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Sidy Samb

“La sombra del duende”. Big Music. Diciembre 2003

Este es de los discos que ponen de manifiesto que la cultura española se va mezclando cada día con lo más enriquecedor de lo que nos llega. Sidy es un músico senegalés que en el 92 aterrizó en Sevilla, ciudad que ha convertido en su casa. Desde allí, cual atalaya logística, lanzó sus redes musicales pudiendo atesorar, hasta el día de hoy, un currículum que le une a Mártires del Compás, a Raimundo Amador o, más cercano en el tiempo, a O’Funk’Illo o a Rarefolk. Ahora el senegalés ha decidido poner en marcha su propio proyecto colocándose al frente de Gewel. Juntos han firmado “La sombra del duende”, un disco que no admite otro calificativo que no sea el de “impresionante”.

Sidy canta en wolof, en mandinga y en castellano. Los dos primeros son los idiomas más populares de su país de origen. Del mismo modo que le ocurre con la lengua, el vocalista no tiene un concepto local de las cosas en el aspecto musical. Al contrario: en su música aparecen formas africanas del mismo modo que se entreteje la raíz andaluza, el híbrido jamaicano o el ritmo magrebí. El resultado de la coctelera es de los que enamora.

Pasa, sobre todo, por una impronta africana que se acrecienta en la instrumentación, pero no deja de lado los esquemas cantarines occidentales o las formas rítmicas aprendidas en el tiempo que Sidy ha vivido en España. Realmente, el disco suena como si un occidental que fuera un perfecto conocedor de la música senegalesa hubiera hecho una incursión en su folklore. La sonoridad, la producción y el resultado tienen una calidad que, desgraciadamente, todavía no se puede conseguir en los modestos estudios de Senegal.

Una fantasía.

E.P.

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