastran riffs desquiciados, electricidad hipnótica, susurros cicatrizantes, una soberbia base rítmica que hace equilibrios sobre los restos de un naufragio y una voz que, desesperadamente caliente, pide guerra. Esos son los elementos que tan bien combina It’s Not Not. Para hacer el proyecto bastó que la peña del sello B-Core los viese en riguroso directo; el desparpajo y la variedad hicieron el resto: “todo ha ido muy rápido desde que nos pusimos a ensayar en serio hasta que hemos sacado el disco. La verdad es que no hemos dispuesto de mucho tiempo para componer y ensayar por el tema de Standstill y Tokyo Sex Destruction, así que hemos intentado aprovecharlo al máximo. Creo que el resultado final es muy satisfactorio, al menos para nosotros. Supongo que esta rapidez ha hecho que el disco suene fresco, sin llegar a recargar las canciones”. Sus letras, cantadas en inglés, hablan, “generalmente, sobre nosotros mismos y cosas cercanas, de cómo nos hacemos mayores, nuestro lado oscuro, nuestro lado hámster, traumas infantiles con la navidad, lo que nos encontramos en las discotecas… y mucho más”. Al igual que en sus proyectos nodriza, los cuatro componentes de It’s Not Not luchan por quitarse etiquetas estáticas que les impidan mostrar su catalogo de gustos. Digamos que emprenden una especie de cruzada que haga mover los pies a quien gusta de aires punkies para sus gustos musicales. “No intentamos convencer a nadie. Sólo queremos que la gente que nos venga a ver deje los perjuicios en casa y se lo pase bien en nuestros conciertos o escuchando el disco, ya sea bailando como un hámster o moviendo tímidamente la cabeza”. Lo cierto es que quién los ha disfrutado en directo no ha salido indiferente de la experiencia. “Somos todo glamour”, dicen. Turrón & Babas
|