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¿Es posible elegir los mejores discos del siglo XX? Diciembre de 1999

Por lo menos, lo intentamos

Para terminar el año 1999 se nos ocurrió una idea tan enrevesada como divertida. Si bien las Navidades son la época ideal para regalar discos, en muchas ocasiones el público que no es demasiado conocedor agarra siempre la primera recopilación que le ofrece la tele o la campaña de publicidad mejor realizada. Nosotros quisimos presentarle los mejores discos del siglo para que tenga verdadera calidad donde escoger.

¿Somos demasiado presuntuosos? Puede ser, pero la idea nos agradó lo suficiente como para ponerla en marcha. El sistema que ideamos fue buscar a algunos de los máximos conocedores de los diferentes géneros musicales y proponerles la idea. Nuestras primeras llamadas fueron un aluvión de problemas: "¿Cómo se pueden elegir los diez mejores discos? ¿Vale aquel pirata inolvidable del mejor concierto que jamás realizó Fulanito? Es que lo mejor de Mengano no se ha editado en España"

Ante ello, decidimos poner unas reglas de juego y presentarlas a cada experto para ver si las aceptaba. Dichas reglas debían expresar nuestro deseo de hacer "la gran colección del siglo" y, al mismo tiempo, ofrecer viabilidad para realizarla. Después de pensar un largo fin de semana creamos este reglamento de cinco puntos:

"El dilema es el siguiente:

1.- Se trata de elegir los diez mejores discos del siglo, tanto por su trascendencia como por su innegable calidad.

2.- Son válidos en la elección recopilatorios personales o álbumes en directo. Es posible que, en épocas antiguas, cuando el concepto de álbum no existía, sí hubiera artistas imprescindibles cuya obra se ha recopilado con posterioridad. Al mismo tiempo, la faceta de directo es fundamental para entender a algunos artistas y obras.

3.- Sería deseable que en la selección se abarcasen las diferentes tendencias del género.

4.- Se procura que quien no es aficionado encuentre obras representativas, prestigiosas y válidas para introducirse en el género con total seguridad de satisfacción.

5.- En lo posible, sería interesante que dichos discos puedan encontrarse todavía en las tiendas y, del mismo modo, que se eviten las cajas recopilatorias de alto precio."

Dicho reglamento fue propuesto a un experto por cada uno de los estilos que elegimos como representativos y fundamentales de las diferentes tendencias que han abarcado el siglo XX. Se trata del blues, el jazz, el folk, el country, el rock, el pop, el soul, el funk, la canción de autor, las nuevas músicas, las corrientes electrónicas, los ritmos étnicos y la música latina.

Desde el momento quedó claro que la misma selección de estilos era, de por sí, tan complicada y discutible como cada una de las elecciones que habrían de venir después, pero todos y cada uno de los expertos aceptaron el reto asumiendo dicho precepto. Es imposible elegir diez, pero…

Llegamos a aceptar tres excepciones a raíz de las consideraciones que nos hicieron los maestros. En los géneros de pop y rock aceptamos una lista de diez discos nacionales y otros diez extranjeros. Entendimos que las obras nacionales en estos géneros pueden ser sumamente válidas aun cuando nunca entrarían en una lista única. Preguntamos dicha posibilidad a los responsables de los otros géneros y la consideraron innecesaria. Unicamente en el caso del jazz permitimos que la lista se fuera hasta los veinte títulos aceptando que es el estilo que ha estado vigente, en el terreno de la grabación, durante el siglo completo. En el caso del blues o el country, que también han abarcado la totalidad del siglo, la producción discográfica ha sido mucho menos amplia y más localizada, por lo que no consideramos necesaria una ampliación de la lista.

Dichas listas han de ser entendidas, sobre todo, como un divertimento aunque, considerando a quienes las han realizado, no puede negárselas criterio. Cada uno de los discos presentados aquí son completamente incontestables, si bien está claro que, a la hora de elegir diez discos por estilo, siempre uno puede tener su propio gusto.

Unos han elegido diez obras fundamentales, otros se han centrado en los artistas ineludibles y referentes y han elegido recopilaciones de su obra y alguno ha preferido realizar un recorrido histórico por el género o centrarse en los estilos que lo han conformado a lo largo de la historia.

A continuación, por tanto, presentamos ciento setenta discos que deberías tener en tu discoteca si eres abierto de mente. En caso de que no lo seas y prefieras un único género musical para toda tu vida podrás, cuando lo desees, acercarte a otros con total seguridad de que estos álbumes colmarán la mejor de tus expectativas.

No podemos sino dar un enorme agradecimiento a quienes se han partido la cabeza haciendo estas listas. Cada uno de ellos tiene en su casa una colección de discos que, probablemente, no cabría en la de ninguno de nosotros y, a fe nuestra, que los escuchan. Están, además, completamente informados sobre las novedades musicales que aparecen diariamente en los géneros en los que han sido elegidos y están considerados como prestigiosos críticos y comentaristas en las mejores publicaciones del país. Son (gracias a todos) Javier de Cambra, quien buceo en la historia para resumir el jazz en veinte discos; Luis Lapuente, a quien obligamos a separar el funk de cualquier otra cosa; José Miguel López, el hombre más respetado en el terreno de los ritmos étnicos; Pedro Giner, quien hizo cien listas de rock antes de entregarnos la definitiva; Julio Ruiz, abarcando la enorme producción de lo que entendemos por pop; Luis Lles, probablemente uno de los pocos capaces de abarcar todas las corrientes electrónicas con sus nombres y apellidos; Diego A. Manrique, verdadero amante y conocedor del soul más recalcitrante; Luis Martín, siempre abierto a lo novedoso y etiquetable como nuevas músicas; Fernando Neira, quien tuvo que buscar tiempo de donde no existía para elegir los discos de folk; Manolo Fernández, uno de los pocos críticos que ha contado con un programa de country en el dial español y, con seguridad, el mejor conocedor del tema; Maurilio de Miguel, que nos entregó el primero su lista de canción de autor; José Manuel Gómez, quien con un pie aquí y el otro en Latinoamérica nos hizo su lista de música latina, y Juan Luis Vela, dueño de la mayor colección de discos de blues que conocemos.

 

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