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Los mallorquines Sexy Sadie vuelven con cambio en la formación. Febrero 2003.

Empezar de nuevo

Hace realmente poco que lanzaron “Dream covers”, un miniLP de versiones que, de algún modo, hacía de entretenimiento de espera ante este “Lost & found”. El álbum resulta algo más que la quinta entrega de una banda como Sexy Sadie; en su caso es la confirmación de que un grupo encuadrado en los entornos indies es capaz de crecer sin renunciar en modo alguno a sus parámetros de estilo. ¿Qué hay de nuevo en este álbum?

Pues… fundamentalmente dos cosas: Sexy Sadie tiene nuevo bajista (Jaume Gost) y cuenta con un productor foráneo, el ultraconsiderado Nigel Walker, quien, al paso que va, se va a tener que comprar un chalet en España por todo lo que trabaja en estas tierras. Walker cuenta en su currículum casi con más nombres españoles que extranjeros, algo curiosísimo pero que demuestra su conexión con la música de nuestro país. Entre la abundante nómina de artistas con las que el bueno de Nigel ha grabado nos encontramos con Sergio Dalma, Pedro Guerra, Hombres G, Juan Perro, Ketama, La Oreja de Van Gogh, Los Rodríguez o el mismísimo Joaquín Sabina. El motivo por el que los mallorquines se pusieron en sus manos poco tiene que ver con eso. ¿O no? “Teníamos ganas de ponernos en manos de un productor al cien por cien, dejar en sus manos nuestras canciones. Y Nigel apareció en nuestro camino: nos enteramos que le gustaba nuestra música, le mandamos una maqueta y le encantó: dijo que haría el disco. Le explicamos que nuestro presupuesto no era de primera división, pero lo quería hacer de todas formas. Queríamos disfrutar haciendo un disco. ¡Eso era lo que buscábamos!”, comentan los miembros de Sexy Sadie sobre el particular. “Lost & found” se grabó en Palma, en los estudios Electric Chair, fue mezclado en Eurosonic y, finalmente, masterizado en Megapark por los Pant Brothers, todo ello en el último trimestre del 2002. Dentro de pocos días estará en las estanterías de las tiendas dispuesto a poner a prueba la permanencia de los Sadie en la memoria de los aficionados más recalcitrantes.

Y es que, cuando hablamos de un grupo que ya acumula cinco álbumes (uno de ellos con doble versión, ya que “Onion soup” también se editó “triturado” por Big Toxic) y dos miniLPs, estamos hablando de un constante pulso al tiempo. “Draining your brain” (95) era “inocente, rabioso, experimental, una declaración de principios” que abonaba toda la estética indie de la época y que contaba con un tema (“In the water”) capaz de marcar diferencias. Un año después llegó “Onion soup”, “curioso por sus influencias, emocionante por sus canciones, sucio por su sonido”, con un “remake” que hizo conmoverse hasta a la escena más ortodoxa. Habría que esperar un poco más para llegar a “It’s beautiful, it’s love” (98), “el cierre de una etapa, con un poco más de experiencia y sin miedo a mezclar estilos”. Fue el primer álbum en el que Sexy Sadie se quedó en formación de trío, por lo que la circunstancia “nos obligó a echar mano de muy variadas colaboraciones a la hora de grabar, colaboraciones muy acertadas, por cierto”. A finales del 2000, con casi todos sus compañeros de generación ya pensando en otras cosas diferentes a la música, Sexy Sadie sigue creciendo con “Butterflies” (00), “nostálgico, novedoso por la entrada de Carlos (Pilán, quien cubrió el puesto de Miki Serra). Tal vez no sea el más fresco, pero tiene muy buenas canciones y sonido”.

Evidente. No estamos ante unos primerizos aun cuando el grupo (Antonio Toledo, Carlos Pilán, Jaime García y el novedoso Jaume) siga sin romper el corazón de la mayoría o de dar un salto definitivo hasta el escalón de los más grandes.

“’Lost & found’ es empezar de nuevo y seguir donde lo habíamos dejado. La continuación a diez años de trabajo y diversión, pero también la ilusión y el empeño en construir algo nuevo como si fuera el primer día”. Así es como definen los mallorquines su nueva obra, un disco que no rompe su tónica pero que, con las mismas, abre nuevos horizontes. Sexy Sadie sigue ahondando en los efluvios de referentes británicos, música bastante distante del público español pero ensalzada por la generación de artistas que surgió en España a principios de los 90 relanzando con tesón la industria independiente de este país. En “Lost & found” siguen estando las mismas premisas, aunque pasadas por un tamiz mucho más elaborado que premia el detalle y el trabajo conjunto. En este caso, además, “ha influido mucho la ayuda de Nigel Walker, productor y arreglista, quinto Sexy Sadie diríamos. ‘Lost & found’ es otro disco de Sexy Sadie, ni más ni menos. Estamos muy orgullosos de sus doce canciones, simples y completas, sin pretensión y sin complejos”, añade el cuarteto.

Previamente al lanzamiento álbum el grupo presentó el año pasado “Dream covers”, un miniLP de versiones que ponía al descubierto, por si hubiera alguna duda, las preferencias musicales de los Sadie, una colección en la que no faltaban los omnipresentes Beatles, Kinks, Depeche Mode o Talk Talk, todas bandas británicas referentes en el pop de décadas anteriores y que, en su mayoría, se convirtieron en verdaderos iconos de la generación que abanderaba, como tantos otros, Sexy Sadie. La diferencia con los demás es que ellos… han durado, madurado y mejorado. “Hemos tenido suerte, buen hacer… y mucho aguante. Si la formación ha ido variando con el paso del tiempo es porque esto del rock no es tan fácil ni tan bonito como parece”, dicen haciendo una somera mirada al pasado. En relación a “Dream covers” apuntan que “si en algo se parece a ‘Lost & found’ es en el hecho de destapar nuestras influencias y, a la vez, hacerlas nuestras. Si se parecieran mucho más no habría valido la pena grabarlo”.

Si exceptuamos el intermedio de “Dream covers”, los mallorquines no aparecían discográficamente desde “Butterflies”, un álbum que, a la vuelta de dos años, marca cierta distancia con el actual: “Han pasado muchas cosas. José Luis (Sampol) dejó el grupo y decidimos resituarnos pensando y grabando ‘Dream covers’, un ejercicio necesario para volver a mezclar las influencias que la nueva formación nos brinda. Sólo por el hecho de elegir las canciones ya vale la pena. Volviendo a ‘Butterflies’, creo que la mejor prueba de su repercusión fue el concierto en Benicàssim. Veinte mil personas son muchas para un grupo acostumbrado a ‘crecer’ poco a poco”. Este último hecho, el de “crecer” en el terreno público, es la asignatura pendiente de una banda como Sexy Sadie. Para el oyente que siga su carrera desde fuera, sin conocer las interioridades del grupo, se empieza a hacer complicado asumir que los baleares vayan a convertirse, con su juventud, en una de las formaciones “malditas” de la escena española. Ellos, con toda la tranquilidad del mundo, no encuentran otra respuesta mejor que “a lo mejor es que en España nuestra música no tiene cabida en las listas de ventas”, algo que habría de superarse ahora que el terreno más vendedor está acaparado en los diez o doce nombres de los “triunfitos” de turno y que un buen montón de grupos de compañías independientes se encaraman de una o de otra forma a las listas semanales de discos más vendidos.

Con todo, siempre ha dado la impresión de que la repercusión de los Sadie ha venido dada, principalmente, porque el grupo se han mostrado un poco reacio a defender su material en directo. El hecho parecía entendible por vivir totalmente descuadrados del centro neurálgico de las actuaciones en vivo, pero ahora parece que el asunto tiene más visos de solución: “La solución es que tocamos más porque nos pagan más y podemos permitirnos tener todo un equipo en Madrid y otro en las islas para ensayar, con lo que volamos muuuuucho!”, comentan los componentes de la banda, quienes, al tiempo que han mejorado su infraestructura para el directo, han ido avanzando poco a poco en sus posibilidades a la hora de entrar en el estudio de grabación: “Estamos en el lugar más cómodo que jamás nos podríamos haber imaginado: cuatro ‘kilos’ para grabar y sin tener que rendir cuentas a nadie sobre nuestra música, pudiendo hacer con la pasta lo que nos dé la gana. Ojalá el próximo disco tengamos más: sería muy bueno, tanto para el grupo como para sus seguidores”, afirman.

Los Sadie ya están pensando en volver a la carretera con sus nuevas canciones. De hecho, ya están liados en la organización de su nueva gira de la que esperan “no perdernos y encontrarnos con todo nuestro publico, que, por cierto, es bastante”.

Ciertamente coqueto, simple en algunas facetas y tremendamente arrebatador en otras, “Lost & found” viene a poner de manifiesto que, si bien la evolución de Sexy Sadie no es ni rápida ni revolucionaria, el grupo ha conseguido llevar a un terreno propio influencias que han ido depurándose con el paso del tiempo. Si el efecto grunge y noise de los primeros 90 marcaba como una cruz indeleble sus primeras apariciones en público, los isleños han ido, con los años, aderezando sus posturas en torno a un pop cuidado, preciosista pero sin manierismos, arreglado pero sin sobreproducción. No estamos, por tanto, ante un grupo que vaya al tercio de las modas, sino, como suele ser habitual en la escena española, ante uno de los que, con el tiempo, pasa a valorar más lo histórico que lo innovador. En las últimas entregas de los Sadie se ha podido ir apreciando cómo, poco a poco, su gusto por sonar bien ha ido desplazando al ruidismo y, con las mismas, su evidente influencia del pop británico ha dejado bastante atrás las tendencias americanas que imperaron en sus primeros años de funcionamiento.

La banda, además, no tiene la presión que otros artistas se inventan cuando sus discos empiezan a aparecer en las mantas de las calles (“no nos afecta. A quien más afecta es al pobre inmigrante ilegal al que una mafia está explotando y al que le caen todos los palos”) o cuando sus fans comienzan a descargarse sus temas de Internet sin querer pasar por caja (“la distribución de música gratuita a través de Internet es una vía de promoción muy buena para grupos desconocidos”). Ni siquiera pueden considerar como una molestia la abrumadora dominación de “OT”, aunque, eso sí, ponen sus peros al asunto: “la actuación de TVE en relación a monopolizar su oferta musical con los cantantes de OT es que no monopolizan su oferta musical, sino “la oferta”. Es una tomadura de pelo que con el dinero público se geste un negocio de esa magnitud además de empobrecer inmensamente la, ya de por sí, patética oferta cultural en España… en lo musical claro”.

Los Sadie siguen a su ritmo, permaneciendo cuando sus compañeros de generación son, en su mayoría, pasado.

E.P.

Sexy Sadie. “Lost & found”. Subterfuge

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