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Los conciertos del año 2003

Adiós, Suristán

Cosas de las que alegrarse: el Calderón volvió a acoger un concierto, la Peineta parece adecuarse cada día más a eventos multitudinarios y Madrid consolida un festival de jazz aunque sea “sui géneris”. En el lado contrario de la balanza están el constante goteo en la desaparición de salas (adiós Suristán) y el hecho de que los artistas españoles parecen no aceptar que un concierto es algo más que un ensayo con público.

Y es que, a la hora de comprobar la validez de las nuevas propuestas discográficas en el ámbito de la música en vivo, la mayoría de ellas resulta, en los últimos años, simplona, sin garra y sin ningún atractivo. No se está hablando aquí de que las bandas tengan que montar la parafernalia infantil que atesora Mago de Oz, pero tampoco se puede ir por la vida presentando un espectáculo que no tenga, en el aspecto visual, nada que ofrecer al público. La excusa de que una sala puede no estar preparada para otra cosa que no sea un mero concierto sin más valdrá para algunos recintos, pero se cae por su propio peso cuando hablamos de Aqualung o La Riviera.

Con ésas, el panorama de directo de este año ha deparado pocas, muy pocas, sorpresas, aunque una del tamaño de Deluxe bien vale un montón de bolos aburrido en la barra. Muy buena impresión causan también los Ministers, banda que algún día tendría que sacar un disco a la calle y darse a conocer un poco más allá de su limitado circuito habitual.

El caso es que, entre los músicos nacionales, nos encontramos, más o menos, con el mismo panorama que el de hace un año: los veteranos ganan por mayoría aunque sólo sea porque les vale poner encima de la tarima un repertorio capaz de colocar la sala boca abajo. Ahí están, para demostrarlo, los incombustibles Rosendo o Loquillo (este año también podríamos citar a Ramoncín), personal que con su sola presencia ya convence a cualquiera y cierra todos sus conciertos con un set list en el que los clásicos no se pueden contar con los dedos de las dos manos. También tuvieron su momento de gloria esa asociación ocasional que montaron Fermín Muguruza y Manu Chao, capaces de organizar una jarana de órdago en cualquier lado en que se paren por muy grande que éste sea.

A la hora de hablar de decepciones… mejor dejarlo. Es de esperar que los grupos a los que se les supone nivel sean capaces, en un futuro, de tocar en directo mirando a otro lado que no sea el suelo o dedicando menos tiempo a afinar las guitarras entre tema y tema. Muchas bandas de circuito, de las que tocan en escenarios mucho más pequeños y sudan porque se conozca su nombre, dan sopas con onda, a la hora de enfrentarse al público, a tantas y tantas “esperanzas” que se presentan como la “gran revelación”.

En el aspecto guiri, parece que la adecuación del Palacio de Vistalegre y La Peineta para recoger conciertos de gran aforo colaborará para que muchos artistas de relumbrón se dejen caer por aquí. Este año aparecieron Metallica, Bon Jovi, Linkin Park, Red Hot Chili Peppers o Radiohead (en las Ventas) entre otros, y casi todos cumplieron, más o menos, con las expectativas previstas.

De entre todos ellos brillaron con luz propia los Rolling Stones, banda que, con todos los años que puedan tener a sus espaldas, sigue mostrándose, en directo, muy por encima de cualquier otra banda que quiera convencer a miles de personas. Su espectacularidad en el montaje, su repertorio y su capacidad de comunicación superan aún, y de largo, lo que pueden ofrecer el resto de los artistas de relumbrón. De Springsteen, por ejemplo, mejor no hablar.

Platos válidos este año ha habido varios, y de gran gusto, además. Maceo Parker parece que no falla nunca, Björk presentó su propuesta con gran elegancia, Carlinhos Brown abrumó, Elliott Murphy, como casi siempre, se salió, Reincidentes convencieron, Pretenders decepcionó y Zebda dio muestras de su sobrada valía. En sala pequeña, Annbjørn Lien se exhibió, Bill Evans brilló, Hedningarna cumplió, Sex Museum grabó un disco y Nacho Vegas apuntó buenas maneras.

Dentro del jazz, la consolidación del “Emociona” ha generado abundantes conciertos de extraordinario nivel, pero todos apelotonados y en recintos pequeños. Tal vez habría que empezar a plantearse que los festivales tienen, entre sus deberes, el de convocar a la gente que, habitualmente, no va a las salas. Y bueno sería, para eso, acrecentar los aforos y abaratar un poquito los precios. Si no se hace así, resulta casi imposible para un aficionado medio poder asistir siquiera a tres de los más de treinta conciertos que se programan en el mes que dura el evento. “Viajazz” parece tenerlo más claro, máxime cuando cuenta con el equipo que consolidó el festival de Galapagar. Su programación, aunque cuenta con bien poco jazz, cumple la función de sacar a la gente de casa y ponerla delante de un escenario. “Galapajazz”, con los avatares sufridos este año, ha realizado una edición de inventario que esperemos no influya para su devenir futuro.

El resto de los conciertos, agrupados como siempre en pocos clubs y en el teatro del San Juan Evangelista, mantiene una línea uniforme que, por momentos, roza la sequía. De todos modos, la programación de estas salas, de acuerdo a su poder económico, resulta más que convincente, especialmente la generada por Clamores y el Café Central.

La nota más negativa del año ha sido, sin duda, la desaparición de un escenario como Suristán, válido para propuestas minoritarias y con un gran criterio en su programación. La sala, como otras muchas de nuestra ciudad, tuvo que pasar una enorme travesía sufriendo el constante acoso de la fuerza municipal, motivo que pesó, considerablemente, a la hora de traspasar el negocio. Mantener una sala así en Madrid es un esfuerzo de titanes que no se le puede exigir a nadie y eso trae consigo que hasta los más ilusionados terminen hartándose de las zancadillas.

Los de aquí

Deluxe. Aqualung. 4 de octubre.
Loquillo. Aqualung. 10 de mayo.
Rosendo. Aqualung. 7 de marzo.
Manu Chao & Fermín Muguruza. Palacio de Vistalegre. 28 de agosto.
Ministers. Xalamandra. 20 de septiembre.

Los de fuera

Rolling Stones. Vicente Calderón. 27 de junio.
Carlinhos Brown. La Riviera. 21 de mayo
Solomon Burke. Viajazz. 4 de julio.
Abbey Lincoln. Colegio de Médicos. 12 de noviembre.
Zebda. Aqualung. 11 de abril.
Elliott Murphy. Arena. 4 de noviembre.
Steve Coleman. San Juan Evangelista. 8 de mayo.

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