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Cuerdas Rotas. Noviembre de 2003

Nudillos sedientos

El quinteto madrileño lanza su primer disco, una muestra bruta de sus canciones que sirve más bien de presentación que de primer disco oficial. Sus gustos abarcan un abanico demasiado amplio, cosa que entorpece el que se centren en un palo para golpear con él bien fuerte. Los años hablarán, pero por ahora habla este capítulo introductorio construido con la obsesión por los vatios, con el volumen pisado a fondo y con la agresividad que marca el presentarse en sociedad. Intenciones les sobran a esta pandilla de irreverentes punkarras y metaleros, amigos desde la adolescencia, vecinos de Coslada y San Fernando y con antecedentes en grupos como Deskalabro, Dexperdicio y Paranoia C (alguno con maqueta publicada en Potencial Hardcore). Para entender el contenido de “III milenio” echemos un vistazo a las músicas que consumen habitualmente. “De los cinco integrantes del grupo creo que cada uno tenemos nuestros propios grupos e influencias, y eso se nota en la música de Cuerdas Rotas, ya que es un cóctel de lo que nos ha venido gustando desde hace mucho tiempo a cada uno. No podríamos definir a qué se parece Cuerdas Rotas: creemos que a nada. Escuchar ‘Anda suelto’ puede recordar un poco a los AC/DC más cañeros, ‘III milenio’ probablemente suene a grupos nu metal y ‘Operación merluzo’ puede que recuerde a los primeros Metallica. Nosotros, ahora que está muy de moda encasillar a los grupos en estilos, nos hemos inventado el electric-metal: creemos que es la mejor definición que podemos tener”. De su primer paso por un estudio de grabación en condiciones guardan un recuerdo grato: “Hemos grabado nuestro primer trabajo en los estudios Subssonic bajo la dirección de Gerard y con la colaboración de Dani (Silicone Transpirate). Fue muy divertido y lo pasamos muy bien todos; hubo buen rollo en todo momento. Como anécdota curiosa no hubo ninguna a excepción de la contribución en los coros de ‘Anda suelto’ por parte de Gerard cuando estábamos a punto de finalizar la fase de grabación: fue un puntazo ver cómo los técnicos se integraban de una manera tan natural en el proyecto”. Dichos técnicos, Dani y Gerard, han sido los que les han hecho las veces de productores, algo que se nota en la grabación, ya que el grupo hubiese ganado en el estudio con la participación de alguien más involucrado en sus canciones y en su idiosincrasia musical.

Para el tema de las letras, el grupo no necesita crítica alguna. Ellos mismos se lo dicen todo, aunque a mi parecer, se cierran en banda a sus antiguas experiencias musicales. “Las letras son de lo mejor que te puedes encontrar en el disco; hablan de muchas cosas cotidianas: de sentimientos, de experiencias vividas, de lo que nos gusta, de lo que no nos gusta… Son, en fin, una visión muy personal del mundo que nos rodea. Claras, duras y directas, van dirigidas a todo el mundo y cualquiera podría entenderlas en estos tiempos que corren. Hay que decir, eso sí, que son bastante críticas y duras con la realidad actual”. Para el nombre del grupo, Cuerdas Rotas, han buscado la cercanía y la globalidad del suelo que pisan y del mundo en que viven. “El nombre nos lo inventamos nosotros: fue algo que nos gustó desde el primer momento porque a cada persona puede darle a entender una cosa diferente. Si ves la portada del disco puedes pensar en la pobreza de los niños: ellos pueden ser las cuerdas rotas de este mundo. Para alguno de nosotros puede ser la cantidad de cuerdas de guitarra y bajo gastadas para llegar hasta donde estamos. Es un nombre que tiene mucho sentimiento y que te hace pensar, sobre todo si escuchas las letras del disco”. Por último nos queda dejarles espacio para que nos cuenten sus planes y cómo va siendo su rodaje en directo. “Llevamos bastantes conciertos por Madrid y tenemos previstos algunos más. El 22 de noviembre, en la sala Ritmo y Compás, tocamos junto a Ardatxo e Inem Killers, el 6 de diciembre en Móstoles junto a la Víbora Lagarta y otro grupo más, y el 17 de diciembre en el Jimmy Jazz. Todos nuestros conciertos han sido muy normales, aunque con ello no queremos decir que no hayan sido cañeros. La gente nos está apoyando a muerte y las críticas que hemos recibido siempre han sido muy buenas. Esto nos da una buena inyección de moral para seguir nuestro camino hacia adelante. Lo único que podríamos decir como anécdota es que la primera vez que pisamos un camerino fue alucinante”.

Kike Buitre