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Albert Pla vuelve a publicar algo nada convencional. Enero de 2004

Jeringuillas y porculizaciones

“Este disco contiene lenguaje que puede resultar ofensivo. Las canciones que se incluyen son la expresión libre y artística del intérprete y autor”. Esta es la pegatina que luce el envoltorio plástico del nuevo disco de Albert Pla, “Canciones de amor y droga. Pla se hace el Sales”. Lo que en principio parece un aviso para incautos o padres no es, en verdad, más que un pequeño apaño para tapar los dedos que en el montaje de la portada cogen una chuta y escriben con tinta roja el título del álbum. Una cadena de grandes almacenes lo ha solicitado así, pues la portada no es políticamente correcta ni comercialmente vendible. Háganse cargo ustedes del contenido.

Albert Pla hace un comentario al respecto y se desternilla de risa; es un hombre acostumbrado a estas triquiñuelas de discográfica para intentar dulcificar el contenido de sus discos. En uno de los camerinos del Teatro Alfil, con las primeras caladas mañaneras, el polifacético cantautor catalán responde al cuestionario que le pregunta sobre su nuevo disco. En esta ocasión se trata de un disco doble donde retoma parte de la obra poética y musical de Pepe Sales (1954-1994), pintor, poeta y compositor que dejó un conjunto de canciones y poemas --”50 canciones de amor y droga”-- que casi nadie conocía más allá de su familia y amigos. “Cançons d’amor i droga”, el primero de los CDs, está íntegramente cantado en catalán y cuenta con diecinueve temas. “Un regalito para Espanya” es el segundo, y lo constituye buena parte de las canciones del disco anterior adaptadas al castellano. Pepe Sales, yonki y homosexual confeso y practicante, murió de SIDA sin llegar a ver su obra publicada y ahora es Albert Pla quien retoma esa antorcha y se mete en la piel, en las infecciones y en las obsesiones de tan directo y excesivo personaje. “Sales no era conocido”, explica el propio Pla. “Bueno: en su casa y a la hora de comer sí, pero no era un tipo que tuviera vida o carrera artística. Coincidí con él porque, cuando estaba a punto de morir, una amiga suya intentó que él grabara o publicara algo. Recogió todo el material suyo que encontró y se fue al mismo productor con el que estaba yo. Veía su material por ahí y él conocía el mío. Intentaron grabar ese disco, pero él ya no pudo, estaba muy mal. Y todo aquello se quedó ahí, muerto. Entonces, por efecto imán, supongo, me fue llegando. Me preguntaban: ‘¿tú no estabas interesado?’” Todas estas coincidencias habría que situarlas a principio de la década de los 90, que es cuando Pla tuvo la oportunidad de coincidir de forma indirecta con el moribundo Sales y que es cuando alucinó con su poesía. “En aquella época estaba en auge el rock en catalán y, cuando le conocí, me pareció muy curioso. Alucinaba con que hubiera tanta historia con el rock en catalán y que hubieran esas canciones que a mí me parecían mucho mejores que cualquiera. Me parecía curiosa la manera en que escribía el catalán, cómo lo trataba, todo tan de verdad, tan normal. No sé cómo explicarlo. Es una cosa…”

La fascinación de Pla por personajes extremos es algo a lo que sus seguidores ya están acostumbrados. Ahora se van a poder dar un festín por el lado más bestia de la vida con la representación de unas canciones que se mueven dentro de los parámetros del exceso vital; un círculo vicioso que hace paradas en la cárcel (la rumba “Era Perkins”, el recitado maquiavélico “Libre”), la química (el lamento herido de “San Cristo de las Farmacias”, la cuasi nana de “Mi camello”), la homosexualidad (la susurrada sinuosa “Lefa”, la deshilachada “Home com cal”), la muerte (“Tres acords contra la sida”, la espectacular y dolorosa “Nueva York”), sin doble lectura posible y con la gnosis y la grima que da asomarse a ciertos abismos terrenales. Está claro: si Sales habla de droga, habla de caballo. “Sí: es muy hecho entero. Me sorprendió la manera con la que trata el tema, la naturalidad; me sorprendió por eso que siempre te sorprenden las cosas, porque lo raro es ver a alguien que habla de algo que le pasó de verdad. Así de fácil. Con la de películas que oyes al hablar sobre la heroína, sobre la droga, y que él lo hable así, tan normal. Es otro punto”.

El disco, en verdad, en origen era un espectáculo teatral, uno de ésos en los que Pla se embarca de vez en cuando (como ya hiciera con Marisol Galdón en “Caracuero”). Se trataba de retomar aquellas coincidencias y enseñanzas acaecidas casi una década atrás. Esta vez no era una obra teatral al uso, sino un espectáculo poético musical que retrataría la vida de Sales a través de sus canciones y sus poemas. En definitiva: el diario de un yonki relamido por sus propias angustias, sus cabreos, sus esperanzas y, sobre todo, la conciencia de la autodestrucción. Para montar el espectáculo, Pla se juntó con el director Alex Rigola. “No sabíamos muy bien lo que íbamos a hacer; lo único que teníamos al principio era la voz y la guitarra. Con Alex tenía ganas de trabajar desde hacía mucho tiempo y surgió la oportunidad. Yo tenía el material desde hacía mogollón”. El aldabonazo definitivo llegó con la inclusión de la actriz y DJ Judit Farrés (a.k.a. Nim). “Montamos el espectáculo. La cosa era estar yo solo. Luego vino Judith, que se supone que era una tipa que estaba por ahí. Entonces ella trajo todos esos sonidos industriales y empezaron a salir todos los arreglos. En principio la contratamos como actriz, pero empezó a pinchar y así. Fue Judith la que trajo esas sonoridades”.

Y es que el enfant terrible de los cantautores ibéricos se extrema esta vez incluso en lo musical, pues, si bien pululan sus clásicos e inquietantes recitados, alguna que otra rumbita y otras composiciones de sonoridades habituales, en el disco se da paso a sonidos de carácter industrial, agresivo, que confieren un halo bastante anticomercial al conjunto. “A mí me llamó Alex”, nos dice la propia Judit. “La primera vez que hablé con él ya tenía la idea de meter una tía, en plan una musa, que pululaba por ahí. El ya sabía que yo pinchaba. Tenía samplers y, cuando empezamos a ensayar, se fueron introduciendo los sampleados en las canciones. Fue todo muy rápido”. Previo a todo este trabajo de arreglos, que terminó por definir el carácter de las canciones, al director y al actor-cantautor les había tocado lidiar con el hecho de tener que hacer canciones donde sólo había intenciones, bocetos. “Es que Pepe nunca había cantado. Estuvo relacionado con un grupo que se llamaba Bocanegra, que hizo un disco, y algunas de las canciones eran suyas, pero sin participar él. De la cinta que yo tenía vimos que algunas tenían música, musicadas por él mismo. Otras las teníamos como si fueran poemas y nos fuimos inventando la música”.

Así que el origen era, única y exclusivamente, un espectáculo músico teatral, pero fue la casualidad lo que terminaría induciendo para crear un disco de todo aquello. “Teníamos que estrenar en junio de este año, pero a Alex le hicieron director del Teatre Lliure y nos propuso estrenar allí en septiembre. Así que teníamos estos dos meses, julio y agosto, libres; habíamos acabado lo ensayos y …”. La cosa es que terminaron en los estudios Musiclan con Mora y Solé a los botones y el propio Pla a la producción. Fue en los propios estudios donde salió la idea de grabar “Un regalito para Espanya”, pues, en inicio, el espectáculo y las canciones eran casi en su totalidad en catalán. “Sales escribía en catalán: tan sólo tenía un par de temas en castellano. Cuando nosotros grabamos era un disco en catalán. Metimos en el espectáculo las dos en castellano y alguna traducción, algún bonus, como esa que canto con Robe, ‘Viva Espanya’. Fueron saliendo cosas. Como nos salió la temporada aquí, en Madrid, en el Teatro Alfil, fui haciendo un puzzle con todo lo que tenía”. “Yo no tenía ni idea”, explica Judit, que en el disco se encarga de voces, loops, scratches, clarinete y arreglos. “Cuando iba al estudio no sabía que íbamos a hacer también un disco en castellano. Cuando estábamos arreglando, Albert estaba en el estudio de al lado grabando no sé qué en castellano”. “Sí”, aclara Albert entre risas. “Lo hice en secreto, con el técnico en el estudio de al lado. Me daba vergüenza. Las músicas son básicamente las mismas, aunque llevan pequeñas diferencias, otras líneas de loops. El regalito para España es posterior: salió en el mismo estudio, con el tiempo que nos sobraba”.

Al final tenemos un disco doble donde Pla se hace rodear de un equipo solvente y sólido acorde a sus, ora minimales, ora estrambóticas, necesidades sonoras. Entre los colaboradores de lujo se encuentra Quimi Portet (ex-El Ultimo de la Fila), que mete guitarras, bajos y arreglos en media docena de composiciones. “Quimi está por casualidad. Se pasó un día por el estudio, estuvo escuchando, le dimos una canción y le cambió la música. Estaba con Antonio Fidel y Juan Carlos García y se pasaban por ahí, por el estudio. Sin más. ‘Oye, que en ésta meto una guitarrilla’, ‘que aquí un bajo’… Ibamos a la primera, a hacer un único pase. Así fue con todos los músicos”. Finalmente, Antonio y Fidel se han encargado de la mayoría de las bases rítmicas del disco. Otros colaboradores, de carácter puntual, que destacan son el guitarrista flamenco Diego Cortés, que colaboró con Pla en el espectáculo en directo anterior; Gerard Quintana, el cantante de Sopa de Cabra, que se hace el “Gos blus” y aporta unos cuantos coros, y Roberto Iniesta, con el que se marca un dueto en la brutal y metalúrgica “Viva Espanya”. “A Robe le pensé para ese tema. Ese concretamente, sí. Era uno de los bonus que quería hacer desde el principio, una adaptación al castellano”. Como detalle póstumo, es el propio Pepe Sales quien pone la voz en la canción “Home com cal”. “Es de cuando se intentó hacer la grabación antes de que muriese: son unas bases y una voz de referencia. Si os fijáis, el arreglo está como medio inacabado”.

De momento, éstas son las ultimas noticias de Albert Pla, hasta que le dé por sacar un disco nuevo con temas propios. “Pues para eso no sé. Un día de éstos me pondré. Canciones hay, claro. Pero antes tenía que hacer esto, y te lías y te lías…” Otra de esas liadas es un pequeño cameo en una película nueva, al estilo del que se marcó en “Airbag”. “Hemos hecho ahora una película con Joaquín Jordá: la banda sonora y también una pequeña actuación que sale”. Mientras tanto, y si no le has visto en su nuevo espectáculo --que para cuando leas estas líneas ya habrá abandonado Madrid--, puedes acercarte a otra ciudad, a unos de esos teatros que contratan obras poco convencionales, y dejarte arrastrar por este asfixiante universo. “El espectáculo de Madrid es todo en castellano. Es lo mismo, más de lo mismo, cambia poco. Luego hacemos girilla hasta mayo: el Actual de Logroño, Bilbao, Valencia, Granada…”

Kike Babas & Kike Turrón

Albert Pla. “Cançons d’amor i droga. Pla es fa el Sales”. Ariola

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