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Christina Rosenvinge. Enero de 2003

Sin vuelta atrás

Asentada desde hace algo más de tres años en Nueva York, la madrileña Christina Rosenvinge vuelve a España para publicar y presentar (en formato libro-disco) su segundo trabajo en solitario de su etapa estadounidense bajo el título de “Foreign land”, nombre que, según nos cuenta, hace referencia a su estado de “extranjera perpetua”. Calificada por la revista “Time Out” de Nueva York como “one of the finest singer song-writers of New York City”, Christina se ha hecho un hueco en la escena independiente de la Gran Manzana y ha girado por el país más poderoso del mundo para tocar y participar en diversos festivales. En enero de 2001 publicó “Frozen pool” respaldada por una banda formada con algunos músicos amigos, como Lee Ranaldo y Steve Shelley (de Sonic Youth) o Tim Foljahn y Janet Wygal (Two Dollar Guitar) entre otros. Algunos de ellos han participado en “Foreign land”, un disco elegante, delicado, minimalista, íntimo y muy personal. “Este disco es más experimental que ‘Frozen pool’, aunque continúa por la misma línea. He intentado crear nuevas estructuras para las canciones más allá del clásico estrofa-estribillo-estrofa-estribillo. En cuanto al sonido, he sido más radical con el minimalismo; en cuatro canciones he salido de la estructura clásica de banda y he añadido un cuarteto de cuerda que unas veces toca arreglos muy bonitos al estilo de las bandas sonoras de Michel Legrand y otras es francamente disonante”, nos explica Christina, que resume y define este trabajo como “vanguardia nostálgica”.

Con reconocidas influencias, como Marianne Faithful,  Nick Drake,  Velvet Underground,  Astrud Gilberto,  Philip Glass,  Sonic Youth,  Cole Porter,  Kraftwerk o Stereolab, esta madrileña reconoce que el impacto del 11 de septiembre en la sociedad norteamericana repercutió en la grabación del disco, un proceso accidentado pero que ha dado los resultados esperados. Consciente de su poder para evocar atmósferas teñidas de cierta melancolía, pero también con cabida para la esperanza y la alegría contenida y sosegada, Christina explica que las letras se acomodan a las melodías y se funden con ellas para expresar sentimientos profundos de amor. Así, señala que “todas las letras, de una manera u otra, hablan del punto en que una relación alcanza la velocidad de crucero. No del primer enamoramiento, ni de la ruptura, si no de la resistencia y la lucha de poder”.

Sobre el formato de disco-libro, con fotografías en blanco y negro de su compañero sentimental Ray Loriga, la artista dice que fue una propuesta que El Europeo le hizo hace cuatro años. Las imágenes evocan, para Christina, “una película en la que no pasa nada y que no existe”.

Otra novedad de esta entrega es que se ha publicado en España, ya que “Frozen pool” se editó en Estados Unidos, Japón y Europa (pero no aquí). La madrileña aclara que “éste es mi país y quiero que la gente me escuche. Mi primer disco no salió aquí por problemas entre las distribuidoras. Yo no tuve nada que ver”. Con la intención de venir de gira a España en 2003, Christina se conformó con presentar el disco este mes de noviembre en La Casa Encendida con el aforo agotado y cosechando buenas críticas, como corresponde a un trabajo bien hecho.

Oscar Santamaría

Christina Rosenvinge. “Foreign land”. El Europeo