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Fito Cabrales presenta su tercer disco, el primero tras la separación de Platero y Tú. Octubre 2003

Tener al psiquiatra dentro

Lo que se inició como un divertimento ha terminado siendo una de las sorpresas más agradables del último panorama musical español. Alfonso Cabrales, o Fito, como le conoce todo el mundo, lanzó, hace cinco años, un álbum intimista en el que quería mostrar lo que escribía cuando trabajaba al margen de Platero y Tú. Hoy, convencido de que el proyecto interesa a muchísima más gente de la que en principio pensaba, Fito es un artista consolidado en solitario y Platero ha pasado a la historia.

“Lo más lejos, a tu lado” es el título del tercer álbum que Fito firma con sus Fitipaldis, una banda que siempre fue una ilusión virtual y que, poco a poco, va consolidando a sus miembros convirtiéndose, realmente, en un grupo duradero. En el frente, la pequeña figura del cantautor bilbaíno que, partiendo de su pasión por el rock, ha conseguido construir un universo en el que hasta la rumba, las piezas instrumentales o la ranchera tienen cabida. Aunque muchos lo auguraran, no era precisamente Fito el que habría apostado por ello cuando convenció a una compañía discográfica para que le pusiera en la calle “A puerta cerrada” (98).

En principio él sólo quería no dejar morir las canciones, enseñar a quien quisiera verlo qué es lo que se cuece en su cabeza cuando, tras actuar en un pabellón lleno hasta los topes capitaneando a Platero y Tú, terminaba cantando en un pequeño bar y poniendo negro al camarero que sólo tenía ganas de cerrar el garito.

Pero la cosa gustó tanto que Extremoduro eligió a la banda para tocar con ellos en su gira del 99 permitiendo que mucho de su público confirmara que el invento de Fito, aunque no tenía nada que ver con lo que hacía con Platero, “molaba”. “Es asombroso lo que la gente quiere a Fito”, comentaba un promotor haciendo balance de los primeros conciertos que, ya sin Extremoduro, los Fitipaldis realizaban en Madrid agotando las localidades. El comentario no era gratuito: si Platero hacía que la gente se cargara de adrenalina y saltara sin descanso Fito tocaba la fibra sensible, transmitía desde su pequeño esqueleto encontrando en el público algo más que la mera fuerza bruta. Caía simpático, conectaba.

Tras aquello llegó “Los sueños locos” (01), un disco que rompía previsiones y que conseguía unas ventas espectaculares. Muchos aventuraban ya el fin de Platero y Tú, el grupo había entregado “Correos” (00) pocos meses antes, y se empezaban a percibir síntomas de agotamiento. Fito había envejecido con su público, pero el grupo del burrito no. “Ninguna banda se disuelve solamente por un motivo: siempre hay varios”, recuerda Fito. “Cuando suceden estas cosas no se habla nunca de algo que ocurra de un día para otro. Sí es cierto que fui yo el primero que comentó el asunto, pero no fue, en absoluto, porque viera mi futuro más cómodo con los Fitipaldis que con Platero. Al contrario: cuando saqué ‘A puerta cerrada’ apenas vendimos quince mil copias y yo no lo consideraba en ese momento un proyecto de futuro. Fue con ‘Los sueños locos’ con el que vendí una cantidad respetable de discos y fueron esas ventas las que favorecieron que el primer disco también se disparara. Era, siempre, mucho más fácil vender cualquier disco de Platero que uno mío. No voy a negar que lo a gusto que estoy con los Fitipaldis habrá influido también en la separación de Platero, pero no ha sido la causa fundamental, sino una más. Después de doce años juntos se percibe menos ilusión en las cosas aunque hay muchos motivos para alegrarse de lo que hemos hecho juntos”.

Ahora, cuando habla de su proyecto, Fito se muestra mucho más expresivo y locuaz que antaño. En la campaña de promoción de “A puerta cerrada” no se atrevía a considerar su álbum como “algo serio”: lo presentaba siempre como una especie de divertimento apuntando, aunque no se le preguntara, que Platero seguía siendo el primero de sus amores. Tres años después, al lanzar “Los sueños locos”, ya admitía que, cuando se involucraba en algo, no podía tratarlo simplemente como una anécdota. Había querido mostrarlo así, pero, en el fondo, tenía que admitir que aquello no era cierto, que los discos quedan para toda la vida y que a nadie le gusta hacer un disco sin más, como quien se fuma un cigarrillo. Ahora, cuando habla de “Lo más lejos, a tu lado”, habla realmente de su obra, de su niño, de un parto que nunca deja de ser doloroso aunque el camino esté lleno de rosas. Fito, además, siempre ha señalado que sus discos en solitario le reflejan en el momento en que los hace y no hace falta ser un lumbreras para percibir que “Lo más lejos, a tu lado” no es un disco de jolgorio y bulería. “Fue un momento bastante duro, de transición, de romper cosas… Personalmente, esa época no ha sido uno de mis mejores sanfermines. He pasado muchos disgustos y broncas, pero… eso ya pasó. Una vez que acabé el disco volví a estar encantado de la vida”.

Es cierto. Nos sentamos frente a frente y no deja de sonreír. Ni cuando habla de Platero y de las acusaciones que algunos le han hecho de cargarse al grupo. Lo toma todo como viene, mostrándose como es y sabiendo que si la gente le aprecia es, precisamente, porque tiene bien poco de artificial. En una hora tiene que asistir a una firma de discos y le han dicho por teléfono que ya hay una cola considerable de gente que quiere tener un ejemplar del álbum recién puesto a la venta y que permanecerán allí ordenadamente hasta que llegue él con su rotulador. Habrá que hablar deprisa.

-- “No me gusta hacer esperar a nadie. Ya sé que luego las cosas nunca empiezan a su hora, pero no quiero que la gente piense que, si hay un retraso, es porque yo no he llegado a tiempo. Es como los conciertos. No veas si me jode tener que esperar. Nunca he entendido por qué los conciertos nunca empiezan a la hora que se anuncian”.

-- Háblame del disco, del tiempo que te llevó componerlo…

-- “Compongo poquito a poquito porque yo soy de ésos a los que les cuesta componer. Considero que las canciones son como una fruta: algunas veces están verdes y otras maduras. Para este disco contaba con otras cuatro o cinco canciones que, al final, se han quedado fuera, y es por eso, porque no llegaron a madurar antes de hacer el disco. Ahora no quiero ponerme con ellas, arreglarlas o tratar de terminarlas, porque estoy convencido de que, si lo hiciera, terminarían sonándome parecidas a las que he grabado y, cuando por fin las pusiera en disco, no me parecerían nuevas. Prefiero hacerlo así: si no estoy contento del todo con una canción la dejo reposar. Me gusta cuidar los discos porque, en el fondo, quedan para toda la vida y no me gustaría estar descontento por haber incluido en alguno una canción que no me satisficiera del todo antes de grabarla”.

Empieza la conversación. Básicamente se basará en “Lo más lejos, a tu lado”. El resto queda para la intuición del que escucha y escribe. Unas horas antes he podido escuchar el álbum y no me ha sorprendido: es Fito 100%. Un poco más desnudo, tal vez, pero con un mayor cuidado en los arreglos.

-- “A nivel de canciones no es muy diferente. Tengo las limitaciones que tengo, las asumo e, incluso, me gusta tenerlas, así que… de donde no hay no se puede sacar. En lo que sí es diferente este álbum a los dos anteriores es en el sistema que hemos utilizado para grabarlo. De un tiempo a esta parte casi todos los discos que oigo me suenan sobreproducidos, me avasallan. Por eso he preferido dejar lo justo, lo bonito, en lugar de enmascararlo con una tropa de sonido. Quería resumir y utilizar, por ejemplo, una guitarra bien expuesta que siete doblándose. El asunto me costó horrores porque, a la hora de llenar los huecos que tenía en las canciones, ya no valía con soltar guitarrazos. Si tú metes cuatro guitarras la potencia ya te tapa el hueco, pero si usas una sola has de saber muy bien qué notas has de meter para que no quede pobre. Me costó un horror, de verdad”.

-- Tú, además, siempre has dicho que eres de quienes prefiere grabar rápido…

-- “Lo más rápido que puedo. Si las canciones mías fueran más sencillas grabaría más rápido todavía, pero, claro, para hacer ciertas cosas necesitas cierto tiempo y la gente adecuada. Ultimamente me encuentro más a gusto en el estudio, pero no me gusta perder el tiempo en él”.

-- Para eso siempre viene bien que el productor sea un tipo como Iñaki (Antón, guitarrista y productor de Extremoduro y, de siempre, guitarrista de Platero). Os conoceréis como dos hermanos…

-- “No trabajo con Iñaki porque sea mi amigo, sino porque es bueno y tiene uno de los mejores estudios que yo, al menos, conozco. Esos son los dos pilares fundamentales para trabajar con él. Después, y en ese orden, está el tema de la amistad. Los amigos los quiero para tomar potes con ellos y, del mismo modo, cuando trabajo quiero hacerlo con gente que lo hace bien. En este caso, además, se añade el hecho de que llevo con Iñaki toda la vida y que me resulta muy fácil trabajar con él. También está el hecho de que el estudio es su casa y que, cuando grabamos, no estamos con rollos de mirar al reloj y esas cosas”.

-- Escribes para ti y cantas para todos. Eso lo has dicho un montón de veces. ¿Qué era lo que querías contarte en esta ocasión?

-- “No lo sé. Me quedo bien cuando acabo la letra de una canción. Es como tener al psiquiatra dentro”.

En el álbum aparecen numerosos músicos de estudio, más que en cualquiera de las anteriores grabaciones de los Fitipaldis. Estos, que continúan en su alineación con Batiz (guitarra), Roberto Caballero (bajo) y Javier Alzola (saxo), han visto aumentar la familia con la incorporación de Chema Pérez, el que fuera, hasta su fin, batería de los ya desaparecidos Enemigos. Como invitados aparecen el inevitable Iñaki, incluyendo un solo de guitarra y una parte de… ¡trombón!, y el Lichis, líder y alma mater de La Cabra Mecánica.

-- “Al acabar la gira ya sabía que iba a cambiar de batería, así que llamé a Chema, que siempre me ha parecido de los mejores baterías que hay en España. En principio sólo pensaba en el disco y tenía la idea de que entre él y Gino Pavone hicieran ese trabajo. Chema aceptó y, a lo largo de la grabación, percibimos que había buen rollo y que nos entendíamos bien, por lo que le propuse hacer la gira con nosotros. El tío se mostró encantado y me alegro, porque es más majo que la hostia. Musicalmente tenemos muchas cosas en común, pero trabajando con él le he descubierto como el gran músico que es. ¡Si hasta canta mejor que yo!”

-- Una de las canciones del álbum, “Quiero ser una estrella”, es de Los Rebeldes. Creo que hacer la versión fue una sugerencia de Loquillo, ¿no?

-- “El Loco me llamó un poco antes de terminar la gira. Me comentó que estaba coordinando un homenaje a Carlos Segarra y que quería que participara en él. Yo acepté encantado hacer una versión porque los Rebeldes siempre fue un grupo que me gustaba. Un poco más adelante volvió a llamarme y me dijo que se desentendía del asunto: por lo que fuera, el proyecto no había cuajado. De todas formas, yo, como le doy mucha importancia a la palabra dada, quería demostrar que cuando dije que participaría no lo hice simplemente por cortesía. Hay muchas veces que proyectos de este tipo cuentan, en principio, con un montón de colaboraciones y que, a la hora de la verdad, no aparece nadie. Decidí meter la canción en mi disco para dejar claro que, cuando dije que la haría, era verdad”.

-- Otra de las canciones llamativas del álbum es “Las nubes de tu pelo”. Dices que fue después de hacerla cuando te diste cuenta de que estabas hablando de Robe (Iniesta, el mandamás de Extremoduro)…

-- “No soy el único que, cuando escribe, no sabe exactamente por qué lo hace. En mi caso quizás lo descubro con el tiempo, y ésta es una de esas ocasiones. Después de hacerla me di cuenta de que no la habría escrito si no conociera a Roberto”.

-- Pero no es una especie de homenaje o algo así…

-- “No, no, para nada. Ya te digo que fue a posteriori, cuando la había escrito, cuando me fijé en el detalle”.

-- Tus dos discos anteriores habían tenido la particularidad de venir acompañados de un tebeo, una “versión para sordos” en la que diferentes dibujantes construían historietas alrededor de las canciones del álbum. En éste, sin embargo, lo que hay es un DVD con la grabación de un concierto y con un vídeoclip.

-- “Lo hice adrede porque ya habíamos sacado un tebeo en los dos anteriores. Es cuestión de romper: yo no quiero ser como Iron Maiden, que en todas sus portadas tiene que sacar el mismo muñeco. Pienso que cuando te marcas ciertas señas de identidad éstas se vuelven peligrosas con el tiempo, favorecen que, cuando cambies, la cagues. Ya había colaborado con todos los dibujantes que me interesaba y no creo que haya muchos más dentro del panorama español. Por eso, en esta ocasión, le concedí el libreto a Txus Alday, un pintor amigo mío. El creó un cuadro de cada canción y lo que aparece en el álbum es una reproducción a tamaño pequeño. Sigo, y seguiré, cuidando el arte en los libretos de mis discos, pero intentaré no repetirme en ese aspecto”

El disco, para más señas, viene envuelto en estuche de digipack y presenta, por primera vez, una fotografía de Fito en la portada. Ha sido grabado en La Casa de Iñaki entre mayo y julio de este año y masterizado en Londres por Ian Cooper. El álbum, curiosamente, no será presentado en directo con el formato habitual que Los Fitipaldis han expuesto desde su creación; las primeras interpretaciones del nuevo material se harán… en teatros.

-- “A mí me gustan más las salas en invierno que los festivales en verano, pero los teatros tienen algo especial que me apetece probar. En la gira anterior ya hicimos dos actuaciones así y la experiencia me pareció increíble. En una sala tocas para el público, pero en un teatro tocas para cada una de las personas que están allí. No hay priba, los porros se tienen que fumar a escondidas y todo el mundo te ve de puta madre. Llegas, incluso, a escuchar lo que el público dice y éste, a su vez, percibe todo lo que ocurre en el escenario. Es un verdadero reto porque, en un teatro, fallas una noche y la has cagado. De todos modos, después de los teatros, que son catorce fechas, haremos las salas. Lo de los teatros es para ponernos nerviosos”.

-- Lo de buscar nuevos retos es algo que parece que te va. ¿Has hecho alguna vez balance de cómo han resultado todos los retos asumidos por tu proyecto en solitario?

-- “Si tuviera que valorar lo que he hecho con los Fitipaldis supongo que siempre llegaría a una conclusión positiva. Cuando hice el primer disco, o antes de hacerlo, nunca pensé que esto pudiera llegar a interesar a tanta gente. Vender rock’n’roll cañero es fácil, pero esto… temas largos, con solos instrumentales… Yo pensaba que era cosa de una minoría, muy difícil de vender”.

-- Lo cierto es que vendes lo suficiente como para que tus discos ya aparezcan copiados en las famosas mantas. ¿Es algo que te moleste?

-- “No creo que sea la persona más adecuada para dar una opinión. Lo que sí tengo claro es que, en el caso de la piratería, a grupos como éste lo que le quita en ventas se lo genera en asistencia de público a los conciertos. Cuando veo a toda la gente que va a vernos tocar tengo muy claro que no vendemos, ni mucho menos, tantos discos. Yo, particularmente, lo que sí les pido a los piratas es que no tiren los discos al suelo, que si quieren venderlos pongan unas balditas o algo así. No me gusta eso de ver mi música por los suelos”.

E.P.

Fito y Fitipaldis. “Lo más lejos, a tu lado”. Dro

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