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Bubaia. Septiembre 2002

Mecanismos del ser

Desde Cádiz, y entregados a una suerte musical desenfadada, mestiza y colorista, nos llega el primer disco de esta banda que, de entrada, y en el primer corte bautizado como “Vamos a pensar”, nos recuerda muy mucho al bueno de Kiko Veneno. “Claro que hay devoción ante un artista de tal índole, aunque no pretendemos imitar a nadie. Por el contrario, lo que hacemos lo hacemos desde lo más personal, tanto musical como líricamente. Nuestras letras recorren todas las ‘ventas’ que van desde el amor al desamor, pero si alguna etiqueta se le puede poner al grupo es… sureño”. El representante del grupo que contesta a nuestras curiosidades nos aclara, ante nuestra duda sobre un batería fijo en la banda, que eso es cuestión del tiempo que el disco ha tardado en arrancar. Se grabó hace cerca de dos años y hasta hace unos meses el producto no ha estado listo para ponerse a la venta. Ello no enfría para nada los resultados. Las canciones, como antes explicamos, saltan vivarachas trotando por floridos campos de historias personales y sueños de juventud inconformista. “Hasta ahora hemos ido haciendo temas, después los montamos con la banda y enmaquetamos para posteriormente escoger repertorio para el disco. Así ha sido hasta ahora”.

Y quienes se encargan de engendrar esos temas son Antonio David Rodríguez y José Pulido, voz y guitarra respectivamente, quienes, ya sea en tándem o individualmente, dotan de alma y unidad a las diez composiciones que se nos ofrecen. Una vez grabadas las canciones el disco pasó por las manos de Eugenio Muñoz, quien, desde sus estudios Box en Madrid, trabajó la mezcla del álbum. “El disco lo hicimos con Domingo Patiño, vocalista de Domingo y los Cítricos, y con Iñaki Quijano, teclísta de Modestia Aparte. Con Eugenio sólo hicimos la mezcla del disco y vimos cómo, de una sola cosa, de un mismo producto, se pueden sacar otras dos cosas distintas simplemente mezclando de tal o cual manera. También la mezcla hizo que el disco tuviera más pegada”.

Pasemos a informar de la historia del grupo puesto que estamos ante un debut discográfico: “todo empezó en Cádiz, pues nos conocimos en la facultad estudiando magisterio por música. Cogíamos las guitarras y nos íbamos a la playa, a cantar por lo que fuera, hasta que salieron algunos temas propios. Posteriormente salió un concierto en la sierra de Madrid por mediación de los primos. Allí Pepo, un productor de Ubrique, hizo que en aquel concierto hubiera ARs de varias compañías discográficas, entre los que se encontraba el de Desobediencia, que es la compañía que se interesó y la que sigue con nosotros hasta ahora”.

Para mostrar por escrito el devenir de su música les pedimos que citen algunas influencias. Sabiamente nos responden: “hubo un pintor que dijo que estaba influenciado tanto por lo que le gustaba como por lo que no le gustaba. Así que nosotros nos identificamos con él en ese aspecto. Estamos influenciados tanto por los caminos a seguir como por los que creemos que no hay que seguir. No obstante, estos senderos van desde Pearl Jam hasta Pata Negra, pasando por The Cure o los Planetas”. Y, pejigueros que somos, pedimos esclarecimientos sobre el nombre propio del grupo: “pues Bubaia lo tomamos de una serie de dibujos animados que se llamaba ‘Los Osos Gumis’ y que tomaban gumiballas para coger la superfuerza y luchar contra los malos. Así pues, tras una noche de juerga, con uno de nosotros un poco cabizbajo, le tocamos un temita a modo de gumiballas y se recuperó. Lo que pasó es que en aquel estado salió la palabra Bubaia. Posteriormente, cuando nos juntábamos a tocar, nos dábamos esa superfuerza los unos a los otros, así que decidimos ponerle nombre a ese‘buen rollo que creábamos entre nosotros, a ese feeling. Y qué mejor que Bubaia”.

Aclarado queda que son una regadera de feeling, un torrente de ritmos que se dispara en directo. “En Cádiz das una patada a una piedra y salen mil artistas. Cádiz, desde que se conoce, se conoce cantando. Tiene tradición flamenca, carnavales, influencias cubanas… en fin: muy variado. La gente lleva la musicalidad en el cuerpo. Por otro lado, hoy día hay más posibilidades de darse a conocer, aunque de Cádiz sólo salga el quince por ciento de la gente que tiene arte para rabiar, ya sea tocando, bailando o cantando”, comentan sobre la escena en su ciudad y sobre la dificultad de su situación geográfica.

A tu alcance queda, a partir de este momento, su universo colorido.

Turrón & Babas

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