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Los Reconoces. Marzo de 2003

Huyendo el rebufo

“La historia empieza hace bastantes años. Hubo algunos cambios en los componentes. De los primeros Reconoces quedan Luter y Joris. Es en 1998 ó 1999 cuando entran a formar parte de la banda El Búho y David y ya se sientan las bases de lo que es el grupo en la actualidad. Antes el rollo era rock más básico. En el 99 nuestro sonido se volvió más cañero, más fusionado, y se dio un gran paso en las letras en cuanto a madurez. A partir de ese año empezamos a ganar concursos (Fiestas de Primavera de Hortaleza, Crisis Rock en Guadalajara y cuatro o cinco más). Vimos que la historia podía ser más seria que la de unos coleguitas que quedaban para hacer unas cancioncillas. En el 2001 sacamos ‘Me lo guiso como puedo’, un alegato a la autogestión por necesidad, mareados por alguna que otra propuesta discográfica que nunca se hacía realidad. El disco se distribuyó en las tiendas Tipo. Llegamos a tocar en la fiesta del PCE en uno de los escenarios principales, en La Riviera como teloneros de Ixo Rai!, en la sala Arena en un homenaje a Leño… Y después de todo esto pasó el tiempo y nos tocaba grabar otro disco. Nos metimos en la historia ésta con El Coyote”.

Esta es hasta el momento, y en sus propias palabras, la historia de este grupo de “rock de akí”, historia que confluye en la actualidad en “Segunda impresión”, su nuevo trabajo en una discográfica que, de paso, se estrena con ellos: “El Coyote es una idea de Michel, de Canallas. A él le conocíamos porque ya nos había producido el primer disco y, antes de esto, por andar tomándola en algunos conciertos suyos y de otra peña. Poco a poco fue surgiendo un contacto personal más cercano. Cuando nos tocó grabar ‘Segunda impresión’ Michel nos propuso que fuéramos la primera referencia de su sello y nos metimos a ello. Es un disco independiente con un presupuesto independiente. Pero Grabaciones El Coyote se lo está tomando muy en serio (nosotros también) y estamos haciendo una labor entre discográfica y grupo que, a nuestro nivel, y en algunos aspectos, no tiene nada que envidiar a la de las grandes compañías. Además, es un proyecto en el que hay una gran ilusión, ya que, prácticamente, nuestro segundo disco y la compañía han nacido a la vez”. Lo cierto es que el resultado global demuestra que todos los involucrados han puesto el máximo cariño en el proyecto, sin olvidar el sano cachondeo que acompaña habitualmente a estos saraos. “La grabación fue un desparrame, ya que salíamos de marcha todos los días hasta las mil y teníamos que madrugar para empezar a trabajar en el estudio. Fue un castigo para las neuronas y los cuerpos y parece increíble que el disco haya quedado tan bien a pesar de todo. El único responsable del grupo fue Joris, el batería, que es un poco neuras y al que en el momento de la grabación le gusta aislarse del resto del grupo para centrarse en su trabajo. Estaría bien eso, pero el rocanrol implica muchas cosas a las que no puedes escapar. La grabación se realizó en Producciones Peligrosas, un estudio de Granada frecuentado por grupos como Canallas o Mamá Ladilla. Como técnico de sonido estuvo Jass, que se lo hizo muy bien, profesional y personalmente durante los diez días que duró la grabación. El productor, al igual que en el primer disco, fue el propio Michel, que nos dio ideas y actuó, sobre todo, como ojo crítico, lo cual viene bien de vez en cuando para no subirte a la parra y pensar que las canciones están perfectas”.

Entre tanto colegueo no se han olvidado, por supuesto, de echar mano de unos cuantos amiguetes: “en primer lugar Michel: estaba cantado que iba a meter algo. Con Kutxi (Marea) habíamos hablado alguna vez. Un día le comentamos lo del disco y dio la casualidad de que por esas fechas tocaban en Granada. No pudo decir que no: es una persona que no se olvida de dónde viene y sabe que estas cosillas ayudan mucho. Al final terminamos liando también al Kolibrí (Marea), que hacía buena pareja con El Búho (nuestro guitarra) y que se marcó un solo compartido en una canción. Angel y Ziku, de Envidia Kotxina, también vinieron a vernos y a cantarse un cacho de ‘Suerte’. Tampoco faltó para la ocasión Dani, un amigo francés de Joris que iba a venir muy bien para ‘Levantad!’, canción que tiene un final con rollo mestizaje que requería algo por el estilo. Este tema lo aderezó con la flauta travesera Eloy Heredia, colega de la gente de Producciones Peligrosas, y le dio un toque increíble. Serrano, de Despistaos, vino a hacernos el vídeo ‘making off’ y a meter un refuerzo de voces en ciertos sitios. El tío es una puta máquina, tanto con el vídeo como con sus canciones. Nacho Pacheco nos improvisó un solo de teclado. Las colaboraciones dan un rollo muy especial al disco. Además, están todas en su sitio; nada queda forzado ni ‘fuera de lugar’. Salvo el teclista y el flautista toda era gente con la que teníamos alguna relación anterior a la grabación, colegas o coleguitas”.

Hablado ya de su historia y de los vericuetos de su nuevo disco nos centramos en la música en sí misma, una suerte de rock básico cazallero que al oyente instruido le sonará de sobra, pero Los Reconoces visten los mismos hábitos de esa orden del rock estatal que no entiende de innovaciones ni experimentos: riff peleón y estribillo bacilón. Así, por ejemplo, pueden sonar a ratos a los Reincidentes menos directos y más líricos. “Nos han dicho que nos parecemos a Platero y Tú, Reincidentes, Rosendo, Porretas… incluso Inhumanos (¿?). No sé; puede que haya alguna pincelada de Los Reincidentes. Es un grupo que todos hemos escuchado, aunque quizás los tiros vayan más por otros derroteros. Nuestros gustos musicales son muy amplios y lo mismo escuchamos a los Rolling que a La Cabra Mecánica, La Polla, Camarón, Deep Purple o lo que haga falta. Luego cada uno tiene sus gustos particulares en el punk, el ska, el heavy clásico, el rocanrol de toda la vida, sonidos más ‘alternativos’ o, incluso, jazz. Si tuviéramos que nombrar algún referente común a los cuatro componentes el grupo sería Leño. ¿Influencias? Toda la música que escuchamos nos influye y no nos cerramos a nada, aunque la llevemos a nuestro terreno. Puede que lo que más nos condicione a la hora de hacer canciones en cuanto a la música sean los clásicos del rock ‘estatal’: Enemigos, Barricada, Kortatu, Extremoduro… aparte de Leño, como ya hemos dicho. Pero tampoco es algo que busquemos. En cuanto a las letras… lo mismo. Creemos que nuestras letras van por un lado distinto al mensaje directo de los Reincidentes. El objetivo es que cada uno cree en su cabeza una experiencia propia a partir de la experiencia que narramos en la canción. Por ejemplo, ‘La risa’ habla de la droga, pero cada uno vamos a darle un sentido diferente, ya que la canción sugiere cosas y quien escucha la va a entender en base a su propia experiencia”.

Les queda ahora abrirse un hueco en un “cielo” que parece ya bien cubierto por todas las bandas antes mentadas pero que, lógicamente, va necesitando un relevo generacional. “La cosa está jodida. El rock, además de una forma de expresión y un arte, también es un negocio y la gente de este negocio apuesta por lo seguro. Así vemos que, año tras año, son, más o menos, los mismos grupos los que tocan en todos los festivales y que las discográficas ‘grandes’ no arriesgan por sacar a grupos nuevos. No nos parece nada bien este monopolio. Y, si seguimos por este camino, ¿qué va a ser del rock cuando esos grupos hayan desaparecido? Platero y Tú ya no están, Los Enemigos tampoco… Quizá sea éste nuestro momento para hacernos oír. Eso ya depende de si conectamos con la gente o no. La gente, además, es muy cómoda y no se preocupa por la búsqueda activa de nuevas propuestas. Como eso se nos escapa de las manos, al menos seguiremos haciendo lo que nos gusta; y si cada día una persona nos conoce, se compra el disco y le gusta lo que hacemos, más que suficiente”.

Kike Babas & Kike Turrón

Los Reconoces. “Segunda impresión”. El Coyote