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Wax Beat
Wax Beat debutaba a finales del 2000 con “Lava lamp”, un álbum muy heterogéneo en el que había principios difusos y mucha experimentación. Era, por entonces, el nuevo proyecto de la vocalista Patricia Kraus, un culo de lo más inquieto a la hora de buscar siempre cosas diferentes. El segundo álbum de Wax Beat se llama “Go outside and play” y presenta ya muchos más elementos identificadores y una resolución funcionalmente más eficaz. En el nuevo trabajo, la dirección musical tiene una unidad, el sonido se ajusta muy adecuadamente a las piezas interpretadas y las composiciones devanean en diferentes parques aun cuando siempre parece haber un fin común. Patricia gana aquí mucho en expresividad y se complementa perfectamente con lo aportado desde los instrumentos por Juan Gómez y Juan Belda. Juntos abogan por canciones que, en el terreno melódico, miran al jazz y al soul pero que, en el aspecto rítmico, son deudoras de los tiempos que corren. El uso de los elementos electrónicos queda aquí absolutamente justificado, siendo poco posible que, sin ellos, los resultados sonoros hubieran alcanzado tal solidez. Musicalmente, el disco es asequible y podría, incluso, equipararse a determinados álbumes de pop, pero los mimbres utilizados para hacer la cesta dan a las canciones de Wax Beat mucha más trayectoria y validez. Aquí no hay nada previsible ni recursos obvios y cada uno de los temas tiene una construcción tan sólida que es difícil arreglarlo con más lucidez. Wax Beat se afianza en su propuesta y parece, por fin, tomar una senda que permita conquistar al oyente sin que éste tenga que marearse pensando. E.P.
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