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Christina Rosenvinge. Enero de 2003 Sin vuelta atrás
Con reconocidas influencias, como Marianne Faithful, Nick Drake, Velvet Underground, Astrud Gilberto, Philip Glass, Sonic Youth, Cole Porter, Kraftwerk o Stereolab, esta madrileña reconoce que el impacto del 11 de septiembre en la sociedad norteamericana repercutió en la grabación del disco, un proceso accidentado pero que ha dado los resultados esperados. Consciente de su poder para evocar atmósferas teñidas de cierta melancolía, pero también con cabida para la esperanza y la alegría contenida y sosegada, Christina explica que las letras se acomodan a las melodías y se funden con ellas para expresar sentimientos profundos de amor. Así, señala que “todas las letras, de una manera u otra, hablan del punto en que una relación alcanza la velocidad de crucero. No del primer enamoramiento, ni de la ruptura, si no de la resistencia y la lucha de poder”. Sobre el formato de disco-libro, con fotografías en blanco y negro de su compañero sentimental Ray Loriga, la artista dice que fue una propuesta que El Europeo le hizo hace cuatro años. Las imágenes evocan, para Christina, “una película en la que no pasa nada y que no existe”. Otra novedad de esta entrega es que se ha publicado en España, ya que “Frozen pool” se editó en Estados Unidos, Japón y Europa (pero no aquí). La madrileña aclara que “éste es mi país y quiero que la gente me escuche. Mi primer disco no salió aquí por problemas entre las distribuidoras. Yo no tuve nada que ver”. Con la intención de venir de gira a España en 2003, Christina se conformó con presentar el disco este mes de noviembre en La Casa Encendida con el aforo agotado y cosechando buenas críticas, como corresponde a un trabajo bien hecho. Oscar Santamaría Christina Rosenvinge. “Foreign land”. El Europeo
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