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Amparanoia no se para y publica “Enchilao”, su disco más cubano. Mayo de 2003 Gira que te gira
“Somos viento” apareció en abril del año pasado y no han pasado ni doce meses antes de que Amparanoia vuelva a salir del estudio con un disco bajo el brazo. Para Amparo, andaluza de nacimiento y universal de adopción, un álbum solamente es necesario para disponer de canciones que cantar en sus interminables giras. A partir del nuevo repertorio pone en marcha su caravana y viaja de aquí para allá con la única ilusión de tener un público delante. Y sabe que lo tiene. Su música aporta el magnetismo de la universalidad, de la globalización bien entendida. Con sus canciones, cualquiera puede sentir que la música escuchada es suya, puede cantar e, incluso, bailar hasta caer rendido. Pero no es ésa la única virtud de Amparo. Tras sus letras aparecen sentimientos personales que son extrapolables casi a cualquier persona, sentidos recogidos de la calle y de la relación personal, ecos de quienes, por lo que sea, no tienen la facilidad de escribir. Junto a la alegría desbordante de sus fiestas aparece la otra Amparo, aquélla que aún no se ha inmunizado a la hora de ver cómo funciona el mundo, la que ve crecer a sus hijos, la que no entiende de fronteras ni de sellos en el pasaporte, la que aterriza en Cuba y revive por dentro. Es la Amparo que se desvela en “Somos viento” y en “Enchilao”, ciertamente lejana del huracán que exponía en “El poder de Machín” y en “Feria furiosa”, sus dos primeros discos al frente de Amparanoia. En sus últimas grabaciones vuelve a aparecer la andaluza contaminada de blues, como en sus primeros pinitos como cantante, pero inmersa en un universo musical latino. Y es que los amigos cuentan. Fue caer en Madrid, a mediados de los 90, y descubrir el mestizaje de Lavapiés y la, por entonces, agitada vida de Malasaña. Su vida cambió y lo hizo para bien: se dio cuenta definitivamente que la música es un aire de ida y vuelta en el que los proyectos se hacen a corto plazo y en el que lo más importante es cantar. Cantó de día y de noche, recortando su pelo y poniendo en marcha su primer Amparanoia. Ahí cabía todo, pero sabía que aún había más por descubrir. Y eso es lo que la hace viajar sin descanso, tocar noche tras noche y aceptar en su grupo a todo aquél que pueda enseñarle algo. -- Cuéntame, antes que nada, lo que has estado haciendo entre disco y disco. Por lo que tengo entendido te has dado dos o tres vueltas al mundo… -- “Entre disco y disco hemos viajado por Europa y México, pero no hemos dado la vuelta al mundo. Todavía”. -- Cuando empezaste a pensar en “Enchilao”, ¿qué era lo que querías hacer? -- “Quería expresar mis sentimientos a través de las letras, con una gran influencia de la música cubana. ‘Enchilao’ es quizás, nuestro disco mas cubano. También quería apostar por la fusión con la electrónica, lo acústico, los samplers y el duende del momento”. -- ¿Cómo compusiste las canciones? ¿De viaje? ¿En colaboración con otros? ¿En tu casita tomando té? -- “Todas las bases y las programaciones están creadas por Muñeco. Las letras y las melodías son mías. Ha sido un trabajo entre los dos, muy compartido. Luego venían músicos, cantantes, amigos… y nos iban dejando grabadas cositas que nosotros hemos ido intercalando, sampleando… ¡Lo hemos pasado bomba!” -- Sin embargo, en tus dos últimos trabajos parece que te distancias del espíritu más festivo de Amparanoia. ¿Es algo premeditado o es que te sale todo más relajadito? -- “Tenemos el deber de ser alegres y, en mis directos, hay fiesta, mucha fiesta. Pero los discos son una toma de conciencia, una manera de comunicar, y la verdad es que ‘Dolor, dolor’ (el tema que abre el disco) es un sentimiento que me acompaña”. -- ¿Cómo presentarías tus nuevas canciones? -- “Mis canciones quieren decir a la gente: ‘Oiganme: no están solos’”. -- Haces una versión del “Dos gardenias”… -- “Es una canción de Isolina Carrillo que popularizó Antonio Machín. Nos propusieron versionearla para la película ‘Machín, toda una vida’ y fue la primera canción que trabajamos Muñeco y yo solos, la que nos dio la guía y las señales para empezar ‘Enchilao’”. -- ¿Dónde habéis grabado el disco? ¿Cuánto tiempo os llevó? -- “Hemos grabado en nuestra casa, durante seis meses. Como te contaba, hemos estado Muñeco y yo todo el tiempo y hemos contado con músicos de vez en cuando. Durante esos seis meses hemos trabajado todas las ideas y se han quedado las tomas frescas. Hemos limpiado, vaciado... hemos tenido tiempo suficiente para darle el sonido y el ambiente que queríamos. Así que lo hemos producido Muñeco y yo. Luego nos fuimos a Figueras, a MusicLand, con Carlos Jaramillo de ingeniero de sonido para la mezcla, y lo ha masterizado Tim Young en Londres”. -- Como me has acostumbrado a que, en cada ocasión y con cada disco, tienes una banda distinta, estaría bien que me dijeses cómo está la formación ahora. -- “La banda de Amparanoia es energía y movimiento: hay músicos que me acompañan desde hace años y otros que van saliendo y llegando. En esta gira me acompañan José Alberto Varona con la trompeta, Vesco Kunchev en la viola, Carmencita Niño al bajo, Cari Da con el piano y coros y Muñeco a la batería y al cajón”. -- Creo que ya hemos hablado de todos los datos “técnicos” o de “crédito”. Dime ahora en qué se diferencia, en tu opinión, “Enchilao” de tus discos anteriores. -- “Es todo eso que te cuento: letras con las que me identifico. Como siempre, experimentamos con la música. Como siempre, buscamos en distintos estilos. Como siempre... es un disco más de Amparanoia, un paso más hacia mi búsqueda. Lo que quiero es hacer música buscando en mi interior para contárselo y cantárselo a la gente en mis conciertos”. -- ¿No te has encontrado últimamente con algo que te haya afectado a la hora de componer? ¿Algún músico que te haya impresionado? ¿Algún amigo que te haya ayudado? -- “La vida me sorprende cada día; confío mucho en ella. Es mi inspiración; incluso cuando estoy más baja y veo todo negro, siempre aparece una luz en algún momento. De pronto cambia: ahora está quieto, ahora se mueve, sube, baja... También me ayuda la música que me aconsejan mis amigos o la que me voy encontrando: me gustan Zuco 103, Sporto Kantes... muchos. Hay una cantante que me ha dado fuerte: Miss Dinamyte. Me recuerda a Laureen Hill y a Missy Elliot, pero sus letras, su voz y su groove son increíbles”. -- ¿En qué se diferencia esta Amparo de la que grabó el disco de debut de Amparanoia? Hace ya tiempo, ¡eh! -- “Esta Amparo tiene más experiencia; se siente joven, sin miedo, con ganas de compartir y de contar lo que siente, y sorprendida por todo lo que me está dando Amparanoia, un proyecto que crece y que se expande por el mundo. La Amparo de entonces jamás hubiera pensado salir de Malasaña y Lavapiés con su guitarra y sus canciones”. -- Pues ahora parece que lo que te cuesta, casi, es entrar. Me cuentan que te vuelves a ir de rulo… -- “Empezamos en mayo en Europa: Alemania, Bélgica, Holanda y España. A partir de junio: Francia, Italia, España... Estaremos girando hasta noviembre”. -- Me gustaría saber tu opinión sobre el resultado de “Somos viento”. Tanto sobre la respuesta de la gente que lo escuchó como del trabajo que realizó la compañía discográfica. -- “Es nuestro disco más internacional, el que nos ha abierto las puertas a Latinoamérica y Europa. Nuestro repertorio de directo de este año está basado en ‘Enchilao’ y ‘Somos viento’; es un disco que nos gusta tocar mucho. Referente al trabajo de la discográfica, creo que no estaban en su mejor momento cuando entró Amparanoia: fusiones, cambio de presidentes... Nosotros nos fuimos para Europa, llevamos nuestro ritmo y somos un grupo de directo. Si llega el día en que se nos conozca más pues bien, y sino… también. Lo importante es hacer lo que te gusta y poder vivir de ello”. -- ¿Quieres darme una opinión sobre la situación musical actual? ¿Opinar del asunto pirateril, del circuito de directo, de la cobertura de los medios de comunicación? -- “La industria discográfica lo tiene duro. Yo, como consumidora de música, te diré que nunca he comprado en una manta. Sí me han grabado un CD de un grupo para oírlo y, si me ha gustado, lo he buscado y me lo he comprado. Si sólo tiene un tema que me guste no me lo compro. No se trata de tener muchos discos, sino de tener buenos discos. Ultimamente sólo escucho la radio Tropical FM y veo vídeos de MTV. Los demás medios no me interesan”. “Enchilao” es, sobre todo, una muestra de la personalidad de su protagonista, un álbum hecho desde dentro. En el fondo eso no debería ser raro, pero actualmente lo es. En unos tiempos en los que los álbumes salen casi clónicos, la vida y las formas de Amparo se trasladan a los surcos del CD haciendo de cada una de sus obras un universo distinto. “El poder de Machín” era pura euforia, música de fiesta nocturna que se prolonga hasta el amanecer. “Feria furiosa” ya miraba para adentro, mostraba que, entre salto y salto, también hay momentos para descansar y sentir lo que ocurre alrededor. Si “Somos viento” era el paso natural provocado por nuevos viajes y nueva gente, “Enchilao” es un retrato que se vuelve íntimo a fuer de trabajar en mayor soledad. Los arreglos electrónicos cubren buena parte del disco y hacen ver que el terreno folklórico no se acaba en lo aprendido en la adolescencia. Las canciones ya no se tiñen solamente de vientos y guitarras, sino que se preocupan por reflejar también el otro sonido, el que cada uno tiene en la cabeza y no se puede respirar. El resultado no sorprende si conoces la evolución de Amparo, pero hará difícil localizar a la artista para quienes se quedaron en su primera propuesta discográfica. En “Enchilao” el sudor se deja para el escenario y lo que aparece es el vello irguiéndose casi con frío. Al fondo, los ecos cubanos que marcan ritmos y dejes, sones pasados por el filtro electrónico y guarachas ralentizadas. E.P. Amparanoia. “Enchilao”. EMI
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