|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Los artistas del año 2003 Buenas expectativas Cada día es más difícil consolidarse, pero eso no quita para que, en un momento delicado, sigan surgiendo ofertas con altas dosis de interés. Lo complicado ahora es que mañana no te conviertas en un recuerdo del ayer. Llama la atención, pero cada año resulta más difícil ponerse a elegir a los solistas o bandas que, a lo largo de los últimos trescientos sesenta y cinco días, hayan consolidado una carrera sólida. En la mayoría de los casos, cuando ves que una banda puede empezar a asegurarse años de gloria, desaparece y se convierte en tres o cuatro subproductos. Por Madrid pasó, en el Festimad, la legión de Audioslave, muestra evidente de los tiempos que corren, y en La Riviera se pudo ver a Zwan, el invento de un Billy Corgan que, en poco menos de dos años, se ha cargado ya dos bandas. Es como si los grupos punteros abandonaran en cuanto se enteran de qué va todo esto. Puestos a apuntar, habría que señalar nombres como Linkin Park, que no ha bajado, con su segundo álbum, el listón que exhibiera en su debut y se ha convertido en el icono rockero de los chavalillos más jóvenes. Del mismo modo, se podría señalar a Richard Bona, quien, con un abundante trabajo en el último año, ha despejado la incógnita sobre su notoriedad y ha conquistado allá por donde ha pisado. Con las mismas habría que citar los nombres de Maceo Parker, quien ya ha dejado de ser un añadido pintorescamente funkie entre el público español para convertirse en una absoluta garantía, o Macy Gray, que ha dejado atrás las etiquetas que la pintaban como la “gran esperanza del soul” para convertirse por derecho propio en la actual reina del estilo. Por otro lado, y mirando mercados más concretos, las chicas de Dixie Chicks parecen haber cogido ya la coronita de laurel para no quitársela durante el tiempo que ellas quieran: arrasan el mercado norteamericano colocando el country tradicional en unas cotas tan brillantes como eficientes a nivel comercial. Algo similar hacen los Amigos Invisibles, uno de los grupos que ya ha contrastado el color en los ambientes electrónicos sabiendo servirse de artilugios tecnológicos para poner en marcha una música de lo más estimulante. Entre los españoles hay que miran con ojo decidido a la escena folk. Allí se está removiendo más tierra que en cualquier otro territorio y el movimiento está generando carreras que ya no pueden ser consideradas como “de paso”. Los nombres de Mutenrohi o Tejedor ya han pasado el túnel del aprendizaje y se han consolidado como ofertas tan solventes como innovadoras. Por otro lado aparece Amparanoia, combo variable que mantiene una línea de calidad suficiente como para pensar que lo suyo es ya mucho más que la letanía del “buen rollito”. Su trabajo del 2003 (“Enchilao”) sigue abriendo fronteras y dando calidad; demasiados discos buenos como para que esto siga siendo una promesa. Lo mismo ocurre con Perico Sambeat, uno de nuestros jazzistas que ya ha pasado de largo la etapa del meritoriaje. Sambeat es, hoy en día, uno de los grandes y ya debería empezar a pensar que su música puede trasladar más frentes y que no ha de quedarse reducida a los círculos integristas del jazz. Lo de Perico lo puede apreciar cualquiera y si bien su calidad ha sido reconocida considerablemente en los últimos años, en éste uno no puede sino rendirse ante los acordes de su “Friendship”, un disco en el que lo clásico y lo contemporáneo cruzan juntos el canal de la música. Por último, no podemos evitar citar a Skalariak, una banda que difícilmente dará el salto del ángel dado que el ska no es, en nuestro país, un género al que se acerquen muchos. Su trayectoria, sin embargo, ya ha llegado a un nivel en el que, de nuevo, hay que dejarse de valoraciones simplistas. Su “Radio ghetto” les coloca al nivel de los mejores y obtendría respaldo popular si su música pudiera acercarse al público con más facilidad dentro de los medios radiofónicos. Las promesas Otra cosa es la lista de nombres que aparecen como aspirantes, numerosos y considerables si tenemos en cuenta que muchas compañías han cerrado la puerta a eso de invertir en gente nueva. Por nuestras tierras hay que empezar a hablar con respeto de Deluxe, personaje que crece a pasos agigantados y que, con su segundo disco, ha mostrado una mejoría considerable. Su presencia en directo tampoco ha generado dudas y es factible considerarle un buen candidato dentro de un terreno tan pobretón como es, en España, el pop de calidad. El rockerío se surte este año de buenos iniciados. Nombres como los Nuggets, Balboa, Jackie Trap o Balboa muestran muy buenas formas en sus primeras obras, pero algunos de ellos flojean aún a la hora de enfrentarse al público en directo. Resultan pinceladas ocurrentes armadas con buenas composiciones que habrán de demostrar con el tiempo que pueden ser sólo un principio. Otros, como Miztura, rebelan la escena y ofrecen una música tan personal que sería lamentable dejarla en el ghetto de lo minoritario. Miztura se ha presentado como la mejor alternativa del rock improvisado en años y bueno sería que quienes no se conforman con el concepto de canción se acercaran un poco a su propuesta. También en terreno rockeril está Los Reconoces, una banda que se apunta a territorio abonado en donde no falta nunca la calidad. El rock tiene en sus letras algo más que buenos argumentos y convendría no meterlos en el saco de tantas y tantas bandas que surgen en el bar y cuya afición es darle al guitarreo sin más sentido. También en nuestro país han aparecido otras propuestas con un futuro de lo más prometedor. Lo de Los Reyes del K.O. se asume complicado por cuanto deambulan en el blues, música que, por estos lares, tiene un circuito bien limitado. Con mejor periscopio aparecen Karton Boulevard Imbérica (KBI es más fácil), una banda despampanante cuyo entendimiento de la fusión traspasa cualquier cosa conocida. En el terreno internacional nos encontramos con un dominio femenino demoledor. El primer disco en solitario de Skin ha aterrizado con los dos pies y no será su último éxito. Lo de Dayna Kurtz aún tiene que pasar la prueba del algodón, pero ya ha enamorado a la mayoría de la crítica. Annbjørg Lien, aunque es una veterana en su tierra, apenas empieza a darse a conocer aquí acompañada de un fabuloso disco en directo que la retrata de punta a punta. Tegan & Sara dan una nueva lectura al concepto de dúo y construyen una música tan sencilla como eficaz, algo nada fácil. En el campo del jazz, mientras, aparece una Malia cuya voz es de las que rompe vidrios. Aunque en directo todavía parece necesitar un hervor, el asunto no preocupa para nada cuando se la escucha abrir la boca. Evanescence, liderada por una figura femenina, han sido una de las bandas más reveladoras en el 2003 y ha arrancado su carrera con un disco tan inteligente como eficaz a la hora de vender. Entre los chicos hay pocas cosas, pero de una altura olímpica. El debut de Nayim Alal, el saharaui primer embajador del haul para los mundos occidentales, desborda por los lados y el trío de senegaleses y guineano que forman Kora Jazz Trío vuelve a colocar la música africana en un estadio en el que compite con cualquiera. Ahora habrá que esperar, como siempre, a ver cómo evolucionan sus carreras. E.P. Los consagrados Linkin
Park Las promesas Dana
Glover Elliott Murphy El artista del año
Actualmente, géneros como el rock o el jazz están necesitando talentos revisionistas. En el jazz, un personaje como Chucho Valdés parece el referente para un nuevo modelo de entender la música y en el rock el personaje capital está siendo Elliott Murphy. Nadie como él ha entendido que, cuando una cosa se agota, lo mejor es volver a la raíz y crecer en otra dirección, no dar vueltas siempre alrededor de lo mismo con las orejeras puestas. Murphy asumió hace unos años el regreso a lo acústico y, con el tiempo, ha conseguido consolidar un estilo que, sin quitarle un ápice de fuerza al rock, lo expresa con una sonoridad bellísima. El hecho, unido a su enorme capacidad para la composición, está generando, año tras año, álbumes de una calidad indudable.
|