|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Café Tacuba. Septiembre de 2003 Una añeja banda con recursos brillantes
Pero vayamos al año 99, antes de que publicaran su anterior trabajo, un disco de versiones de un grupo chileno conocido como Los 3, que saldría en el 2002: “Tras la gira de ‘Revés/Yo soy’ “(su anterior disco en estudio con música original)” nos dimos cuenta de que llevábamos doce años tocando de seguido, teniendo sólo vacaciones de dos semanas a lo sumo. Decidimos darnos espacio para hacer cada cual lo que quisiese, abrir la mente y regresar con más sangre al grupo”. Replanteando su carrera, que empezó con la década de los 90, los Café Tacuba son un grupo atípico, y así lo plasman en “Cuatro caminos”, su sexta entrega discográfica. Respecto a su año sabático, y al inicio de la composición de este disco, nos cuentan que, “tras tomarnos el año de receso, nos habíamos puesto una fecha para empezar los ensayos allá en el D.F. Al juntarnos, fue bonito comprobar que seguía habiendo lo que tiene que haber para poder trabajar. Tocamos y tocamos. A nosotros nos va mucho eso de componer juntos, en el ensayo. En México le decimos El Palomazo, eso es, improvisar con una figura melódica y seguirla todos”. Al parecer, una parte de las composiciones aquí expuestas son producto de esa improvisación, puesto que los cuatro Tacubas son, ante todo, músicos. Y de su tierra, México, amantes tanto de lo popular y tradicional como de lo contemporáneo o actual. Para llevar a buen puerto las posibilidades del estudio el combo ha reforzado la producción con cuatro nombres, amén del suyo: Aníbal Kerpel, Gustavo Santaolalla, Dave Fridmann y Andrew Weiss. “Hasta antes de este disco siempre había sido Santaolalla, pero vimos que, dentro del grupo, había cuatro visiones. Por eso se llama ‘Cuatro caminos’. Hicimos una lista de nombres y se fueron decidiendo éstos. Queríamos saber qué iba a pasar con estas canciones cuando esta gente las tomase. Queríamos ganar sonidos y para nosotros es imprescindible renovarnos en cada disco”. Para sorpresa de quienes siguen la carrera del grupo diremos que, por primera vez (sin no contamos un unplugged que se hicieron para la MTV, donde sí usaron un percusionista), utilizan una batería, dejando los secuenciadores y cajas de ritmo, antes siempre utilizados, aparcados a un lado. Las baquetas las toman dos profesionales que han trabajado, entre otros, con Beck. Los resultados, para ellos, son casi mágicos: “parte del concepto del grupo fue contraponer siempre la parte electrónica a la acústica. Hasta ahora se hizo, así que esto, para nosotros, es diferente. Nuestra música avanzó como un juego: seguimos algunas reglas, pero otras las rompemos. Lo vamos haciendo más divertido. No olvidamos nuestro pasado ecléctico, no más que ahora estamos en esto. En otro momento ya sacaremos otras influencias”. Claro que, esa tesitura que adoptan podría levantar las críticas de quienes les querían más tradicionales: “La gente está feliz porque el disco es más sencillo, directo y espontáneo. Nosotros somos de buscarle cuatro pies al gato y en este disco todo se simplificó. Salen menos nuestras influencias. Aquí queremos hacer rock, tocar, y eso es lo que hemos hecho”. Su vida discográfica siempre ha ido a remolque de preciosos e inspirados conciertos. Allí es donde los Tacuba saben sacar su vena instrumentista y meterse la tradición mexicana en el bolsillo para luego contagiarla. Ahora nos hacen balance de esa larga carrera: “cuando empezamos en el D.F., hace más de doce años, no era muy difícil tocar: había una alternativa para los grupos que empezábamos (salas, sitios sin presupuesto, radios…). La industria del rock presionó demasiado, se llevó todo por delante y no sé si el precio que puso está acorde con lo que la gente tiene en el bolsillo”. Nos nombran, entre sus últimas preferencias mexicanas, a Liquits, además del circuito ska: Panteón Rococó, Salón Victoria o los Plastilina Mosh y el Gran Silencio, estos dos últimos ya conocidos por estas latitudes. De los grupos de aquí nos dicen que “gran parte del auge del rock en español en México vino por grupos argentinos o españoles. Por ahí la industria presto atención a Caifanes, Maldita Vecindad, Fovia… Era el 85 o 86. En México los grupos que llegaban eran, por ejemplo, Radio Futura, con buenos conceptos y grandes canciones: para mí es de lo más valioso que escuché. La pena es que no ha llegado nada más fresco allá, salvo cosas underground. También tocamos con Celtas Cortos y nos gusta mucho La Mala Rodríguez”. Por último, averigüemos los motivos del tan sonoro nombre del grupo: “en el centro de la ciudad de México está un lugar llamado Café de Tacuba; es de principios de siglo y representa muy bien lo que es el mestizaje en México. El café viajó de las Américas a todo el mundo, y tacuba es una palabra que usaban los aztecas: significa el lugar donde crecen los mimbres. Seguimos pensando que nuestra música es mestiza, con todas las ramificaciones que eso supone, con todas las mezclas que tengamos”. Turrón & Babas
Café Tacuba. “Cuatro caminos”. Universal |