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Miztura
Hay que admitir que, desde el principio, el debut de Miztura llama la atención. Estamos ante un álbum con envoltorio de single (caja estrecha) y con una banda que, en cuatro temas, es capaz de llenar más de cuarenta minutos de su existencia. Con éstas queda claro que no estamos ante un grupo de canciones ni ante una banda al uso. El cuarteto (Pablo Izaguirre, Andoni Valverde, Gorka Matxinbarrena e Ion Grijalbo), además, ha grabado en directo con todos los instrumentos y sólo ha dejado para una segunda pista el apartado de las voces. Estas, que cuentan también con la ocasional aportación de Sorkun, no parecen esenciales en la música de la banda, sino más bien un complemento que aporta variedad y que termina usándose como un instrumento más. Miztura es hijo natural de las bandas de improvisación. Dejan flotar sus guitarras sobre ecos de texturas y, en un momento dado, encuadran toda la inspiración de la banda dentro de una línea melódica. Sus construcciones no se constriñen al esquema de canción, pero tampoco se convierten en nada parecido a las pesadísimas "suites" que tanto se dan entre las bandas de virtuosos. El grupo ataca por la parte tensa de las cosas, fuerza los ambientes y genera composiciones que flotan entre la psicodelia y el post rock. Van de menos a más en cada pieza y no dudan en generar crescendos que se alargan poniendo al oyente al borde de la exasperación. El resultado es lúcido y, curiosamente, no exige del oyente. La propuesta es asequible y no se mueve en el ruidismo ni en lo experimental. Es, simple y llanamente, una música sin límites que se maneja bien por parte de este cuarteto. E.P.
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