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Baldo Martínez. Febrero de 2004

Una forma de entender la música

Este contrabajista no es ningún recién llegado a la escena musical. Profesionalmente, se curtió en bandas como Clunia (“mi primera gran escuela en esto del jazz”) y Zyklus, grupos que consolidaron su idea de que “el abanico tan grande que representa el jazz es muy atractivo para cualquier músico o aficionado. Si algo he aprendido sobre él es que es una forma de hacer música, no un estilo en sí mismo. Por eso te aporta un planteamiento muy libre donde todas las tendencias tienen cabida”. Posteriormente iniciaría su carrera como líder llegando, hace pocas fechas, a publicar su cuarto álbum, “Zona acústica I”. “’No país dos ananos’ fue mi primera gran apuesta a la hora de asumir toda la responsabilidad de hacer un proyecto plasmando toda mis experiencias musicales anteriores. El resultado fue bueno y cumplió los objetivos. En el segundo, ‘Juego de niños’, tal vez hay mayor responsabilidad dado que, de alguna manera, debes demostrar que lo anterior no ha sido simplemente algo nuevo sino el principio de algo. ‘Nai’, el tercero, ha sido para muchos mi mejor trabajo hasta ese momento, pero yo pienso que en él la música ha fluido de forma más natural para mí y los músicos que participamos en el proyecto: es como encontrar tu sitio”. Ese sitio es el que trata de agrandar este músico gallego con su reciente nuevo álbum: “en este disco trato de desarrollar una música basada en las raíces pero utilizando un lenguaje abierto y sin prejuicios. Esa es la intención, con la improvisación como pilar fundamental para el desarrollo de ideas nuevas, el desarrollo de la creatividad. Es también la razón de que emplee la mezcla de timbres poco habituales y que te hacen descubrir otros ambientes”. Uno de esos timbres “poco habitual” es el de la zanfoña, instrumento que en “Zona acústica I” maneja Germán Díaz y del que Baldo ya se había servido también anteriormente. “En ese momento me atraía introducir el timbre de un instrumento folklórico relacionado con mi tierra. Poco a poco fue fascinándome cuando descubrí a músicos como el zanfoñista Valentín Clastrier o proyectos musicales, sobre todo franceses, donde este instrumento da otra dimensión a la música”.

Como se puede ver, el jazz de Baldo y sus compañeros no puede cuadrar dentro de la etiqueta de clásico y, con el tiempo, se ha convertido en uno de los que está “personalizando” una música española que huya en lo posible de los parámetros norteamericanos. “Es una forma más de entender la música. Intento mirar más hacia Europa que a Estados Unidos y mostrar que en este país hay gran riqueza cultural y debemos bucear en ella. Creo que, a veces, nos centramos demasiado en el flamenco-jazz como única música representativa de nuestro jazz y eso es tener una visión limitada”, comenta. En “Zona acústica I” (el proyecto es de dos discos, el segundo de los cuales no se sabe cuándo aparecerá), el contrabajista tiene como compañeros, además del ya citado Germán Díaz, a David Herrington (corneta) y Antonio Bravo (guitarra). “Trabajo con ellos frecuentemente en otros proyectos y están en el grupo habitual. Lo que han aportado al disco, al igual que Germán, ha sido mucho y con un gran resultado. Cada uno de los cuatro músicos implicados en este proyecto representamos un 25% del total. Siempre debe ser así”. Dicho resultado es valorado por el compositor como “otra visión de una misma música. Es bueno que se planteen aspectos muy distintos en cada proyecto: es una forma de aportar cosas nuevas. El resultado es exactamente lo que había imaginado”.

Baldo mantiene actualmente actividades con su habitual quinteto (ha grabado en enero en Calle 54) al mismo tiempo que está presentando en concierto el material de “Zona acústica I” (28 de febrero en Madrid, en el Conde Duque) o el de su “Proyecto Miño”, un encargo del pasado Festival de Jazz de Guimaraes que va a ser ofrecido, de nuevo, en otro festival europeo, el Musik Triennale Köln 2004. Por si esto fuera poco, el contrabajista también está pendiente de concretar otro álbum, en dúo, con el clarinetista bajo italiano Carlo Actis Dato. Mucha actividad para una escena que, en principio, no es nada mayoritaria: “El jazz español ha crecido mucho, a nivel de músicos y madurez en los proyectos, en la última década. Curiosamente, esto contrasta con el conocimiento verdadero que tenemos de lo que se está haciendo en España: no hay demasiada información al respecto o, más bien, hay poca. Se editan entre cincuenta y cien discos al año, pero la presencia en los festivales es poca. Los grupos de jazz español tienen cada vez mayor presencia en festivales en el extranjero”. Razones como ésta son las que han hecho que Baldo, al igual que algunos de sus compañeros, se impliquen directamente en una plataforma que intenta reivindicar un mayor espacio para nuestro jazz. “En Madrid se ha conseguido llegar a unos acuerdos con el Ayuntamiento fruto de los cuales se inicia un ciclo en el mes de enero que durará todo el año durante todos los últimos sábados de cada mes con proyectos de aquí. A nivel de toda España, en breve se va a presentar una carta abierta a los festivales de jazz, afrontar el problema de la enseñanza del jazz en el grado superior de música en los conservatorios y reconocido oficialmente, e intentar que todos los discos de jazz editados en España puedan ser adquiridos con facilidad en cualquier tienda de discos del país”.

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Baldo Martínez. “Zona acústica I”. Xingra.com