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Nemo. Febrero 2003. Ambición escénica
A tenor de lo visto, el proyecto Nemo es ambicioso escénicamente, pero el grupo prefiere esperar para valorar lo que, realmente, puede añadir su trabajo a la escena actual. “Uno intenta dar lo mejor de sí mismo y se da por bien pagado si eso es captado por el destinatario”, comentan aun cuando asumen que no lo van a tener fácil en el panorama actual. “Creemos que hay unos grupos de muy alto nivel y con una gran experiencia acumulada en el tiempo, pero los estilos minoritarios siguen infravalorados y desatendidos. Parece que el trabajo acumulado por los grupos del norte de nuestro país ha condicionado a la opinión para ubicar este tipo de música en estas regiones. La otra mitad del país tiene la influencia del flamenco y en el centro da la impresión de que no hay nada. En cualquier caso, los resultados son el producto del trabajo, el tesón, la ilusión, la inversión personal de quienes estamos en esto”. Sobre su debut discográfico, los componentes de Nemo apuntan que “nos gustaría haber contado con tiempo, con un gran presupuesto para haber disfrutado de medios técnicos suficientes. Si nos atenemos a lo que hemos conseguido con lo que hemos tenido nos parece casi un milagro. Buscábamos algo que pudiera contener el sufrimiento, el esfuerzo, ‘la sangre derramada’ (Gore) por el folk. De ahí el título del disco”. Si bien el primer paso ya está dado (“esperamos llegar al corazón de la personas; con ese propósito lo hicimos y con el mismo lo representamos cada vez”), el segundo no será nada fácil de conseguir. El espectáculo que los miembros de Nemo presentan en directo requiere de sitios concretos para presentarse: “el espectáculo que presentamos en directo tiene que llegar a todos y necesitamos unos lugares que tengan unas dimensiones apropiadas para poder acoger a las doce personas que, en determinados momentos, coincidimos en la escena. Queremos dar un toque de atención a los señores promotores, organizadores, representantes… ¡Nemo existe! ¡Disfrútenlo, por favor!”. Conscientes de que la suerte hay que buscarla, el amplio colectivo que soporta al grupo intentará presentarse al público lo más extensamente que pueda. Mientras tanto, se puede disfrutar de un debut que deja un espléndido sabor de boca y que añade una guindita más en el pastel musical que no se conforma con lo obvio y lo banal. El folk modernista de Nemo ya tiene carta de presentación. R Nemo. “Folk gore”. Several
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