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Manu Chao. Enero de 2003

Suma y sigue

Recientemente ha salido al mercado el directo “Radio Bemba Sound System”, el tercer trabajo de Manu Chao desde que comenzase su andadura en solitario, un pachanguero y sudoroso collage-live donde el músico francés se hace acompañar de la banda con la que ha recorrido medio mundo en los últimos dos años.

Si echamos un vistazo a la carátula interna del CD podemos leer una interminable lista de países y ciudades que han tenido la visita de la briosa Radio Bemba, un listado que, a priori, ha tenido que suponer un rompecabezas para seleccionar el material destinado a incluirse en el disco. “No fue una selección de todos los conciertos, no. Nos hubiésemos vuelto locos”, nos corrige el propio Manu: “la fecha fue la de París por razones básicamente técnicas; era el único concierto con dos días seguidos y eso nos permitía reaccionar ante cualquier problema técnico. Es una fecha cualquiera; no es siquiera el mejor concierto. El disco, aclaro, no es una selección de las mejores canciones de los conciertos de la gira”. Por lo expuesto queda, entonces, este directo como un ejercicio casual, anecdótico, testimonial, que no pretende tener el carácter definitorio con el que se acoge este tipo de empresas, una especie de “pasaba por allí” al que Manu ya nos tiene bastante acostumbrados: “todos los conciertos están grabados en minidisc; están en una bolsa, aunque la mayoría de los conciertos ya están en Internet. El más recomendable es el de Génova o el de Amsterdam. Finalmente, de Paris utilizamos sólo un día. Fundamentalmente fue para no liarnos en escoger lo mejor: oímos lo del primer día y nos gustó. Si lo haces de otro modo empieza la paranoia. Luego hemos retirado de ese concierto lo que no estaba bien, lo que no cuajó”. Llama la atención que sea el propio artista el que recomiende otros conciertos de esa gira distintos al que se ha grabado “oficialmente”, o incluso que avise de que se puede disfrutar de esos otros conciertos a través de la red. “Están por todos lados. Todos esos conciertos no los he puesto yo: la peña lo hace. Del de París tenemos algún material suelto, con menos calidad y que no suena en el disco que sí colgaremos nosotros en la red. Creo que Internet alivia mucho el peso de sacar un disco nuevo; hace que no sea algo tan importante”.

El resultado final del álbum responde a ese carácter de recorta-pega que Manu ha impreso a toda su carrera, algo que, en este caso, le ha acarreado más de una crítica. “Las respeto y acepto totalmente. Es verdad: es un recorta y pega mío. Si me hubieran dejado una semana más ese recorta y pega sería incluso más notable. Cuando vi el concierto, cuando lo estuve escuchando en el aparato cada noche, empecé a cortar y añadir, a meter loops”. Obviando las criticas externas, el propio Manu tiene su personal opinión del trabajo: “no sé si en casa funciona, pero te aseguro que en los bares sí. Esa es mi recomendación: es un buen disco para los camareros, para bares. Les permite una hora y algo de tranquilidad”.

En el ring mediático

Más allá de lo que es el nuevo trabajo de Manu Chao (al fin y al cabo un disco de música), es inevitable, cuando se trata con este personaje, que salten a la palestra todos esos otros paradigmas que Manu ha terminado por representar, haciéndose (o haciéndole) la punta de lanza de todo tipo de movimientos de resistencia global, desde el ecologismo al zapatismo. “Un disco como ‘Clandestino’ es algo muy político en Latinoamérica y en Alemania, por ejemplo, es pop exótico: no pillan demasiado la letra. En cada país sus cosas. En Latinoamérica es otra cosa, pero en Europa lo que me montó en el rollo político fue lo de participar en Génova”. Sea como sea, ha terminado por darse una especie “estereotipación” de Manu que unas veces le pone de angelical y otras lo sataniza. “Estoy acostumbrado; no es nuevo. Me está tocando ahora un poco de tormenta, pero eso nos pasó con Mano Negra y ya me acostumbré. Pienso que el tiempo es un caballero, siempre: pone las cosas en su sitio”, nos dice con tranquilidad mientras evita hacer algún tipo de comentario sobre el contencioso surgido a raíz del uso de unas frases de la megafonía anunciadora del metro de Madrid en su disco anterior, concretamente ésa que decía “próxima estación: Esperanza”. Aun así, Manu nos da una opinión indirecta del tema: “en Estados Unidos hay cazadores de primas; se dedican a buscar entre las canciones cosas que se hayan utilizado sin permiso. Creo que todo eso viene desde que los ordenadores han irrumpido en la música, los samplers y todo eso: limita la creación musical. La ley debería flexibilizarse: poder utilizar algunos segundos de algo, sin, por supuesto, copiar determinada cosa, daría mayor libertad para crear, para componer”.

Saltando la polémica, terminamos hablando de unas recientes jornadas zapatistas celebradas en Madrid en las que Manu ejercía de ponente compartiendo mesa con el director de cine Fernando León, el Premio Nóbel de literatura José Saramago y el músico Fermín Muguruza entre otros. “Esa experiencia la he vivido a toda hostia. Creo que les desbordó: se logró expectación, vino gente, faltó sitio, que es una pena, pero una alegría porque muchos se interesaron. En la mesa me quedé calladito; creo que no es mi sitio. ¡Compartir mesa con Saramago! El sí que lo hace bien. A mí me pidieron venir y acudí aun sabiendo que no soy muy locuaz para esos eventos”.

Ese incierto futuro

Lo cierto es que, con este disco, Manu cierra la etapa Virgin y se queda libre de contrato discográfico dejando terreno abonado para especuladores y adivinadores de cuál será su futuro más inmediato. “El disco en directo salió hace un par de meses. Ahora me toca organizarme, buscar. A día de hoy no tengo nada. En año y medio iré viendo. Tengo un montón de cosas que quiero hacer y no todas se podrán. Mis planes cambian en cualquier momento. Quiero ir al Polo Norte a grabar algo en vídeo: me emociona. También me motiva salir de gira o montar un periódico en Internet con información: lo estamos pensando entre unos cuantos. Son mil cosas y de todo eso tengo que elegir. También iba a abrir un bareto, pero eso se archivó. Si acaso, me gustaría una discoteca grande. Ese es mi sueño, pero no la encuentro en el barrio. Me gustaría tener ese lugar, con un pequeño escenario donde poder tocar cada noche, donde poder meter a currar a mis amigos. La idea es hacer una pequeña Factory; eso sería el espectáculo más bonito del mundo. Cada día iríamos afinando todo, haciendo teatro, una mini Feria de las Mentiras, un local de ensayo perfecto, con público… Ya no sé ensayar en un local de ensayo: hace tres años que no lo hago. Prefiero garitos, clubs en los que poder enseñar por la noche lo que hemos inventado por la mañana. No sé trabajar de otro modo; lo de las pajas mentales en el local de ensayo ya no me va”.

Desde luego que a Manu no le van a faltar ofertas y posibilidades, tanto para grabar como para tocar o para cualquier otra cosa. Sólo falta que el interesado se decida por algo. “Con tiempo, aunque ya voy haciendo cosas que me permiten madurar lo que haré. Estoy esperando a que el instinto hable: una vez que hable ya no hay que pensar. Ahora mismo tengo el instinto un tanto disparado; no hay nada claro actualmente”. Mientras decide sobre su futuro inmediato, algo de lo que no se olvida Manu es de su estudio portátil y casero donde siempre anda cocinando algo: “estoy grabando todas las chorradas que tenía en bocetos, asuntos que nunca terminé del todo. La estrategia es la de fumarme un porrito y trabajar. Ahora tengo más tiempo para estar en casa, grabando cosas, amontonando trabajo que luego, a veces, ni me acuerdo que tengo, así que le añado capitas. Pero no estoy pensando en disco ni en nada. En la mochila llevo siempre todo lo necesario y ésa es la gran victoria”. Y así, mientras remata en su pequeño estudio las miles de ideas que se le vienen a la cabeza, tampoco olvida el trabajo con la banda, tener siempre preparada la oferta del directo. “Oficialmente estamos separados desde Tokyo, en julio, pero ahora estamos ensayando en el Puerto Hurraco (bar barcelonés) y estamos bien. Es maravilloso. Humanamente y de todo, estamos como nunca: es una bandaza con muy buena onda y muy buena música. Oficialmente no os digo nada; no hay nada marcado en el calendario, pero quizá dentro de poco salgamos de gira”.

Que así sea.

Kike Babas & Kike Turrón

Manu Chao. “Radio Bemba Sound System”. Virgin

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