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Randy Brecker junta una impresionante sección de viento en “34th n Lex”. Abril de 2003 Amigos y maestros
Puede haber muchas cosas destacables en “34th n Lex”, pero ninguna tanto como el hecho de haber reunido una sección de vientos de las mejores que se pueden encontrar en la actualidad. David Sanborn, Ronnie Cuber, Fred Wesley y los hermanos Brecker (Michael y Randy) son músicos que, mucho más allá de cualquier etiqueta, componen una formación de ensueño capaz de abordar cualquier cosa y convertirla en una verdadera exhibición. “Es lo más importante para mí de este disco: la satisfacción que supone haber podido juntar a cuatro de mis mejores amigos que son, además, mis mayores influencias musicales. Ultimamente he tocado en mis giras con músicos más jóvenes y la posibilidad de unirlos a esta sección de viento era realmente tentadora. El hecho de haber grabado todos los vientos en una única sesión de un día larguísimo puede haber dado al álbum un aire más jazzie”, comenta Randy Brecker sorbiendo, poco a poco, su tacita de té y con su trompeta tan cerca del cuerpo como le es posible. Brecker lanza “34th n Lex” dos años después de haber puesto en la calle “Hanging in the city”, disco con un aire mucho más urbano en el que el trompetista relajaba considerablemente la profundidad de su música. En “Hanging in the city”, Brecker justificaba esa estética creando a un personaje alternativo (Randroid) que ejercía de taxista nocturno e iba retratando el Nueva York que veía día a día. “Sencillamente, no había espacio para el viejo Randroid en este nuevo disco. Había demasiado material de otro tipo que quería grabar. En los últimos tres o cuatro años he girado por todo el mundo con un grupo de músicos más jóvenes y en este proyecto quería añadir invitados especiales, usar músicos con los que no he tocado en estos años. He mezclado a algunos de la generación más mayor con algunos de la más joven y tuve mucha suerte al poder conseguir que Fred, Sanborn, Mike y Ronnie estuvieran todos juntos en el mismo lugar y en el mismo momento”. Randy ha ido componiendo el material de “34th n Lex” a lo largo de los últimos ocho meses, pero, en cada una de las piezas que finalmente eligió para integrar el álbum, respetó un espacio bien definido para sus invitados estelares. “Los tenía siempre en la mente. Cuando pensaba en un solo de trombón lo hacía imaginándome la manera de tocar y el sonido de Fred. Cuando lo que requería era un saxo alto pensaba en David… Eso hacía que los temas fueran lo suficientemente abiertos como para poder prescindir de esas partes si, finalmente, ellos no podían tocarlas”, apunta el trompetista, quien, preguntado sobre si el proyecto se hubiera mantenido en el caso de que hubiera faltado alguno de sus invitados, se niega a pensar en esa posibilidad: “Es una buena pregunta que yo no quise hacerme en ningún momento. De hecho estuve muy nervioso hasta el último momento. David es el que suele fallar en estas cosas, el que siempre tiene algo que le surge y que no puede evitar. Para cumplir con la estadística, su madre se puso mala y tuvo que viajar a San Luis unos días antes de la sesión. Afortunadamente, parece que su madre mejoró y un hermano suyo pudo quedarse atendiéndola. Llamó por teléfono preguntando si todavía estaba a tiempo de llegar y le dijimos que sí, por supuesto”. La poca disponibilidad de músicos de esta entidad hizo que todas las partes en que se incluían vientos tuvieran que grabarse en una única y maratoniana sesión que se prolongó durante más de un día entero. Varios de los invitados terminaron su labor en el estudio, empaquetaron sus instrumentos y subieron rápidamente al avión a fin de continuar con sus ajetreadas carreras. Tanto Randy como David Sanborn o Fred Wesley son músicos de sesión solicitados en infinidad de giras y colaboraciones independientemente del género que se trate. Al mismo tiempo, todos mantienen sólidas carreras en solitario y son habituales del circuito de festivales de jazz. “Aunque he tocado con todos ellos en diferentes ocasiones anteriores ésta era, en realidad, la primera vez que esta combinación concreta de músicos hemos tocado juntos”. ¿El resultado? Pues… lo que te puedes esperar. “Es como una especie de resumen de todo lo que había hecho anteriormente, de todos los estilos en los que he tocado. Ahora mismo me resulta difícil valorarlo porque, como aquél que dice, acabo de terminarlo y no dispongo de la neutralidad suficiente para valorarlo. Lo único que puedo decir es que la preproducción me llevó mucho tiempo y energía y que me gusta mucho cómo suena. Es, probablemente, el disco mío en el que el resultado final más se parece a lo que tenía en la cabeza, como un balance de mi carrera musical”, apunta Randy, quien, cuando se refiere a su carrera musical, parece limitarla a su obra en solitario por cuanto, si tuviera que aglutinar sus incursiones estilísticas en un sólo disco, éste tendría que tener un formato múltiple. Sin necesidad de ahondar en enciclopedias se puede citar la presencia de Brecker en discos de Aerosmith, Dire Straits, Charlie Mingus, Lou Reed, Paul Simon, Bruce Springsteen, Eric Clapton, Aretha Franklin y otra infinidad de reconocidos artistas de cualquier palo. En solitario, sin embargo, sólo cuenta con ocho discos si incluimos en la lista a “34th n Lex”. Su primera obra, “Score”, se remonta hasta 1969 y tuvo que esperar considerablemente para ver su continuación por cuanto, por aquellos años, Randy formó, junto a su hermano Michael, el archiconocido y reverenciado combo Brecker Brothers. Una vez se disolvió esta formación Randy volvió a firmar álbumes a partir de la segunda mitad de los 80 (“Amanda” en el 85, “In the idiom” un año después, “Live at Sweet Basil” en el 88 y “Toe to Toe” en el 90). Una nueva reunión filial pospuso su “Into the sun” hasta el 95 y no fue hasta el nuevo siglo cuando, finalmente, el trompetista pareció encauzar el grueso de su actividad en su carrera solitaria. En el 2001 publicó “Hanging in the city” y ahora, dos años después, hace balance con “34th n Lex”. “Mantengo también mi labor como colaborador en diferentes discos y, hace poco, participé en el álbum de una vocalista japonesa y en el nuevo álbum de versiones de Aaron Neville. Tengo otras cosas en perspectiva, pero todavía no he confirmado nada porque quería centrarme en mi propio disco”. Respecto al considerable cambio musical que se aprecia en “34th n Lex” Randy apunta que “llevo mucho tiempo escribiendo solamente para dos instrumentos de viento. En los años 70 y principios de los 80 hacía muchos arreglos para el productor de pop Arif Mardin, para Atlantic Records, que siempre incluían secciones de vientos más grandes. Compuse muchas partituras para Diana Ross, George Benson y Chaka Khan utilizando cuatro y cinco vientos. Pero llevaba una larga temporada sin hacerlo, así que fue genial involucrarse en todo eso otra vez”. Para quien se acerque a “34th n Lex” por primera vez todo será nuevo, hasta el título elegido para el álbum. “La esquina de la 34 y la avenida Lexington es el lugar donde vivo desde hace unos diez años. Esa esquina, para mí, ejemplifica todo lo maravilloso de Nueva York, es una especie de cruce de caminos. Es muy ruidosa, pero ya me he acostumbrado. Me gusta todo ese caso y creo que, de alguna manera, ha influenciado todo lo que he compuesto desde que vivo allí. Siempre estoy rodeado de sonidos urbanos, me guste o no, y eso se filtra en mi música”. En “34th n Lex” hay hueco para guiños latinos, fusiones de corte funkie, bailes entre el soul y el jazz, abundante groove, consistente bop y hasta algún recuerdo al smooth. Cada tema utiliza una formación diferente en la que los vientos toman la presencia principal dando al álbum una unidad agradable aun cuando la variedad sea la nota más característica. Pieza clave de todo el resultado es el fantástico entendimiento que han tenido todos los músicos y la frescura aportada al realizar casi todas sus tomas en directo y con los cinco vientos en el estudio. “Fue fantástico escuchar a Cuber y Mike tocando juntos. En los viejos tiempos, antes de hacerme colega de Ronnie, a principios de los 70, siempre quise escuchar a Mike y a Sanborn tocando juntos. Y desde que Ronnie y yo somos amigos siempre he querido tenerle a él y a Mike en un tema. Ha sido un lujazo tener a los dos sonando como nunca en el primer tema del álbum”, comenta Randy, quien no economiza elogios para el resto de sus compañeros: “Durante años quise que Fred tocase en mis discos. Supuso una importante influencia en mi forma de componer. Cuando llegué a Nueva York toqué en uno de sus primeros discos de jazz. Después de eso empezó a escribir para James Brown, George Clinton y Bootsy Collins y se convirtió en una impresionante influencia para mí como compositor de vientos”. Sobre Sanborn, Randy recuerda que “nos conocimos a los quince años y nos mantuvimos en contacto. Cuando nos trasladamos a Nueva York empezó a tocar con la Paul Butterfield Blues Band y yo con Blood, Sweat & Tears e hicimos muchas actuaciones juntos. En el 73 terminamos tocando en el grupo de Stevie Wonder y estuvimos juntos de gira todo un año”. El último invitado, su hermano Michael, ya participó en el primer disco de Randy cuando apenas había cumplido los 19 años. Posteriormente participó con él en Dreams (allí también estaban Billy Cobham y John Abercrombie), en el grupo de Horace Silver y, finalmente, en la Brecker Brothers Band. La reunión de estos cinco monstruos, unida a la aportación de la banda habitual de Randy, da como resultado un disco eufórico que puede reportar a sus protagonistas un amplio reconocimiento más allá de sus fronteras musicales naturales. Atendiendo al cartel de las colaboraciones y a la calidad de las producciones, no sería nada raro que Randy y sus compañeros vuelvan a entrar en la lista de nominados al Grammy, que ya forma parte de su currículum. “En el 95 ya lo gané por ‘In the sun’ y, aunque un Grammy no es tan trascendente para un músico como yo como para un músico de pop, lo cierto es que ayuda a que el resto del mundo te conozca un poquito más. Además… queda muy bien en las biografías y luce mucho en la pared de casa”. Si bien el trompetista no se muestra muy halagüeño a la hora de poder girar con la misma formación con la que ha grabado el disco, actualmente está preparando un nuevo tour por Europa en el que intentará incorporar a la banda a Bill Evans y Candy Dulfer como sustitutos de Michael Brecker y David Sanborn. Tampoco es una mala oferta, ¿no? E.P. Randy Bracker. “34th n Lex”. Esc
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