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Pixie & Dixie . Abril de 2003

De lo más clásico

El curioso nombre de Pixie & Dixie se utiliza, en esta ocasión, para referirse a una amplia formación de músicos que han decidido centrar su propuesta en el jazz más clásico y en el sonido dixie. Mari Martí, Wilfredo Terrades, Carles Juste, Pep Tort, Sebastiá Corbella, Miguel Torá y Joan Andreu son los actuales componentes de este grupo que tiene sus orígenes en 1994. “El grupo tuvo una primera etapa, más ‘callejera’, con un repertorio standard de dixieland que poco a poco fue evolucionando hacia el swing. El septeto original, con sus altibajos, incorporó después una voz femenina que cuajó esta evolución hasta ofrecer al público una doble oferta: por un lado, sin perder la frescura original, un dixieland más trabajado y divertido al que se añaden standards más modernos. Por otro, una propuesta de concierto, con más arreglos, donde el elemento vocal toma fuerza y la orquestación, aun en pequeña formación, reelabora los sonidos de Ellington, Basie y las grandes bandas de la época”, comentan los miembros de Pixie & Dixie. Desde entonces han grabado dos álbumes, de los cuales el más reciente es “Take me”. En él “se trata de ofrecer lo que llevamos haciendo en esta última etapa del grupo (unos tres años con la formación --septeto-- actual), escogiendo lo más significativo de nuestros conciertos y actuaciones y subiendo un poco el listón cualitativo de nuestro último trabajo”. Aquel era “Swing what you do”, publicado en 1999: “en él se recopiló un poco el trabajo de nuestra trayectoria hasta ese momento. En el disco colaboraron quienes son y quienes fueron Pixie & Dixie y, en ese sentido, el resultado puede ser un poco desigual”.

“Take me” se grabó en tres días en los estudios Moraleda de Barcelona “contando con un gran profesional, Jordi Vidal, en la mesa del estudio. Sin embargo, el material estaba muy trabajado de antemano y se buscó mantener el sonido y la frescura de una interpretación en directo, sin trampas ni disimulos”. El resultado es valorado por los miembros de la banda como “un trabajo perfectamente homologable en el entorno del jazz que se hace actualmente en España y Europa teniendo en cuenta las características no muy usuales de nuestro grupo (a medio camino entre las pequeñas formaciones y las big bands, con un interés especial de la voz solista). A su vez, creemos que la grabación ha respetado la sonoridad original y genuina del grupo y sus componentes, con lo cual es una sincera presentación de nuestro quehacer para quien no conoce nuestro directo. Del contenido cabe destacar su variedad, dentro de una coherencia sonora de grupo, con repertorio que incluye desde Armstrong hasta el ritmo jungle de un tema propio, desde Ella y Billie hasta nuestra respetuosa y reducida versión del sonido Basie”.

El grupo, que señala como mayor objetivo actual el dar a conocer su nuevo trabajo, ha pasado pocas veces por Madrid y reduce sus actuaciones a un círculo bastante limitado, especialmente a su propia Lleida: “cuenta con un pequeño pero activo núcleo jazzístico organizado en una asociación que nació mediados los 80 y que se mantiene con altibajos. Fruto de esta actividad fue en su momento la revista Jazzology y actualmente un festival y una programación que nosotros encontramos escasa, aunque es mejor que la de otras ciudades. En este panorama destaca el sello Satchmo, nacido de este activo núcleo y que ha conseguido un nivel de producción y de calidad de primera categoría”. A la hora de ampliar el retrato del entorno jazzie hacia todo el territorio español la gente de Pixie & Dixie apunta que “la escena nacional la contemplamos con cierto temor no ya por el jazz, sino por la música en vivo en general. El mercado está muy difícil no sólo porque sea competitivo (y en ese caso aceptaríamos nuestras limitaciones como intérpretes y como grupo casi-profesional), sino por las poquísimas oportunidades públicas y privadas de actuar y de llegar al público con un mínimo de garantías. Hay buenos músicos, hay buenas escuelas y muy buenos autodidactas. Hay mucho jazz. Que en algún caso pueda ser espeso y de difícil transmisión, que no siga ciertos cánones, que sea más o menos fusionado, o clásico o revisitado… no importa: ¡lo hay!. Pero no hay locales, no hay programaciones estables, no hay ayudas públicas, apenas hay discográficas, no hay margen de maniobra para el promotor privado…”.

Con éstas, el grupo no puede sino defender su material identificándolo, para quien no lo conoce, como “una propuesta sincera. Aunque personalmente cada uno haga lo que pueda, intentamos ofrecer un ‘producto’ coherente, que suene auténtico y que tenga swing. En el panorama actual somos un grupo ‘clásico’, de recreaciones más que de investigación. Partiendo del jazz más standard nos mantenemos, sin embargo, muy abiertos a nuevas propuestas. En nuestra trayectoria hay que mencionar colaboraciones con teatro, títeres, cine mudo —al que pusimos banda sonora— etc. Hay que decir también que formaciones estables de tamaño medio (como nuestro septeto) no son muy frecuentes, y menos aún con la versatilidad y el amplio abanico de actuaciones y repertorio que ofrecemos.

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Pixie & Dixie. “Take me”. Satchmo