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Bangles. Junio de 2003 Volver a probar
En su segundo álbum (“Different light”, 86) participó Prince firmando como Christopher. Llegó el éxito y los reproches: mientras que conseguían subir cada uno de sus singles a altísimos puestos en las listas, la crítica no hacía más que decir que el cuarteto no era sino unas niñas monas incapaces de defenderse mínimamente bien encima de un escenario. Su tercer disco resultó el acabose. Literal. Llegaron al número 1 y se largaron a casa. “Everything” (88) incluía “Eternal flames”, una canción que ha quedado como el emblema Bangles y que está incluida en cualquier recopilatorio que se aproxime a la música pop de los 80. Pero aquello no fue suficiente: el cisma ya se había iniciado cuando Susanna quiso jugar a ser también estrella de cine y terminó con un portazo mientras Vicki decía: “vale, no pasa nada. Lo solucionaremos”. Veinticinco años después de aquello las Bangles vuelven a grabar. Cada una de ellas tiene familia y tres de las cuatro habían intentado otras aventuras musicales en este tiempo. Con todo, el asunto era ineludible: las Bangles han firmado, queriendo o sin querer, nueve recopilatorios de sus canciones en la década de los 90. El último, un “Essential” que probablemente verá pronto la luz en España. Lo nuevo se llama “Doll revolution” y, más que una obra musical en sí, parece una película de ésas en las que todo parte de una reunión de viejos amigos que hace mucho tiempo que no se ven. “Incluso durante nuestra época de mayor éxito los críticos siempre parecieron tirar por el camino más fácil: ‘Extravagante garage band femenina apadrinada por Prince convertida en una refinada banda pop’. Por algún motivo nos malinterpretaron y consideraron una máquina prefabricada”, comienza Vicki echando balones fuera. Susanna templa gaitas y afirma que, “a pesar de las cosas tan sensacionales que se lee en la prensa acerca de nosotros, siempre hubo ciertas dosis de magia cuando nos reuníamos las cuatro en una habitación, cogíamos los instrumentos y nos poníamos a tocar”. Lo cierto es que, antes de grabar “Doll revolution”, las Bangles hicieron una gira que aparentaba ser, cuanto menos, profesional. Y eso parece ser lo que las llevó a contactar con Brad Wood para hacer un nuevo álbum. “Nos encerramos en una enorme casa de Los Angeles y nos propusimos divertirnos. Brad estuvo estupendo. Acabó siendo la quinta Bangle”, señala Debbi. De cuarenta proyectos de canciones terminaron quince y, para trabajar más a gusto, recuperan un proyecto que no había llegado muy allá en el pasado: su sello Down Kiddie!. “Nos dio el control total sobre la preparación del disco”, explica Michael. “Creo que eso fue definitivo para que la banda volviera a unirse. Todas hemos madurado y eso es muy positivo”. Y eso es lo que trae consigo “Doll revolution”, canciones pop rock hechas por gente madurita para, probablemente, gente también madurita. El álbum incluye piezas guitarreras, una versión de Elvis Costello y unas cuantas baladas de ésas que tanto gustan a las radiofórmulas. Es, en el fondo, como cumplir un sueño de juventud y nostalgia. R Bangles. “Doll revolution”. Down Kiddie!
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